lunes, 31 de marzo de 2008

LA GARDENIA AZUL (FRITZ LANG -1953)




Hablar de La Gardenia azul es hablar de desencantos. El primer desencanto es el del propio Lang al que se da una “oportunidad” para trabajar después de 13 meses en el dique seco marginado por el “maccartismo” en razón de sus “presuntos coqueteos” comunistas. Por otra parte, el productor Alex Gottlieb quería aprovechar el tirón de los crímenes de la Dalia Negra e “impuso” la obra a Lang quien, dadas las circunstancias , la aceptó, si bien con poco entusiasmo.


Pero Lang es Lang, a pesar de si mismo, y la película es una gran obra menor donde su famoso expresionismo alemán - aún existiendo en las escenas más intensas del film como la del asesinato (espejo roto, atizador, sombras, etc) - cede el paso a un realismo USA claro exponente de una sociedad de desencantos. 


El novio de Corea y la carta de ruptura, las tres amigas sobreviviendo en un pisito estilo López Vázquez-Mari Carrillo, ya me entienden, Crystal, una de las inquilinas, saliendo de nuevo con su ex marido, la amiguita del dibujante evidentemente desencantada de las generosas veleidades de éste (Raymond Burr) y otras hierbas de este cariz, configuran una gran obra menor que discurre entre la comedia negra y el cine negro, en que, curiosamente, se trocan sus papeles habituales, de tal manera que el rol de vampiresa manipuladora de las voluntades cabe atribuírselo a Richard Conte por la treta diseñada para capturar a la Blue Gardenia mientras que el papel, habitualmente masculino, de incauto de turno queda claramente atribuido a Anne Baxter.



Lang fue un cineasta que, hasta desencantado, hacía buen cine. Este es un maravilloso ejemplo.
 

sábado, 29 de marzo de 2008

EL EXTRAÑO AMOR DE MARTHA IVERS (LEWIS MILESTONE - 1946)


De los comentarios leídos sobre esta película me quedo con esta frase : “Esta película es un clásico y sólido melodrama con una acertadas gotas de cine negro.”

¡Bingo! En pleno centro de la diana. Porque justo es lo que es: Un melodrama donde los aparentemente buenos no lo son tanto y los malos reconocidos también tienen sus virtudes. Que, ya lo dice el refrán: “Nada es verdad ni es mentira...” y donde “nuestra” Barbara Stanwyck transita por esos terrenos escabrosos que la vida llena de injusticias al mismo tiempo que va despojando de sentimientos. Y como la cosa va de penas, desamores e infidelidades no puede faltar el alcohol esconde penas y arruina carreras. No puede haber un melodrama que se precie de tal donde no aparezca el bourbon, el whisky u otros “chelis” de alta graduación y es precisamente aquí donde tenemos otro de los meollos de la cuestión: “¿Cuándo te emborrachaste, porqué y sobre todo... donde?” Porque no es lo mismo una borrachera discreta que una pública. Que las apariencias engañan y hay que guardarlas. Que la popularidad es efímera y se pierde en un instante. Y te estás presentando para fiscal del distrito.

Kirk Douglas sabemos que fue un actor de categoría excepcional, pero aún así sorprende la calidad de este su primer trabajo. Creíble y francamente bien. Lo mismo que Van Heflin y Lizabett Scott (esta última merece ser rescatada de esos olvidos injustos que tanto abundan en el mundo del cine). Y hablando de olvidos, no lo hagan de Judith Anderson, nuestra "odiadísima" ama de llaves de Rebeca, en otro papel cortado por el mismo patrón.

Punto y aparte para Bárbara, actriz que sabe, enamorarnos (La mujer milagro), perdernos (Perdición) ó como aquí, sorprendernos con veleidades pasionales y carencia de los más mínimos principios vitales. Al referirnos a ella como “nuestra” Barbara siento que estoy formando parte de un círculo de privilegiados, de un club de fans de una actriz que, a pesar de lo que diga el calendario, sigue existiendo...


viernes, 28 de marzo de 2008

CAYO LARGO (JOHN HUSTON - 1948 )



Muy mal deben andar las cosas para que una película de John Huston en la que intervienen Humphrey Bogart, Edward G. Robinson, Lauren Bacall, Claire Trevor y Lionel Barrymore pueda considerarse una obra menor. No es el caso de Cayo Largo, más bien al contrario. Estamos ante una película excelente del mejor y más genuino cine negro americano, con uno de los gangsters más típicos del cine USA junto a Cagney, Edward G. Robinson, una de las vamps más seductoras, Lauren Bacall y el Bogart más de vuelta de todo, de todos los Bogarts conocidos.


La elección es difícil pero me quedo con Claire Trevor en su papel inconmensurable de esposa de mafioso, alcohólica hasta las cejas y con la vida destrozada sin remisión. Su escena cantando por un trago de whisky es de un patetismo absolutamente doloroso. El Oscar conseguido significa el mínimo reconocimiento a su excepcional trabajo. Si el resto de actores está francamente bien, Claire está suprema.


Esta mezcla de claustrofobia, tensiones, pistolas y sexo, tiene tanta fuerza explosiva que nuestra retina queda inevitablemente impactada por imágenes como la del enfrentamiento sin palabras Bacall-Robinson, escenas como la del baño puro en boca ó el propio afeitado del mafioso, por no hablar de un inválido Barrymore literalmente caminando por la fuerza impelente de la ira.


Película de pasiones, sentimientos y verdades donde las haya: Ira, Miedo, Egoísmo, Desencanto… y esa química especial que siempre surge de la unión de la pareja por excelencia del cine de siempre.Como colofón, esa ventana que se abre tras la tormenta dejando pasar unos rayos de sol absolutamente purificadores. Y el retorno, la esperanza y la vida….



jueves, 27 de marzo de 2008

CIELO AMARILLO (WILLIAM A. WELLMAN - 1948)



Para quienes amamos y devoramos el cine, especialmente el llamado clásico, es difícil, por no decir imposible, encontrar algo original. Muchas películas resultaron innovadoras en su tiempo pero, con el paso de los años, hubieron otras, remakes ó no, que se cortaron con los mismos patrones y es por ello, que al volver a ver aquel primer cine de siempre, puede parecernos una simple repetición de esquemas ya conocidos.


