lunes, 26 de mayo de 2008

PELIRROJA (RAOUL WALSH - 1941)





Película en blanco y negro sobre una pelirroja luciendo palmito (Rita Hayworth), atrayendo los silbidos de los muchachos ocupados en tertulias de barbería y que si bien resulta interesante como retrato decimonónico con parques iluminados por farolas de gas, paseos en coche de caballos y la electricidad entrando en las casas de una sociedad alegre y confiada, adolece, a mi juicio, de una primacía de la comedia sobre el melodrama que si bien resulta lógico, por una parte, por otra se me figura excesiva. Probablemente las singular dosificación de risa y preocupación sean las exigidas por el guión para dejarnos unas cuantas moralinas ó moralejas, como prefieran.



Porque en definitiva, de eso se trata, de que acabemos convencidos que la belleza no lo es todo, que la vida es muy larga y que la elección de con quien pasarla no se basa solo en aquello de "pasó por mi lado, me dijo un requiebro, que fue de mi agrado", y que es mejor dedicar unos "minutos" a tomar decisiones serias. Ese es el corolario. Esa es la conclusión. El resto de la película, un entretenimiento donde debe haber mucho pan, porque las penas son menos, donde la venganza está en la muela y donde cinco años en presidio no son nada que diría el tango.


En resumen, una colaboración Raoul Walsh - James Cagney, discretita y, por supuesto, muy alejada de los cánones del "Al rojo vivo" o "Los violentos años veinte" que discurre entre el estribillo musical y repetitivo de la banda, la sobreactuación, por momentos de Cagney, los intentos de ser actriz de Rita Hayworth y que, benditos sean los Lumière, se enaltece gracias a la actuación irreprochable de una Olivia de Havilland que da prestigio y solvencia a la cinta y que, sin ella, hubiese sido, digamos, otra cosa. Como el requiebro, se ve con agrado. Nada más.






sábado, 24 de mayo de 2008

WICHITA (JACQUES TOURNEUR - 1955)

 


Asistimos, de la mano de Tourneur, al nacimiento de una ciudad del Oeste americano, de una nueva Babilonia sin jardines colgantes, agraciada con la fortuna del ferrocarril, que los prohombres capitalistas del lugar han conseguido acercar a la "town" para favorecer sus intereses comerciales.

Somos privilegiados espectadores contemplando un espléndido y colorista tapiz donde las suavidades pictóricas se entrelazan con el sonido desenfrenado de las balas, donde los principios morales se corrompen con facilidad ante la previsión de beneficios y la cuenta de resultados...

Cinismo por doquier. La ley del dinero frente a la ley de la horca. Pero...

La música redobla. Llegó Wyatt Earp. El marshall incorruptible como el brazo de Santa Teresa. La horma del zapato de cualquier ganadero delincuente, facineroso y forajido. Llega sin apenas hacer ruido, como el que no quiere la cosa... ¡Tirar las armas, muchachos, que habla en serio!, con el poder que le da la puntería y el plomo entre ceja y ceja y su aplomo en las más duras circunstancias.

Western genial de Tourneur, director al que ya califiqué en Tierra generosa, de diferente y cuyo retrato del salvaje Oeste es bastante menos salvaje y mucho más humano. Donde la violencia no es solo un gaje del oficio sino que es muerte de bandidos, pero también de mujeres y niños, y eso provoca dolor, indignación, rabia...

Joel Mc Crea me ha parecido el Wyatt Earp más auténtico de cuantos han pasado por las pantallas cinematográficas, a la altura y sin desmerecer a Henry Fonda en Pasión de los Fuertes. No obstante, la complexión de Fonda no daba demasiado la talla, circunstancia que, evidentemente, superó a base de cualidades artísticas.

La música introduce y acompaña una historia que si bien no es absolutamente concordante, hecho a hecho y fecha a fecha con la del sheriff más reconocido del Wild West, se ajusta en lo fundamental, que es de lo que se trata. La fotografía en technicolor casi pastel y la filmación en Cinemascope son el complemento ideal de una historia atractiva y un guión sólido.

