sábado, 31 de enero de 2009

20.000 AÑOS EN SING SING (MICHAEL CURTIZ - 1932)


Michael Curtiz, otro de los grandísimos cineastas que Europa regaló al cine USA realizó en 1932 esta película para la Warner Bros, donde retrata con maestría el mundo carcelario y entra en el terreno, pantanoso sin duda, de la condición de los alcaldes de esas instituciones y sus relaciones con los presos.

Un alcalde de Sing Sing tan implicado en el proceso de redención de los delincuentes, comprometiendo incluso su propio cargo a cambio de la palabra de honor dada por un recluso, se hace algo difícil de creer y la película acusa un exceso de moralina y un defecto de realismo. Pero, en este marco de fábula moral, el film se desenvuelve con bastante solvencia, en especial por la interpretación de Spencer Tracy, en un papel de gángster entre rejas que parecía pintiparado para James Cagney, en quien inicialmente se pensó. 



Tracy, gran actor donde las haya, compone un personaje que, a mi juicio, es lo más real de la película. Mezcla de prepotencia, violencia, honor, sentido del deber y hombría (en el sentido de humanidad) llevada hasta las últimas y más extremas consecuencias. Generalmente, los personajes interpretados por Spencer Tracy siempre tuvieron esa condición y debo decir que la sorpresa inicial de verle encarnando a un mafioso se quedó en simple anécdota al comprobar que en el fondo se trataba mera y simplemente de pura fachada y que de matón poco y de tío legal, como se dice ahora, mucho.


Frente a él, Bette Davis, con su juvenil belleza muñeca de porcelana, demostrando excelentes maneras, aunque muy alejada de la Margo Channing de Todo sobre Eva, de Baby Jane o la entrañable Annie Manzanas (versión dos de Capra), claro que, esto no es reprochable. La juventud es el divino tesoro con el que se puede comprar todo, menos la experiencia y la veteranía. No obstante y para ser absolutamente veraces, tan solo tres años después, en el 1935, obtendría su primer Oscar por Peligrosa de Alfred E. Green, y otros tres más, el segundo por Jezabel, de William Wyler.


Finalmente, reparar en el gran director que fue Curtiz, a quien asociamos inevitablemente con Casablanca, pero que dirigió también Mildred Pierce (Alma en suplicio), El trompetista (con Kirk Douglas) o la mítica El capitán Blood. Es cierto que los 50 supusieron un descenso cualitativo en sus películas, pero aun así el director nacido en Budapest fue uno de los grandes.



CLANDESTINO Y CABALLERO (FRITZ LANG - 1946)


Entre la extensa filmografía de Lang, quisiera destacar las obras realizadas en los años 40, una década prodigiosa para su cine, con títulos míticos como Perversidad, La mujer del cuadro y sus films anti nazis, entre los que se cuenta Clandestino y Caballero, película de espías francamente interesante, bien conseguida y con momentos de suspense que hubiese podido filmar el mismísimo Alfred Hitchcock.

La película tiene un aire a Con la muerte en los talones, no tanto por la confusa identidad del protagonista (aquel misterioso Mister Kaplan) sino por las maniobras “orquestales” para evitar ser cazados por los matones de la Gestapo. Bueno, a Lilli Palmer le sobran condiciones pero le falta ese toque de distinción de Eva Marie Saint, pero en conjunto, el tandem Cooper - Palmer, funciona al punto de ebullición (según algunos comentarios leídos en la red) más allá de los platós.

En el más puro estilo, agente secreto tipo Bond, evidentemente con las limitaciones de este género de películas al tiempo que con sus virtudes, especialmente su capacidad de entretener, la película plantea la investigación de las armas nucleares en relación con el conflicto bélico de la 2ª Guerra Mundial, transmitiendo a los espectadores la importancia que la obtención por uno u otro bando de la bomba atómica tendría en el desenlace final del conflicto. Un buen guión que Lang desarrolla de forma magistral con escenas memorables como la lucha entre el profesor Jesper (Gary Cooper) y el agente de la Gestapo, la avería del camión en el puesto de control alemán o la curiosa forma de entretener el tiempo de un científico, escribiendo formulas sobre el movimiento de los caballitos

Y por descontado con ese estilo propio Lang, que no olvida sus raíces expresionistas. La escena de la habitación entre sombras con la imagen del profesor en el espejo, y sobre todo la mano enemiga crispada sobre el rostro de Alvah Jesper son adecuados ejemplos de esta afirmación.