De este modo es frecuente cometer la injusticia de desmerecer obras que, en su tiempo significaron pasos nuevos y firmes en la historia de la cinematografía. Por eso, quiero con esta crítica rendir un pequeño homenaje a aquellos pioneros que como Wellman aportaron ideas frescas a este maravilloso mundo de los Hermanos Lumière.



Porque Cielo amarillo es, incluso hoy en día que se ha visto de casi todo, una película distinta. ¿Género?: El western. La historia de América. La quimera del oro. Los apaches en las reservas ó fugándose de ellas. La guerra civil en el pasado reciente. Los soldados volviendo a la normalidad ó al ¡Sálvese quien pueda!. El Valle de la Muerte. El desierto de sal. Los caballos resbalan. El agua escasea. Tener tanto dinero y no poder comprar agua. Cambio Whisky por agua. La ciudad fantasma. La tempestad de Shakespeare.



Se ha dicho además que es un western con rasgos de cine negro. Pero a mi parecer, no tiene las caracteríticas identificadoras del film noir. Aquí no hay vamps, ni buenos tipos a los que un cúmulo de circunstancias han metido en apuros, ni hampones propiamente dichos, ni detectives ni policías. Lo más negro (y blanco) que encontramos es una fotografía excepcional. Presten atención a las tomas en medio del desierto, jinetes sedientos junto a caballos en una cadena humano-equina.


El desierto no es más que un espacio y un espacio puede cruzarse. Fíjense en la magnífica aparición de la ciudad fantasma de Yellow Sky. El ángel Anne Baxter: El agua al final de la calle, junto a las grandes rocas.

Western distinto, los malos (algunos) no tan malos, el sexo débil no tan débil, los indios no tan salvajes. Se pueden hacer Westerns de otra manera. Wellman nos lo demuestra. Con el tiempo hubieron otras visiones de lo que fue el salvaje oeste, el Wild West, visiones donde no ganarían los de siempre, visiones distintas y absolutamente necesarias. Este film de Wellman dibuja un Oeste humanizado, lo cual no quiere decir necesariamente bueno. Al contrario, la avaricia, como en aquella gran película Greed, los conduce a despellejarse vivos, todo por la Gold Fever, la fiebre del oro.

Bien Richard Widmark, de los mejores actores de la segunda fila. Bien, en su estilo acartonadillo de siempre, Gregory Peck, y excepcional Anne Baxter en un papel que hubiese podido ser interpretado por cualquier actriz novel con resultados correctos. Pero Anne Baxter lo borda, con realce, recamado y todo eso.








miércoles, 26 de marzo de 2008

RECUERDO DE UNA NOCHE (MITCHELL LEISEN - 1940)



La combustión Fred MacMurray - Barbara Stanwyck tuvo lugar en 1944 con Perdición de Billy Wilder. Esto lo sabe cualquier cinéfilo de pro. Ahora bien, los experimentos químicos con esta pareja se inician en 1940 (en mis modestos conocimientos) con Recuerdo de una noche de Mitchell Leisen, director nacido en Michigan y que comenzó su carrera como diseñador de vestuario y de decoración en películas de Cecil B. De Mille ó el mismísimo Lubitsch.

Posteriormente, en su carrera como director tuvo colaboradores de excepción, como el propio Wilder en los guiones de Si no amaneciera y Medianoche, ó Preston Sturges, director de films como Las tres noches de Eva ó Los viajes de Sullivan. Quiero esto decir que la filmografía de Leisen merece ser rescatada de esos injustos olvidos que muchas veces depara la historia.

Nada mejor que iniciar el rescate con este Recuerdo de una noche que, a decir verdad, es el recuerdo de unas pequeñas vacaciones navideñas, con sus noches pero también con sus días, con sus sonrisas de felicidad inesperada y sus lágrimas de frustraciones predecibles (léase el amargo encuentro navideño de madre e hija) y por encima de todo, con ese concepto de la familia como unidad vital e indisoluble. La vida de Lee Lender (Barbara Stanwyck) es un compendio de fracasos, todos ellos derivados del gran fracaso mayor: la ausencia del calor, del amor y del soporte que da la familia. Los mismos valores que encuentra en la familia de John Sargent (Fred MacMurray). Aunque para ser absolutamente leales con la película, la misma familia que la arropa y la ampara en las Navidades que probablemente hubiesen sido las más tristes de su vida es la misma que en una escena cruel exige de ella, con muy buenas palabras, eso si, su renuncia sentimental.

De cualquier forma, la película aún con esos tintes ciertamente melodramáticos puede catalogarse como una delicada comedia, hábil y entretenida, protagonizada por dos actores que además de químicas sensuales y puntos de ebullición saben interpretar registros sencillos, notas limpias y simples que en su simplicidad encuentran su belleza. Todo ello de la mano de un realizador al que, igual que otros compañeros de aficiones acabo de descubrir. Ya se que es un tanto tarde: Mitchell Leisen.





lunes, 24 de marzo de 2008

LOS PELIGROS DEL FLIRT (ERNST LUBITSCH - 1924)





En comedias como ésta es inevitable referirse al toque Lubitsch. Ese toque indefinible que el gran director berlinés dejaba en sus películas. Hay quienes lo han comparado con el aroma de un buen vino ó con la inimitable técnica china del soplado del vidrio. Bueno, son ideas, aunque a mi parecer ese famosísimo toque es como un guiño de complicidad dirigido a los espectadores inteligentes.

Allí donde otros necesitarían gags convencionales ó imágenes más ó menos tópicas para lograr la sonrisa del público, Lubitsch necesita unos pocos elementos, pero eso sí, los dispone de tal forma y con tal artesanía que tanto él como nosotros sintonizamos la misma frecuencia. Lubitsch hace cine para espectadores inteligentes y, lo mismo que el uso desarrolla el órgano, el cine del director germano desarrolla nuestro intelecto. Y no me negarán que resulta más atractivo el cine del teutón, toque Lubitsch incluido, que la monótona uniformidad de los sudokus, si de potenciar la mente se trata.