El resultado: Aunque un tanto escondido en el cajón de los olvidos, uno de los mejores westerns de todos los tiempos.







viernes, 23 de mayo de 2008

MARES DE CHINA (TAY GARNETT - 1935)



Mis comentarios cinematográficos podrán ser mas o menos afortunados pero en ningún caso se mueven por razones de oportunidad. Digo esto por la coincidencia con la biografía - escándalo de Clark Gable y sus supuestos gustos en materia sexual. Suelo actuar como un antivirus frente a este tipo de cosas y poner los "ficheros infectados" en cuarentena hasta que se aclaren las cosas y además me trae al pairo de que pie cojea cada cual. Lo único que me interesa es su trabajo como profesionales de este mundo del cine y las buenas o malas vibraciones que me dejan. Eso es todo. Un Sí para las públicas virtudes. Un No, para los vicios privados.

Clark Gable, reconocido como el Rey de Hollywood, es ciertamente un muy buen actor. ¿El Rey? No lo sé. No estamos en los años 30. No somos ni Romeo ni Julieta ni estamos en la Italia medieval. Ni el tiempo ni el lugar son los idóneos para valorar este tipo de cosas, máxime si consideramos que tras una crisis como la bursátil neoyorkina y el descalabro económico general, la gente buscaba buques insignias del sueño americano a los que aferrarse y que mejor que Hollywood y galanes seductores como Gable para olvidar penas y quebrantos financieros. Y si es al lado de Jean Harlow y Rosalind Russell pues mejor que mejor.



Mares de China es una realización de Tay Garnett puesta al servicio de Clark Gable. Un traje a medida. Un producto diseñado especialmente para un público que demanda comedias románticas y aventuras suavecitas, de esas que dejan buen sabor de boca. Y Garnett satisface las demandas de los espectadores con un Gable en la cresta de la ola, una Harlow seductora y simpaticona y otros actores de renombre (Wallace Beery, Lewis Stone). Se ha dicho que el mejor activo de la película es su plantel de actores y es cierto, pero sería injusto no reconocer el mérito de ciertas secuencias como la del piano en plena tormenta ó la turbulenta cena aderezada con las sátiras de Jean Harlow a la aristocrática Russell.

En resumen, película discreta pero distraída, a gloria de un rey que en el mismo año 35 rodó un peliculón como Rebelión a Bordo y que siempre será aquel Rhett Butler que el tiempo - cinematográfico - nos dejó...


 

jueves, 22 de mayo de 2008

MERCADO DE LADRONES (JULES DASSIN - 1949)


Estadounidense de pura cepa, su visión “comunista” del mundillo de las mafias cotidianas y verduleras en esa América de promisión pudo ser, probablemente, una de las causas de su incorporación a las listas negras de depuraciones senatoriales y de su exilio a una Europa menos paradisíaca pero seguramente mas libre donde rodó excelentes trabajos.

Ciertamente la película dibuja un retrato perfecto del capitalismo más ruin, con la explotación despiadada de los agricultores y el enriquecimiento desorbitado de la cadena de distribución. Y esto también pasa aquí y ahora pero es indudable que también pasaba en los United States de los 40, por mucho que algunos se dedicasen a ver conspiraciones y a cazar brujas y meigas que “haberlas hailas” dedicando sus “artes maléficas” a poner de manifiesto las vergüenzas del sistema.

Probablemente por su dibujo del mundo y del mercado laboral recuerda en algunos aspectos a La Ley del silencio de Elia Kazan. En ese parecido no es ajena la presencia de Lee J. Coob con otra interpretación- excelente, por cierto - de mafioso de medio pelo con banda de matones de feria. Sin embargo aquí no impera el silencio sino el alcohol, la nocturnidad y la alevosía en forma de frenos que no responden. Aquí se impone la ruindad y la crudeza y el enriquecimiento por encima de cualquier cadáver por fresco que aún esté.

Notables también las actuaciones de Richard Conte y Valentina Cortese, almas paralelas condenadas a entenderse.

Una buena fotografía da realce a un guión perfectamente trabajado, con algún defectillo menor y sin trascendencia. Y especialmente original e interesantes los enfoques de la pareja Conte/Cortese preludiando las escenas más apasionadas.