Dos copas de licor que se ofrecen son algo más que dos copas. Lo sabemos bien. Somos cómplices de Lubitsch. Nos guiñó el ojo y lo entendimos. Una cucharilla removiendo un café ó un chocolate tienen su lenguaje subliminal y sobreentendido. El sexo existe. Es etéreo y no lo vemos. Está en el aire. Pero existe. ¿Quién, sin verlo, no sobreentendió el beso de amor?

Lubitsch la consideró su mejor comedia. No es su mejor película y acaso tampoco su comedia maestra, a mi juicio, pero es indudable que estamos ante una obra absolutamente lograda, casi sin palabras, porque si una imagen vale más que mil palabras, si la imagen es de Lubitsch su valor supera la Enciclopedia Británica. Además, en la edición remasterizada, la música está adecuadamente elegida y confiere a la obra un ritmo a veces intimista y a veces trepidante. Y hablando de música y del toque Lubitsch fíjense en la pieza que Mizzi interpreta al piano y las sugerencias que evoca.

Adolphe Menjou, bien. Marie Prevost, desbordando sensualidad, que es de lo que se trata. Monte Blue un tanto desajustado en su papel de galán seductor. Le viene algo grande. Su imagen se ajusta más a la de marido convencional y aburrido. Y por último Florence Vidor espléndida en su rol de esposa aparentemente engañada.

En resumen, buena comedia, donde todo se engrana con delicadeza, sin brusquedades ni cabos sueltos y donde los espectadores somos algo más que eso, por obra y gracia de un director genial y su toque de distinción.



sábado, 22 de marzo de 2008

LA CONDESA DESCALZA (JOSEPH L. MANKIEWICZ - 1954)




Esta es una de esas películas que, si nos preguntasen:


- ¿De qué va?


Contestaríamos:


- Sale Bogart y Ava Gardner.


Y poco más.


¿Pero que pasa?:


- Bueno, pues...


No sabe no contesta.


Quizás con un poco de suerte atinaríamos a decir:


- Ella lo tiene todo pero no es feliz.


Es que en realidad la película tiene de todo pero no pasa nada. O muy poco. La parte final esconde un semi secreto muy predecible. Eso es todo. El resto, retrato de vacíos. Mírenlo como gusten pero así es.



No se confundan. La cosa tiene su interés sobre todo si lo que se pretende es darle forma humana a la muy diversa tipología de los manuales de psicología freudiana. No falta nadie: La Cenicienta, reina por un día, el príncipe-conde que esconde porque carece, el pelota lame traseros de turno, el director frustrado que pone la única nota de cabalidad y toda una fauna de personajes de la jet costa azul que no tiene nada que envidiar a la marbellí. ¡Camarero...más de lo mismo para el duque clown!


Por ponerle nombres: Ava Gardner y Humphrey Bogart. Lo único coherente junto con la frase de Edmond O,Brien: A partir de ahora se limpia usted sus ceniceros. La condesa, materialmente descalza, apegándose a sus raices, a su verdad. El director, con la espiritualidad descalza y la cartera necesariamente calzada, que de integridades no se come.



Productores y dinero: Mas vacíos. El conde y sus antepasados: Un salto al vacío más absoluto. ¿Che sará sará? El destino vestido de fatalidad. La lluvia empapando la tierra fúnebre... Pero ¿saben una cosa? Recordaré el sol que resplandece tras la tormenta. Ese mismo sol al que se tumbó, magistralmente, Ava Gardner después de arrojar lejos de si el albornoz para ser admirada por los hombres. ¡Genial!


LA PRESA DESNUDA (CORNEL WILDE - 1966)



La acción tiene lugar en el África colonial de 1860 y la idea original está basada en la verdadera historia de John Colter quien escapó de los indios pies negros en 1809.


Wilde, a quien tenía encasillado en películas históricas, generalmente de romanos, me sorprende muy gratamente con este original trabajo por el que llegó a optar al Oscar al Mejor Guión Original de 1966 que le fue arrebatado por Un hombre y una mujer de Lelouch (también Mejor película extranjera) y que gira en torno al juego peligroso de la caza del hombre, en la misma línea de El Malvado Zaroff (The Most Dangerous Game), película del año 32 por la que me empieza a picar el gusanillo y trataré de encontrar.


Historias como ésta son fáciles de calificar como cuentos, porque no parece creíble que un hombre blanco pueda sobrevivir en un territorio impropio para él y perseguido por una decena de nativos absolutamente preparados para la caza de hombres, leones, elefantes ó lo que se presente. Pero esto es cine y no el Financial Times ó el ABC. Aquí se cuentan historias que ni son verdad ni son mentira sino todo lo contrario. Y a quienes amamos el cine nos gusta fantasear, aunque fantasías como ésta son de las más crudamente reales que se hayan exhibido nunca en salas comerciales. Ahí queda el Desayuno con serpientes ó Jonás en el vientre del elefante por citar unas pocas lindezas. Secuencias más propias de documentales-sobremesa tipo National Geographic que del cine convencional. Y eso sin hablar del destino deparado a quienes se niegan a obsequiar a los anfitriones con unas cuantas bagatelas.


En definitiva, de la película se pueden decir muchísimas cosas, la mayoría positivas, todo menos que no resulta original. Por fin alguien cambió los desiertos de Arizona y los caza fugitivos por las sabanas de Rodhesia, las tribus indígenas y El Rey León. Cornel Wilde cambió el paisaje. Efectivamente podía haberlo hecho Mel Gibson, pero lo hizo Wilde. Al Cesar lo que es del Cesar y para Wilde la supervivencia e incluso esa alianza final de civilizaciones y sobre todo esa presa desnuda vestida de originalidad.

EL CRACK II (JOSE LUIS GARCI - 1983)



Me pregunto cuantas lanzas se han roto ya a favor de Alfredo Landa. O sea que, diga lo que diga no va a resultar demasiado original. No obstante, como de los cobardes nunca se escribió nada (dicen) pues me dispongo a intentarlo.

El Goya de Honor por el CONJUNTO de su carrera, no sólo era merecido sino una obligación de la Academia y de todos quienes amamos el cine. Y enfatizo lo de Conjunto incluyendo en él lo que vino a llamarse el Landismo, con todas las connotaciones negativas que se asociaron al término. Porque Landismo era sinónimo de españolada, eso sí, aderezada con mucho humor y algo de destape al uso y costumbre de unos tiempos en que los vientos venían del norte, es decir fríos, mas propios de castos camisones que de lencerías francesas.