El resultado de todo ello es una gran obra de Jules Dassin que sorprende gratamente a quienes, como yo, no conocíamos demasiado sus trabajos. Pecado imperdonable el mío. Para entonar el “mea culpa”…, pero reparable, eso si.


lunes, 19 de mayo de 2008

LOS ÚLTIMOS HOMBRES DUROS (ANDREW V. MCLAGLEN - 1976)

Una pareja de grandes actores como Charlton Heston y James Coburn pueden suplir parcialmente las deficiencias de un endeble guión, pero de ahí a hacer milagros va un abismo. Ni solos ni conjuntamente pueden arreglar el desaguisado de Andrew V. MacLaglen que no hace honor a la sangre cinéfila que corre por sus venas y nos "deleita" con un western ramplón y anodino, absolutamente previsible y con la dureza un tanto recargada en consonancia con el título del film.


Como queda dicho, el trabajo de Heston y Coburn es cuando menos digno y profesional, lo cual pone si cabe más en evidencia las carencias de una película donde los defensores de la ley tienen facultades adivinatorias en el más puro estilo Rappel y los forajidos el dedo índice con más tembleque del debido.


La presencia de Barbara Hershey se queda en algo puramente testimonial, aunque el papel, quizás el mas díficil desde un punto de vista dramático, daba para muchísimo más. Pero no es culpa de la Hershey que es buena actriz y lo ha demostrado en otras muchas obras, sinó del cocinero Mclaglen que, con buenos ingredientes, sirve un puchero que, aunque se puede comer, resulta bastante soso y pesado de digerir.


Para valorar el buen cine, de vez en cuando hay que darse una vuelta por este tipo de cosas. Para saber apreciar la originalidad de algunos trabajos míticos hay que descender a estos abismos de mediocridad. Es algo así como el "busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo...". Pero cuesta. Hay que ser un "hombre duro" para resistirlo.





HABITACION PARA CUATRO (MARIO MONICELLI - 1975)


El humor absurdo de Rufufú en el 58 y el humor irreverente de Amici Miei del 75 unidos por la mano magistral de Mario Monicelli, uno de los directores europeos más prestigiosos. Ahí quedan su León de Oro en Venecia por La Gran Guerra, sus tres candidaturas al Oscar y su personal León de Oro en 1991 por el conjunto de su carrera. Hombre de cine, de teatro e incluso director televisivo además de ocasional actor es, sin duda alguna, uno de los máximos exponentes del cine europeo y un director para revisar y recrearse con sus trabajos.


Y les confieso que, a pesar de su popularidad, desconocía esta película y añadiré que comencé a verla con cierta aprensión. De ahí mi sorpresa ante lo que estaba viendo y mis estruendosas carcajadas ante el televisor, lo cual es harto difícil y muy pocas comedias lo consiguen. En las salas de proyección la risa es contagiosa y fluye fácil pero en la intimidad los mismos gags parecen patéticos. Pero en Amici Miei hasta sólo te ríes con ganas.
El guión ayuda ¡qué duda cabe!. Los gags son imaginativos y su comicidad va "in crescendo" a medida que se desarrolla la película. Y, por descontado, los actores, cuya categoría y tablas para esto no admiten discusión, también contribuyen al éxito de la obra. Ugo Tognazzi, Philippe Noiret o Adolfo Celi por no hablar de Bernard Blier bordando el papel de jubilado de correos a lo Borsalino, están sensacionales.

No es de extrañar que la película tuviese una segunda parte que aún no he visto pero que pinta bien, muy bien.¿Adultos o traviesos creciditos? Seguramente una mezcla peligrosa e irreverente. Pero divertida. Muy divertida...





lunes, 12 de mayo de 2008

LAS MANOS DE ORLAC (ROBERT WIENE - 1924)



Las señas de identidad del expresionismo alemán cabe buscarlas en la utilización de la luz, los decorados y en el juego expresivo del claroscuro. En cuanto a las temáticas se diferencia entre aquellas sobrenaturales y épicas de otras más o menos realistas con argumentos simples e interpretaciones sobrias y donde los rótulos explicativos son casi innecesarios.

Las manos de Orlac es una película de Robert Wiene claramente expresionista. No en vano Wiene con su obra El gabinete del doctor Caligari está considerado el padre, en el aspecto cinematográfico, del expresionismo alemán. Pero, a mi juicio, no se trata de un film señero en este género. Su excesiva teatralidad y una cierta falta de ideas originales que permitan mantener ese tono extraño y sobrenatural, devalúan un tanto la obra. En cualquier caso su visión resulta interesante e incluso necesaria si lo que queremos es aproximarnos a uno de los géneros cinematográficos más sugerentes, enigmáticos e inquietantes del cine mundial.

La interpretación de Conrad Veidt como el pianista Orlac, ha ratificado la buena impresión que me dejó este actor tras su actuación en El Espía Negro, película de Michael Powell de 1939 y en conjunto la película resulta interesante y deja ese gusanillo por las películas de Wiene, Murnau, Wegener o el mismísimo Lang.




Las incursiones en lo sobrenatural resultan fascinantes y atrayentes para el espectador. Pero es necesaria una coherencia global que destierre salidas fáciles y convencionales. No expliquemos lo inexplicable. Es mucho más atractivo.


domingo, 11 de mayo de 2008

EL ANGEL AZUL (JOSEPH VON STERNBERG - 1930)




El ángel azul es, por encima de todas las consideraciones, un film alemán. No tanto por la productora UFA ni por su director Von Sternberg, en realidad austro-americano, ni por sus actores Emil Jannings, suizo nacionalizado alemán ni siquiera por Marlene Dietrich quien, por su "pura raza aria", bien pudo haber sido la superstar del régimen nazi si, tras su traslado a Norteamérica, hubiese atendido las peticiones de regreso del propio Alfred Hitler, a quien no sólo contrarió sino que además combatió apoyando a las tropas aliadas. Tampoco el hecho de ser el primer film sonoro germano confiere mayores singularidades nacionalistas a esta película.


Es alemán porque refleja una sociedad, la alemana, que tras perder una guerra tiene "tocadas" sus señas de identidad y donde la búsqueda del orgullo patrio acabará germinando en las ideas del régimen nazi. En la medida en que el cine es el espejo social, el cine de entre guerras es cine de desencantos, de búsquedas de sentidos, de clases burguesas desacomodadas y de orgullos heridos. El pueblo busca caminos que les lleven a sus dignidades perdidas y a esas verdades propias e indiscutibles, escritorios escolares a los que aferrarse como tabla de salvación en un naufragio.

Este es el primer gran film de Marlene Dietrich a los que seguirían otros muchos. Marlene nos arrebata, nos deja boquiabiertos y nos seduce con su sonrisa, sus muslos y sus medias. Haría perder el "oremus" hasta a Simón el estiligita en pleno desierto buñuelesco. Mucho más que Silvia Pinal, por supuesto. ¿Cómo no va a perder el sentido un solitario, cartesiano y aburrido profesor de liceo local? Esto si que es la crónica de una muerte anunciada y no otras. Esto si que es la perdición por excelencia entre otras "ejemplares" perdiciones. No es Liza, no... Es Marlene. El cabaret. La Alemania oscura. Es Lola Lola. Antro de perdición: El Ángel Azul.
Y como para el final suele dejarse lo mejor, pues he ido reservando a Emil Jennings. Me permito darles un consejo: Si tienen ocasión vean La última orden (The last command) igualmente dirigida por Joseph von Sternberg. Sumen las interpretaciones de Jennings en estas dos películas y comprenderán porqué fue el primer actor en conseguir un Oscar y uno de los grandes del cine mudo y del cine de siempre. Dos papeles duros y complicados, de identidades perdidas, de humillaciones, de lágrimas mezcladas con escasas sonrisas. Papeles que eligen al actor y no al contrario. Y en este caso, la elección no pudo ser más correcta.










sábado, 10 de mayo de 2008

TIERRA GENEROSA (JACQUES TOURNEUR - 1946)





Encuadrar a Tierra Generosa en la categoría del western es, indudablemente, correcto, pero la realización de Tourneur es igualmente generosa y los tópicos del género (indios, poblado minero, etc.) los enmarca en un paisaje "costumbrista" que singulariza la obra y le da una identidad propia.

Jacques Tourneur aporta su visión europea al género cinematográfico mas tipicamente americano cual es el cine del Oeste y esta visión lo dota de realidad y a la vez de estética. El western se humaniza y adquiere sentimientos. Los llamados "salvajes" lo son menos. Desenfundar no es el deporte nacional ni lo mandan los cánones y la gente llora a sus muertos a la vez que enjuaga lágrimas de ira e impotencia.