Pero Landa resucita de las cenizas de su landismo y, en el momento justo de su carrera se metamorfea y como si fuera Superman, cambia de vestuario en la cabina telefónica y ¡zas! (música circense de salto mortal con tirabuzón) aparece Germán Areta, spanish Marlowe, nuestro Bogart nacional.

Eso lo consigue, en primer lugar el propio Landa pero no son ajenos Juan Antonio Bardem, quien le frota la cara hasta dejarlo irreconocible en El Puente y sobre todo Jose Luis Garci, en el Crack I y II. ¿Y saben cual fue el secreto de su éxito? Que todos nosotros nos lo creímos. Que el cambio fue absolutamente natural. Que aquí no había pasado nada, ni siquiera que se había muerto el landismo. Bueno, para ser sinceros, sí había pasado una cosa: Nos dimos cuenta que teníamos entre nosotros a un gran actor con mayúsculas al que a partir de entonces llamamos ALFREDO LANDA.

De acuerdo. Aquí se viene a comentar El Crack II pero, yo pregunto ¿Puede criticarse de forma seria esta película (ó el Crack I) sin hablar de Alfredo Landa?

Miren, Garci ha tenido muchos aciertos, pero en su fuero interno sabe que la jugada más arriesgada de su carrera fue precisamente travestir al rey del cine de barrio de los 70. Y la jugada le salió redonda.

Pero... ¿Y la película?: Bien. Francamente bien...


viernes, 21 de marzo de 2008

LA MUJER MILAGRO (FRANK CAPRA - 1931)







No se puede negar que Frank Capra ya enseñaba sus cartas desde el primer momento. La mujer milagro es una de sus primeras películas y en ella aparecen dos elementos absolutamente imprescindibles en un film de Capra que se precie de tal: La religión y la gente. La gente, en pequeñas dosis ó a grandes tragos. Pero gente...Buena gente...Viva la gente...

A pesar de que el tema central es la fe como negocio lucrativo y los predicadores que hacían su agosto allá por los años de la gran depresión, resulta muy fácil de entender incluso para las generaciones actuales, muy distantes de aquellos hechos y situaciones, porque en definitiva de lo que se trata es de principios, de coherencia, de verdad, de integridad personal y bueno también de amor, que nunca viene mal y al público le gusta. Es una declaración de intenciones de Frank Capra, como si estuviese anunciando su disposición a ser el cuenta cuentos maravilloso de los años 30 y 40.

Y como princesa, una veintiañera Barbara Stanwyck con momentos interpretativos estelares, como la secuencia inicial en que, llevada por todas las furias vestidas de falsedad e hipocresía, expulsa del templo a la gente-reptil, a la gente-gusano. La lástima es que la víbora mayor del reino ocupa el lugar que las fieras dejaron vacío...y colorín colorado este cuento ha empezado...

Pero la verdad resplandece, los milagros llegan vestidos de cotidianidad, de aparatos de radio, de muñecos de ventrílocuos ó de fuego purificador. Tal vez los doctores consigan devolver la vista a John Carson (David Manners) pero ese no será el milagro. El milagro ya está hecho. Está en la verdad que resplandece y en la justicia que impera. Capra lo hizo. Y lo volvió a hacer una y otra vez más... Por eso, hoy, casi un siglo después, sigue estando ahí. Ya saben. En lo más alto.

martes, 18 de marzo de 2008

EL ESPIA NEGRO (MICHAEL POWELL - 1939)

Al parecer las colaboraciones Michael Powell-Emeric Pressburger fueron famosas en el cine británico de mitad del siglo XX. Después de esta primera película en común (El espía negro) vinieron otras como Narciso Negro, A vida ó muerte, Las zapatillas rojas, Los cuentos de Hoffmann ó La Batalla del Río de la Plata, entre otras. Suficiente para regalarnos a nosotros mismos un ciclo de estos directores-guionistas con bastantes garantías de éxito.
Centrándonos en El espía negro debo decir que la película me ha dejado buenas sensaciones. Este tipo de films de espionaje, contraespionaje ó incluso recontraespionaje si los directores y guionistas no andan muy finos, suelen derivar hacia elementos comunes y muy poco originales. Por descontado no incluyo entre estos artífices poco sagaces a Hitchcock quien nos dejó obras de espías en tiempos de guerra más que interesantes. Como ejemplo de lo que digo, ahí quedan Los treinta y nueve escalones ó El enviado especial del director br itánico .


Pero Powell ó si lo prefieren Powell & Pressburger abordan el tema de forma diferente a lo habitual. Al contrario de otras películas del género en que los alemanes son seres sin sentimientos, aquí parecen criaturas normales que tienen hambre, les gusta la mantequilla y son capaces de enamorarse. Incluso hasta tienen sentido del humor y del honor y además se aplican a si mismos aquello de que el capitán siempre debe hundirse con el barco. Pero además de humanidad germana hay más cosas: Una trama que interesa desde el principio y que va tomando forma poco a poco en la primera mitad de la película, una fotografía en B/W de calidad, una música apropiada del reconocidísimo Miklós Rózsa y por encima de todo la interpretación de unos actores de los que sabemos poco, pero que lo hacen francamente bien. Ahí estan Conrad Veidt como capitán Hard, Sebastian Shaw como el teniente Ashington y Valerie Hobson como la maestra de escuela. Notables los tres.



Es posible que la parte final del film peque de melodramática en exceso y de cierto convencionalismo. También resulta difícil de creer la candidez de los marinos británicos frente a únicamente 8 soldados alemanes. Pero ello no devalúa un film original y muy bien trenzado, donde los acontecimientos se entrelazan con claridad y limpieza, lo cual en películas de espías y contraespías es harto complicado de conseguir, con el consiguiente deterioro del interés del espectador.