Sin duda un western humanista filmado en colores que evocan el impresionismo pictórico del viejo continente y que suavizan la violencia a la par que enaltecen la vida.

Ver un Dana Andrews alejado de sus papeles de cine negro nos sorprende y nos conquista, como también nos gana para su causa la interpretación de uno de los mayores secundarios de lujo del cine universal, Ward Bond. Bien una Susan Hayward en formación de la excelente actriz que después sería y que incluso llegó a ganar el Oscar de interpretación femenina por ¡Quiero vivir! en el 58. No podemos terminar sin mencionar a Hoagy Carmichael autor, junto con Jack Brooks, de la canción Ole Buttermilk Sky (nominada al Oscar en 1947) y cuyo papel de fisgón de ciudades y juglar de caminos, mandolina en ristre, tiene su valor señero en la película.

viernes, 9 de mayo de 2008

EL SOBORNO (JOHN CROMWELL -1951)




El soborno tuvo su precedente en un polémico film de Lewis Milestone de 1928 nominado para los Oscars del 29 y a su vez prohibido en Chicago.


Este remake de Cromwell con la estimable colaboración de Nicholas Ray (quien no figura acreditado) es una mas que interesante película de gangsters que se recrea en la corrupción de los poderes establecidos (policías, fiscales, etc.) mas que en la violencia propia del género y donde incluso se plantea el soborno y el chantaje como alternativa "civilizada" a la ley de la bala aunque siempre hay algunos a los que no gustan los cambios y siguen pistola en ristre silenciando al personal. Tal es el caso de Nick Scanlon (excepcional Robert Ryan) quien sigue suministrando trabajo a los forenses del distrito séptimo, el del Capitán McQuigg (excepcional, Robert Mitchum) a pesar de las consignas de la nueva sociedad del crimen dirigida desde las sombras por El Anciano.

Cuenta con la interesante presencia de Lizabeth Scott aunque un tanto alejada de su interpretación en El extraño amor de Martha Ivers y con otros buenos secundarios como William Talman como el policía Johnson, uno de los pocos honestos junto a su jefe o Robert Conrad como el corrupto inspector Turck.

Tal vez la ñoñería de algunos personajes (el periodista) y la flojera del guión en ciertos pasajes (el afeitado) resten algo de fuerza a una película digna, interesante y donde destacan dos auténticos Robert - monstruos de este mundo cinematográfico: Ryan y Mitchum.





LA BELLA DEL PACÍFICO (CURTIS BERNHARDT - 1953)





"Margarita se llama mi amor..." cantaba desfilando la soldadesca española de los 50. Esto, en versión USA es "Miss Sadie Thompson" (La bella del pacífico) con la Rita rompecorazones por excelencia del cine mundial aterrizando en una "aburrida" isla del Pacífico donde, por obra y arte de las curvas y rojos atuendos de la Hayworth, los marines cambian su relajado y soñoliento estilo de vida por "living con Sadie la vida loca", ante estupor de nativos e intolerancia de extraños.

Esto es una breve sinopsis de una película realizada a "mayor gloria" de Margarita Cansino, actriz (según su declaración de la renta) pero sobre todo símbolo erótico donde los haya y capaz de enardecer el ánimo de las tropas, sean de la bandera que sean, en el trópico o aquí. Rita lo es todo, el fin y el medio, la chicha y la limoná, el centro y si me apuran la periferia. ¿Y el guión? acaso se pregunten. ¿Para que se necesita guión? les pregunto yo a mi vez. Un bluff. Una sucesión de hechos paranormales que culmina con la redención milagrosa de miss Sadie Thompson en las aguas bautismales del Jordán a "manos" (nunca mejor dicho) de un José Ferrer claro exponente y prueba irrefutable de las teorías freudianas sobre la intolerancia y los deseos reprimidos.

Así, entre Ritas, Ritas y más Ritas llegamos a un final-esperanza donde triunfa el amor. ¡Qué bonito!...






domingo, 4 de mayo de 2008

BOLA DE FUEGO (HOWARD HAWKS - 1941)

a presencia de Billy Wilder como autor de la historia y del guión, junto a su compañero de armas Charles Brackett es toda una garantía, pero si además lo rodeamos de una de las actrices del sueño americano Barbara Stanwyck y un actor del calibre de Gary Cooper capaz de registros dramáticos y cómicos igualmente intensos y profesionales, el resultado es una excelente película de Howard Hawks: Ball of fire.