En resumen, cine B con B de Buen trabajo y sobre todo de Buen aperitivo que anima a degustar otras obras de esta pareja de guionistas ó, si lo prefieren, de directores que dieron momento de auténtica gloria al cine británico y europeo.



lunes, 17 de marzo de 2008

LA MUJER DE CEMENTO (GORDON DOUGLAS - 1968)


La unión de El cuerpo (Raquel Welch) y La voz (Frank Sinatra) en películas B como estas (con B de bodrio, naturalmente) es absolutamente perniciosa para la vista (la nuestra). Si. Ya se que se trata de un chiste fácil y les pido disculpas por ello pero la verdad es que no he podido resitirme a comenzar mi crítica de esta manera. Además, últimamente he visto quizás demasiadas películas de Capra y se me contagió lo de la buena gente y esas cosas, así que estoy tratando de evitarles un disgusto que aquí la experiencia es un grado y dado que yo tropecé, no vayan a hacerlo ustedes en la misma piedra.

Porque de eso va. De piedras, cemento y otros ladrillos. El film es un ladrillo absoluto capaz de dejar noqueado al instante al espectador mas invulnerable. Es algo así como la mosca tse-tse en versión cine-alucinógeno de los 60, con música Starsky Hutch y decorados Corrupción en Miami, ¡ah! y el gordo de Bonanza (Dan Blocker), banda sonora también incluída. Y todo por el mismo precio... ¿A que esperan? ¡Pasen, señores, pasen...!

Ni se les ocurra. Hagánme caso. Salvo que sean ustedes incorregibles hooligans del cine detectivesco de los 60 con chicas, piscinas, matones de medio pelo y flores de loto de ademanes absolutamente exagerados. Y aun así yo me lo pensaría, porque la trama es de aquellas que parecen simples pero acabas retorciendo explicaciones. Y eso ya no. Que las neuronas ya andan muy desgastadas con la realidad cotidiana para que encima tengamos que ejercitarlas en sudokus como éste. Y que me perdonen los sudokus...

Nada mas. Si a pesar de todo insisten. Allá ustedes...

video

domingo, 16 de marzo de 2008

LA LOCURA DEL DOLAR (FRANK CAPRA - 1932)



La abuelita Capra, como despectivamente se le llamó por sus cuento-películas, nos deja otra muestra más de su talento (y ya van muchas). En plena depresión, una película sobre bancos y dinero era un reto, que Capra superó con buena nota. No con matrícula de honor pero sí con notable alto.

Es cierto que la película tiene sus lagunas. Pero son lagunas puestas al servicio de lo que en definitiva se quiere contar. Ó si lo prefieren: Exageraciones. Es cierto que hay buena gente ¿Pero tanta?. Es cierto que las masas son manipulables ¿Pero tan rápidamente? Ahora bien, de lo que no hay duda es que la única manera de salir de una crisis es moviendo el dinero y no encerrándolo a buen recaudo. La clase de economía que Dickson le da al consejo de dirección es absolutamente magistral. No porque la entienden los expertos sino, todo lo contrario, porque llega a la gente corriente, a los Juan Nadie, a esa buena gente que está siempre en el centro de su filmografía.

Otra escena notable: El montaje de primeros planos corriendo el rumor de la crisis bancaria. Evidentemente exagerada, pero efectiva, que es de lo que se trata. En definitiva, es otra lección económica que podría denominarse: Influencia de la información sobre los mercados financieros, ó algo así.

Repito: Lo increíble al servicio del fin. En este caso el fin justifica los medios. La aparición (exagerada) de acreditados ciudadanos en el último instante, dinero en mano, para devolver la confianza a los inversores es otro capítulo del cuento macro ó microeconómico, según se mire, que Capra narra con la voz inflada de esperanza en el futuro y sobre todo en las personas.

Las tramas accesorias del film, son eso, simplemente accesorias, el robo, la complicidad, el flirteo de la mujer del director, la lealtad del amigo, son solo instrumentos al servicio de una melodía. Por ejemplo, aquella de Viva la Gente. Acabamos tarareándola...



viernes, 14 de marzo de 2008

LA AMARGURA DEL GENERAL YEN (FRANK CAPRA - 1933)


Una de las películas menos conocidas de Capra pero una de las favoritas del propio director que, aunque da la impresión de ser la nota discordante dentro de una filmografía típicamente moralista y recuperadora de las ilusiones perdidas a raíz del crack bursatil del 29, no deja de ser coherente con muchos de los planteamientos cristianos típico-tópicos de Capra, tales como el servicio a la comunidad, el amor al prójimo y los principios religiosos como estilo propio de vida.



Tal vez mi resumen del cine de Capra no sea el cinematográficamente correcto. Para ello, la Iglesia tiene otros doctores plenamente cualificados y no yo, pero les aseguro que se trata de una obra que cala al espectador incluso tantos años después como han pasado desde su estreno. A eso, indudablemente, ayuda la presencia de una de las artistas que, con más interés vengo recordando últimamente: Barbara Stanwyck quien, si me sedujo en Perdición y me interesó en Juan Nadie, aquí consigue enamorarme, lo mismo que enamora al general Yen.


Pasiones y culturas enfrentadas. Amor en tiempos de conflictos. Lo que se desea frente a lo que conviene. Principios, Tradiciones. Conceptos íntimos de la vida. Morir para dejar de ser un general y una misionera y ser solamente... Tu y yo. Filosofía profunda de las cosas, de los sentidos.


Este choque sentimental entre culturas, especialmente por tratarse de lo que se conocía como peligro amarillo, fue un obstáculo para el éxito de este film que sinceramente merecía mucho más y al que el tiempo ha rejuvenecido y conmutado su condena (llegó a estar prohibido en muchos países) por la plena libertad sin condiciones. Solo es preciso verla con ojos de quién le gusta el buen cine.


Y si encima le gustan las piernas de la Stanwyck mejor que mejor....


jueves, 13 de marzo de 2008

SATANAS (EDGAR G. ULMER -1934)







Una confrontación mas que interesante: Karloff vs. Lugosi. A mi parecer con victoria aplastante de Karloff. Claro que, así se las ponían a Fernando VII. Un director alemán procedente del expresionismo, ayudante del mismísmo Murnau, un magistral juego de sombras chinescas, escaleras en espiral, bóvedas acorazadas, urnas de cristal con muertos en lugar de votos, mayordomos siniestros y la parejita de recién casados, típicamente americana y adecuadamente inocente.