La presencia de Billy Wilder como autor de la historia y del guión, junto a su compañero de armas Charles Brackett es toda una garantía, pero si además lo rodeamos de una de las actrices del sueño americano Barbara Stanwyck y un actor del calibre de Gary Cooper capaz de registros dramáticos y cómicos igualmente intensos y profesionales, el resultado es una excelente película de Howard Hawks: Ball of fire.

Punto y aparte para Barbara Stanwyck de la que llevo tiempo enamorado, cinematográficamente hablando claro está y que por su papel entre bailarina de cabaret e idealizada Snow White optó a un Oscar que le arrebató Joan Fontaine por Sospecha, otro papelón sin duda. Pero Barbara seguro que llenó mucho mas la retina de los espectadores masculinos con aquel pie necesitado de comprobaciones médicas. Y es que las relaciones con los pies de la Stanwyck empiezan a resultar tradicionales, pulseras tobilleras en Perdición y zapatitos necesitados de ayuda en Las tres noches de Eva, además del ya citado reconocimiento sanitario. Claro que aquí el doctor no lo es en medicina sino en lengua y trabajando jerga a jerga entre "chorbas" ,"machacantes" y "cachondeos" acaba pidiendo el taxi para la patrona " Para usted, vieja decrépita" y quedándose con Barbarita sobre un par de libros "¿son todos diferentes?"

La comedia en su máximo esplendor como no podía ser menos contando con el "dios" Billy Wilder que diría Fernando Trueba. Por ello no extraña tampoco la nominación al Oscar en el apartado de mejor argumento original que le fue arrebatado por Harry Segall y El difunto protesta. Hubieron otras dos nominaciones, a la mejor partitura y a la mejor grabación de sonido. Ninguno de los cuatro oscars se consiguió pero eso no es obstáculo para que podamos calificar a este film de Howks como una pequeña gran obra maestra lo cual tratándose de una comedia es bastante más difícil de conseguir que si de un melodrama se tratase.

¡Ah!, y el "Drum boogie" en su versión cabaret clásico de los 40 y especialmente en su versión caja de cerillas, un lujo, un auténtico lujo, capaz de agitar brazos y piernas y lo que se tercie, al profesor más peripatéticamente insulso de cuantos han crecido en el mundo del celuloide.


El doblaje, especialmente por lo que se refiere a las expresiones populares, muchas veces intraducibles, juega algo en contra de la película. Pero aún así un 9 para esta colaboración Wilder-Hawks, Stanwyck-Cooper y Dan Duryea-Dana Andrews, estos dos últimos como siempre, ya saben, bien.



sábado, 3 de mayo de 2008

DONDE HABITA EL PELIGRO (JOHN FARROW - 1950)





Las relaciones cinematográficas de Robert Mitchum con el sector sanitario merecerían un estudio singularizado y un ciclo en el que estarían con toda seguridad Odio y Orgullo (médico), Cara de Ángel (enfermero) y Donde habita el peligro (doctor). No hay duda que a Mitchum le sientan como anillo al dedo estos papeles de "seductor Doctor Kildare" en los que resulta totalmente creíble y que interpreta con su buen hacer característico. 

Muchos de los papeles de Mitchum para la RKO parecían cortados por el mismo patrón y en muchos aspectos Where danger lives (WDL) recuerda a Cara de Ángel de Preminger, si bien el director vienés gana por KO técnico y desde el primer asalto a John Farrow, realizador interesante pero a cien mil leguas, submarinas o no, del anterior. Ese Mitchum seducido al punto del atontamiento y absolutamente atrapado en la tela de araña de Jean Simmons tuvo su precedente en lo que sucede con esta otra araña igualmente venenosa, Faith Domergue, cuyos talentos artísticos superan a los de la Simmons en exhuberancia pero no en candidez y cara de no haber roto un plato.

Pero nuestro Robert sigue siendo el mismo cándido, si bien en WDL puede aducir en su defensa las jaquecas consecuencia del trastazo en la cabeza infringido por un Claude Rains violento y salido de madre, circunstancia a la que no nos tiene acostumbrado este "gentleman" de la escena. Y hablando de candidez, no lo es menos la de Maureen O,Sullivan, entrañable y recordada Jane (ya saben..."Yo Tarzán, tú Jane"), en un papel breve y con mas perdones que un confesionario.