Tal vez en los años 30 y en la soledad de un cine de barrio americano la película aterrorizase, pero hoy, en nuestros televisores de veintitantas pulgadas y en el confort de nuestro salón, la cosa se queda en un simple toque de misterio que nuestros ojos, bregados en instantes cinéfilos, saben valorar adecuadamente, pero nada más. Incluso la presencia agigantada del gato entre juegos de luces y sombras, no pasa de provocar mas que un ligero desasosiego. ¡Ah! Y del Black Cat de Poe, poco, poquito...

Ulmer hace bien su trabajo. El expresionismo alemán y ese aire de cementerio irrespirable son más que interesantes. Y si además Karloff está magnífico ¿qué más queremos?. Pues queremos algún que otro inquietante escalofrío por la espalda. Pero eso es imposible. Aunque la música y los rituales satánicos casi lo consiguen, la verdad es que en el mundo de hoy nos aterrorizan otras cosas muy distintas. En cualquier caso, no quiero dar la sensación de infravalorar la película. de Edgar G. Ulmer. Al Cesar lo que es del Cesar y a El gato negro lo que es suyo, que es mucho... Pero no todo.

miércoles, 12 de marzo de 2008

SANGRE Y ARENA (ROUBEN MAMOULIAN - 1941)





Sangre y arena, mujer morena, pasión gitana, guitarra española, toreros y mantillas, el Cristo del Gran Poder y la Macarena, la España de Frascuelo y de María, la de Blasco Ibáñez, la que pintaron Murillo y Velázquez, y El Greco, y Joaquín Sorolla, la que retrata Rouben Mamoulian con el pincel de los clásicos, con el oro y grana de los trajes de luces, con la tauromaquia en los ojos negros de Goya.

Una España idealizada por un Mamoulian que no conocía este país. ¿Excesiva? Tal vez. Pero en cualquier caso, reconocible. Las cruces, los rosarios, las capeas, las lágrimas, el absolutismo de la miseria, las sanguijuelas familiares, lo dijo Curro... Y el pincel de Romero de Torres dibujando a Linda Darnell en su papel de esposa fiel de torero, lo cual es sinónimo de sufrimiento por partida doble, por las cornadas y por los cuernos... Y el retrato de Carmen Espinosa queda perfecto, con los alegres colores de la juvenil inocencia y con los rastros grises que deja la vida. Y no desmerece el cuadro de doña Sol Mihura que, haciendo honor a su apellido es una auténtica furia natural, devorando los hombres a su paso. Si el sol es la muerte por la tarde, ella es la muerte por la noche...Lo dice Curro. Y ella es Rita Hayworth, actriz talismán que prácticamente aseguraba el éxito de las películas en las que intervenía y que en ésta, resulta convincente como española de rompe y rasga, capaz de hacer perder el oremus al más sensato de los hombres.

En resumen, Mamoulian nos regala un retrato de la España de finales del XIX bastante ajustado a la realidad si bien, por los planteamientos USA respecto a nuestra fiesta nacional, elimina aquellos pasajes de la novela que podrían herir la sensibilidad de los espectadores anglosajones, tales como las cogidas de los caballos sin peto, la suerte de matar ó la crudeza de las cornadas. Sin embargo, el director armenio sale airoso de esta aparente dificultad a base de buenos capotazos y con la ayuda de un Tyrone Power al que no había citado hasta ahora y que lo hace bien, dubitativo al principio pero convincente al final.


Obra, a todas luces, mas que interesante.




martes, 11 de marzo de 2008

JUAN NADIE (FRANK CAPRA - 1941)

Estoy considerando seriamente la posibilidad de conceder a Frank Capra una autorización de estancia permanente en mi Partenón Olímpico particular de dioses cinéfilos, junto a los Wilder, Lubitsch, Lang, Hitchcock y Ford. Ha pasado algún tiempo, tal vez excesivo, desde las últimas incorporaciones y de vez en cuando hay que renovarse porque la alternativa es morir y morir por morir mejor morirse con la muerte en los talones, debatiéndose entre el to be or not to be, con Perdición ó Perversidad y siendo un hombre tranquilo ó incluso un Juan Nadie, que de un disparo errático y azaroso de bodriosos pistoleros daltonianos ó inmerso en Showtimes televisivos con salsa rosa a discreción.


Pero aquí, además de a hablarles de Capra, he venido a comentar la película Juan Nadie. Y Juan Nadie es una obra muy en la línea Capra, esa línea que se mueve entre la utopía de los sueños y el desencanto de las realidades, una línea de supervivencia necesaria para una sociedad en depresión y necesitada de esperanzas, una línea de poner una sonrisa en rostros ensombrecidos por la cotidianeidad de una América en crisis. Una línea, en definitiva, necesaria para la sociedad USA de los años 30 tan precisada de vitaminas morales para continuar sobreviviendo como de moralinas demo cristianas ó simplemente humanas para darle sentidos a su existencia.


Y estoy con ustedes en que Barbara Stanwyck le van más los papeles de mujer capaz de llevar a la perdición al más íntegro de los varones que aquellos de periodista sensacionalista con recatados hábitos monjiles en el tintero y también comulgo con la idea de que Gary Cooper está siempre más cerca del solo ante el peligro que de un revolucionario de multitudes forzado por el hambre. En todo eso estamos de acuerdo. Pero ¿Me negarán que el discurso-definición de Walter Brennan en su papel de Coronel sobre las sanguijuelas es de los que crean afición ó adicción? ¿Me negarán que la fotografía es más que notable? ¿Qué me dicen de la música de Tiomkin? ¿Y del duelo de armónicas? Ok...No es el de banjos de Deliverance pero está bien. Y por último, ¿Acaso no es cierto que siempre hubo, hay y habrá quienes intentan cambiar multitudes por votos y quienes intentan la manipulación de las masas?