Un film que se deja ver, incluso con momentos interesantes, pero sobre todo dispuesto para lucimiento de la amiguita de Howard Hugues (Faith Domergue). Menos mal que anda por ahí Robert Mitchum y eso es garantía, señores...








viernes, 2 de mayo de 2008

SIN CONCIENCIA (BRETAIGNE WINDUST/RAOUL WALSH - 1951)



Los años 40 fueron la década "prodigiosa" del cine negro. Pero los 50 ya eran otra cosa. Fueron años de un género que, algunos críticos califican como Cine del Sindicato (del crimen, evidentemente). En este sentido, The enforcer, es una cinta pionera que se estructura sobre hechos reales, las revelaciones hechas en 1940 por Abe Reles sobre la existencia de una organización denominada Murder Inc y las investigaciones impulsadas por el Comité Kefauver en 1950. De ahí que la película tenga más de documental que de cine negro tardío.

En cualquier caso, de esta triple conjunción (cine negro, cine de bandas organizadas y cine documental) resulta una obra encomiable por muchos aspectos y que engancha al espectador en una trama de macabros negocios dirigidos desde la sombra por el mafioso principal, algo así como un consejo de administración unipersonal, y ejecutados por una corte de impresentables personajes que ejecutan los "contratos" y liquidan los "objetivos" asignados (por cierto, términos reales en la jerga de este tipo de bandas organizadas) por Rico, "mando intermedio" que, cual oficina del INEM, se encarga de distribuir los trabajos.


La colaboración de un director como Walsh (Los violentos años veinte, A sangre fría) se deja notar y la escena del pistolero acribillado en el hall del hotel, es una buena prueba de ello. Por su parte, un veteranísimo Bogart con mucho oficio y un Zero Mostel en una interpretación soberbia, dan a la película el complemento ideal a un buen guión que desarrolla la trama con absoluta claridad y coherencia a base de flashbacks que encajan perfectamente en la propia historia que se nos cuenta.

Un film excelente que podría encuadrarse en la serie
B por su ajustado presupuesto y su falta de alardes y alharacas pero que, sin duda sería B de buena y con mayúsculas.








jueves, 1 de mayo de 2008

SALOME (WILLIAM DIETERLE - 1953 )





Probablemente sea cuestionable la fidelidad de la historia narrada en los textos sagrados a los acontecimientos tal y como sucedieron en realidad.. En cualquier caso el cine no parece ser el medio más adecuado para abrir nuevas vías de investigación histórica y por ello, esta Salomé de Dieterle diseñada a mayor gloria y lucimiento personal de Rita Hayworth acaba desconcertando al personal hasta el punto de ser precisa la consulta de los viejos manuales escolares de religión para rememorar la versión oficial de los acontecimientos.

Rita Hayworth encarnó el sueño americano de los 50 y ¿Por qué no? el sueño mundial, pero ni siquiera hipnotizados por su danza de los siete velos acabamos de creer lo de una Salomé al borde de la beatificación. Por no colar, ni cuela lo de las exigencias del guión que ¡con la Iglesia hemos topado! que diría Forges. Si querían a una Rita Haywarth buena e inmaculada que le hubiesen ofrecido el papel de María madre de Jesús ó el de María Magdalena que, en versiones oficiales, tenía más pros que contras, ya me entienden… Pero Salomé tenía muchísimas virtudes, la mayoría oculta tras los velos y claro es que hacía perder la cabeza a más de uno…



Salvando estas “veleidades” histórico-religiosas, la película resulta interesante en cuanto a fotografía,
color, interpretación del auténtico number one de los actores, como es Laughton y también, como no, por la belleza y sensualidad de la diva, pero todos estos aspectos positivos no son suficiente para deshacer el desaguisado. Un dislate que no resultaba creíble ni adjudicado a una de las malas por excelencia del cine, Judith Anderson y que no sirvió ni para incrementar la taquilla. Un absurdo…

No se si a Dieterle se le llevó al huerto con este guión, al de los Olivos, naturalmente, pero tiene toda la pinta...