Capra, se sale literalmente con ¡Que bello es vivir!, con Arsénico por compasión ó con Un gangster para un milagro. Incluso ese cuento-film ambientado en el Shangri-La tibetano (Horizontes perdidos) tiene momentos encantadores aunque no sea su mejor trabajo. Y Juan Nadie lo mismo. Es una buena realización. ¿Obra menor? Bueno. Si un Picasso menor siempre es un Picasso, pues un Capra menor siempre será un Capra. Ustedes me entienden… Seguro. No le estoy dando patente de corso. Simplemente que valoro la obra en su conjunto y me gusta. Si señor. Me gusta.
Como crítica negativa: El final escogido para el film puede ser moral y políticamente correcto para los productores y censores de la época, pero no es el coherente con el film. Si Juan Nadie hubiese descendido de la azotea consistorial por el camino más rápido, los espectadores es posible que hubiesen acabado sorbiendo alguna que otra lágrima pero hubiesen dicho aquello de que un revolucionario muerto es mucho más peligroso que vivo, pues se convierten en héroes para el pueblo. La novela tenía este final lógico y coherente, en cambio, la película, más preocupada por nuestra salud social y mental, opta por el final feliz. Y colorin colorado...







domingo, 9 de marzo de 2008

ESCRITO SOBRE EL VIENTO (DOUGLAS SIRK - 1956)


Parece que no existe una definición de melodrama aceptada universalmente. Se habla de drama con música, por el prefijo melo, lo cual puede ser acertado en medios operísticos, y también de dramas humanos, pasionales, viscerales, con sus crímenes y sus castigos, donde lo que realmente cautiva la sensibilidad de los espectadores no es tanto la fotografía ó la música sino la intensidad y la fuerza de los sentimientos.

El trono real del melodrama americano estuvo (y así sigue) ocupado por Douglas Sirk, un alemán exiliado de la conflictiva Europa y que filmó entre otros melodramas, Escrito en el viento, donde retrata la sociedad del dinero con la vacuidad que puede dar el dinero que acude fácil.

En el origen de todo, los pozos de petróleo pero la película va mucho más lejos y perfora las intimidades y las insustancialidades de una adinerada familia americana que, en mi parecer, no representa para nada a la sociedad USA tal es el tamaño de sus vacíos y de sus indiferencias, sino que hinca el bisturí en la indolencia, en la embriaguez, en el sexo, en el aburrimiento y en ese retorcimiento de las mentes que tan solo pretende satisfacer confesables ó inconfesables deseos.

Como buen alemán Sirk aporta esas gotas de expresionismo mezclado con el barroquismo de los colores intensos y apasionados. De los rojos y amarillos...De apasionados cromatismos que contribuyen a dar al film un aire de maldad contenida que recuerda a los trabajos de Roger Corman aunque, evidentemente, se trate de géneros cinematográficos distintos.

Por lo que se refiere a las interpretaciones, mi voto para Dorothy Malone en su Oscar. Para enmarcar su sensual baile ante la foto del amado. El resto, bien. No alarguemos los calificativos. Cumplen con profesionalidad, especialmente Lauren Bacall que tenía difícil lo de romper la imagen de mujer fatal del cine noir y lo consigue desde una madurez humana y artística.

Creo que vista esta película se acabarán teniendo las ideas claras sobre qué es eso del melodrama...


sábado, 8 de marzo de 2008

EL PRINCIPE MENDIGO (WILLIAM DIETERLE -1944)




Con anterioridad he comentado y valorado en las páginas de Filmaffinity así como en este blog, algunos trabajos de William Dieterle. Recuerdo: La senda de los elefantes, Jennie, Vida de Émile Zola y por encima de todo, Esmeralda la Zíngara. 

Me pregunto que tienen en común todos estos títulos, evidentemente sin contar a Dieterle. Es complicado. Yo me inclinaría por cierto aroma exótico (zíngaras y elefantes) y ese peculiar estilo narrativo de cuentos con final feliz. Películas divertimento, para resumir. Claro que, la vida de Zola tiene registros mucho más graves y debe considerarse en otro plano. Y absolutamente en común en todas sus obras: La fotografía más que notable.

Ahora voy a añadir un nuevo título a la colección: Kismet (El principe mendigo) ambientada en la Bagdad de califas y visires, de palacios y miserias... Y de nuevo Dieterle nos cuenta un cuento pleno de exotismo oriental. Un cuento maravilloso para las mentes infantiles y un cuento increíble para nuestras mentes "experimentadas". Porque de eso se trata. Nada se sostiene desde un punto de vista mínimamente lógico. Pero tiene mágia. Claro que es una mágia de burdos trucos cinemátográficos insostenible desde la aparente cordura de la madurez. Pero quisiera imaginarme a esos niños del 44 ó siguientes, con los ojos abiertos como platos y la boca sonriente. Conseguir eso es un premio para Dieterle. Por ello, aunque Kismet, siempre desde el punto de vista de la madurez, tiene evidentes puntos débiles que resquebrajan y debilitan el conjunto (por ejemplo, lo del truhán de día y señor de noche, y viceversa, no acabo de asumirlo) tiene y así debemos reconocerlo su valor como carroza donde van los sueños, especialmente los de los limpios de corazón, o sea los niños.

Para los mayores, un atractivo especialísimo: Marlene Dietrich, en un papel más breve de lo deseable pero absolutamente seductor. Y en resumen una obra entretenida, filmada en aquel Technicolor de los orígenes, un tanto llamativo, con unos decorados más que decentes, que nos invita claramente a comer palomitas. La verdad es que resultan apropiadas.





miércoles, 5 de marzo de 2008

CON LAS HORAS CONTADAS (RUDOLPH MATÉ - 1950)


D.O.A. (Muerto al llegar) ó Con las horas contadas es un film negro interesante de un director (Rudolph Maté) interesante y con un excelente actor de reparto encumbrado a primera figura y haciéndolo bien. Pero no busquen obras maestras del género porque haberlas no háilas.


La película es claramente una serie B, barata y buena, diferente y original, pero que en su propia originalidad lleva su penitencia, porque superada la sorpresa inicial de que el denunciante sea el propio asesinado, lo único que queda por saber es si habrá milagrito y el muerto, con el que acabamos encariñados, acabará encontrando el antídoto maravilloso ó si por el contrario sus maratones por las populosas streets de San Francisco resultarán inútiles. Eso es lo que realmente importa, incluso por encima de la identidad del asesino.


No desvelaré ni una cosa ni la otra porque en ello reside el atractivo de este film que hay que incluir sin ninguna duda dentro del género de cine noir: Policías, malvados, vamps de más ó menos pacotilla, ambientes urbanos, garitos, luces de neón, nocturnidades, luces y sombras y sobre todo el tópico por excelencia: Un buen tipo metido en líos por avatares de impredecibles destinos. No le falta de nada. Incluso se marca algunos puntos con la segunda visita a un especialista diferente para corroborar el diagnóstico. Esto que, en la vida ordinaria, suele ser normal, se olvida con facilidad en las películas ó se da por sobreentendido aunque nadie lo entienda.


Otro elemento positivo: la fotografía de Ernst Laszlo, quien ha trabajado con muchos de los grandes, Wilder (Stalag 17), Lang (Mientras la ciudad duerme) ó Stanley Kramer (Vencedores ó vencidos) y que nos regala una fotografía en B/W de calidad.


¿Negativo?: Tal vez ese tono general de inutilidad. Un cierto absurdo. ¿Para qué tanta carrerita? Esa sensación de que el pescado está todo vendido desde el principio. ¡Ah! y también esa novia-secretaria de Frank Bigelow, sosa, sosita, sosa, justificando plenamente las dudas prematrimoniales de su jefe y sus canitas al aire.


Repito: Original e interesante. ¿Obra maestra?: No.


martes, 4 de marzo de 2008

ATAJO AL INFIERNO (JEAN-BAPTISTE ANDREA Y FABRICE CANEPA - 2003)




Hay películas que te dejan descolocao. Primero te preguntas ¿Qué hace un tipo como tú en un sitio como este? y acabas flagelándote con cilicios que te dejan marcado en los espaldares: “¡No lo volveré a hacer más!”. Y ni siquiera te quedan ganas, después de expiar adecuadamente los pecados, de escribir siquiera una advertencia para otros que pudieran estar en la inmediata agenda de trabajo de la aciaga fortuna.

Estoy hablando de Dead End ó traducido a uno de los idiomas patrios: Atajo al infierno. Tomen nota del título y no vayan diciendo por ahí que no les advertí. El consumo de películas como ésta puede dañar la sensibilidad del espectador además de ser perjudicial para la salud, tanto de la suya propia como de quienes tiene a su alrededor, muy en especial en el caso de niños y mujeres embarazadas.

Seguro que habrá quien califique la película de obra de culto. Cuando las valoraciones oscilan entre el bodrio más absoluto y la crème de la crème, siempre encontramos quien, desde un plano superior al resto de la especie, infravalora al homo sapiens común relegándolo a la subespecie de los primates cuando sus planteamientos cinéfilos difieren de los suyos. Muy bien. Por ello no discutiremos. Cada sabio con su tema, ó cada loco si lo prefieren. Libertad, libertad, sin ira, libertad… Pero puestos a elegir, prefiero esos clásicos entrañablemente míos a modernidades surgidas de sacacorchos retorcidos que algunos llaman mentes.

Porque, esta pareja de directores franceses no se muy bien lo que quisieron hacer, tal vez dar forma a una leyenda urbana (extrañas mujeres en curvas de carreteras) ó plasmar en celuloide pesadillas post-canuteras. O ambas cosas. Y algunos los llaman geniales. Y para otros, no tienen nombre. Son mercachifles de pócimas curalotodo inmundas y disfrazadas de piedras filosofales, que se creen descubridores de la luna y hasta del toro, y lo que es peor, que intentan que los demás nos lo creamos.

Porque, aunque eso de que la vida y la muerte se solapan sea una idea demasiado manida, ellos tratan de darle originalidad a base de una mezcla no agitada de comedia y terror lo cual, en su justo término, puede aceptarse. Pero cuando las lindes se superan y la vida y la muerte se visitan entrecruzándose mutuamente (papeles de los muertos recogidos por los vivos ó Mudanzas El Infierno de visita turística en el Live World) pues, la verdad, eso ya atenta a mi dignidad mental como ser humano. Y claro, debe quedar fatal asumir que no se entiende nada... Tal vez quede fatal. No lo entiendo. Tal vez, es que no hay nada que entender. Tal vez las mentes se habían calentado en exceso con tanto porrete. Tal vez iban de listillos. O similar. 


sábado, 1 de marzo de 2008

EL PRINCIPE ESTUDIANTE (ERNST LUBITSCH, JOHN M. STAHL - 1927)




De tanto en tanto necesito una especie de reforzante de mis planteamientos cinéfilos. Algo así como vitaminas que me devuelvan las energías perdidas entre películas mediocres y actuaciones superficiales. Y en mi botiquín personal procuro llevar siempre unos cuantos comprimidos de Lang, de Wilder, de Murnau ó de Lubitsch. Únicamente ellos me devuelven el humor y el amor por esta herencia maravillosa de los Lumière.

¿No los conocen? En la farmacia pueden preguntar ¿Tienen pastillas para soñar? No tienen ni que mirar el prospecto. Su efecto es instantáneo y con toda seguridad recién las hayan tomado (con una basta) se sentirán nuevos, renovados, optimistas y soñadores. Y como su efecto es prolongado seguro que mantendrán la sonrisa muchísimo tiempo. Ahora, eso si, no deben mezclarse con artificiosos bodrios, especialmente si en su composición abundan las carreritas de coches, los efectos infernales ó locuelas buscan locuelos para vivir vida loca.

El príncipe estudiante es una JOYA donde Lubitsch derrocha un poquito menos de ironía y muchísimo más romanticismo de lo habitual en él. Tal vez por ello se afirmó que era una película para mujeres. ¿Para ellos las pistolas y para ellas las muñecas? ¡Por favor! ¿Es Sunrise de Murnau también para mujeres?.

Esta disquisición me parece absurda y me disgusta. Prefiero hablarles de esta película. Un consejo: Si tienen ocasión véanla. No tienen ni que elevar el volumen porque estamos hablando de una película muda (con una música excepcional que acompaña cada acción y cada movimiento). ¿Muda? Si. Si. Pero de esa mudez que no para de hablar con gestos, con miradas, con sonrisas, con llantos, con sombreros que se agitan, con jarras de cerveza que se alzan, con brindis, con lágrimas que se enjuagan, con campos florales llenos de amor y campos desflorados llenos de tristezas...

Ramón Novarro, con su aire eternamente aniñado: Perfecto. Norma Shearer, decidida, resuelta, sensible: Perfecta. Jean Hersholt, como el tutor: Genial e imprescindible. Lubitsch, como director, como creador, como genio: Sublime. En lo más alto. Si hay un Olimpo de los dioses cinematográficos búsquenlo allí. Seguro que lo encuentran.