Hay quienes siempre están buscando semejanzas y diferencias con las películas de su primera época y estableciendo odiosas comparaciones. Mi opinión es que se equivocan y que de algún modo las lágrimas no les dejan ver las estrellas.

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domingo, 25 de enero de 2009

PASION EN LA SELVA (ZOLTAN KORDA - 1947)



De nuevo la perversidad de Joan Bennet, riéndose no a escondidas, como en la película de Lang, sino frente a frente, de su marido (Robert Preston) por su pusilanimidad y su cobardía. Y es que la chica parece haberse especializado en este tipo de papeles de mujeres fatales de mortales carcajadas. Porque, miren, la burla es muchísimo mas letal que la bala y una carcajada a tiempo, o a destiempo según se mire, puede ser peligroso para la salud, de los otros evidentemente.


Porque por mucho que se intente que el meollo de la película sea " ¿Pero, quien mató a Francis? " la cosa no va por ahí. La cosa destila mucha mas psicología. No en vano la novela de partida proviene de un tipo machista, misógino y complicado como Ernest Hemingway y el quid de la cuestión estriba más en las carencias femeninas que en las abundancias masculinas. La unica abundancia es el dinero y claro, el lecho nupcial no es precisamente para ocuparlo simplemente con dinero. La locura del dolar unicamente tiene un tratamiento eficaz para recuperar la razón perdida por el dinero y esto lo sabía hasta Bocaccio cuando escribió su Decamerón. Pobres pero "honrados",que en sentido figurado viene a ser algo así como bien dispuestos a la doma de gacelas, panteras y gatas mimosas. Y siguiendo con los tópicos cinegéticos, el verdadero safari de la Sra. Macomber pretendía otro tipo de piezas, leones o búfalos, da lo mismo al propio tiempo que dejaba bien expuestos en las vitrinas unos espléndidos cuernos de antílope africano.


En el terreno de la psicología la película resulta interesante. No tanto en lo que se refiere a la intriga o al romance. Incluso en el aspecto pasional, sabemos que entre mosquiteras algo debió ocurrir entre el guía y la insatisfecha señora por alguna frasecita caída como al azar y porque en la selva hace mucho calor. También porque la película en castellano se rotuló Pasión en la selva. O sea que algo debió pasar, aunque los censores patrios o los extraños se encargaron seriamente de cuidar nuestra salud, no sucediese que el personal devoto de María se escandalizase y se apuntasen a la devoción de Frascuelo.


En resumen la cosa queda en un trabajo digno de Zoltan Korda, especialista en cine de exotismos varios (Sahara, El libro de la selva, Tempestad sobre el Nilo ) apuntalado por una buena aunque corta historia de Hemingway llena de guiños al espectador para que leyese entre líneas aquello que no era social ni politicamente correcto decir.


sábado, 24 de enero de 2009

EL PROCESO DE BILLY MITCHELL (OTTO PREMINGER - 1955)


Parece ser que la verdadera familia de Mitchell se quedó un tanto sorprendida del autocontrol de Billy en el film. Al parecer su genio iba más en la línea James Cagney que en la Gary Cooper. De cualquier manera esto no tiene demasiada importancia, como tampoco la tiene si las bombas lanzadas en las pruebas de eficacia aérea fueron autorizadas por el alto mando o no lo fueron. Pecata minuta. Lo realmente importante es que un hombre con principios, militar por más señas, indignado por la ceguera de unos estamentos militares que no veían más allá de sus narices y que miraban para otro lado cuando los "chalados" morían en sus "locos cacharros" se atrevió a enfrentarse al "establishment" a través del cuarto poder (¿ O es ya el primero?) y que Preminger ha transmitido su historia a través de las generaciones para que la sociedad sepa donde estaba el mítico país de los ciegos.

En el terreno cinematográfico podemos hablar de un buen trabajo de un Gary Cooper cuyo rostro delataba, más que la edad, la terrible enfermedad que le vencería pocos años después así como de las presencias interesantes de Ralph Bellamy o Rod Steiger. Preminger, como demostró en Anatomía de un asesinato sabe manejarse bien entre las bambalinas de los juzgados y transmitir el "in-crescendo" de la tensión. Rod Steiger como "machacante" fiscal lo hace bien, pero machaca tanto que los espectadores estamos en un tris de ver destrozados todo aquello que en el curso del film habíamos ido atesorando como valores indelebles. Insistentes y machacantes filosofías etéreas en boca de un fiscal al servicio de las poltronas de dos ejércitos negándole el paso a un tercero, la Air Force, al que relegaban a sacar fotografías aéreas y poco más.


Por cierto, la predicción de Billy Mitchell del ataque japonés a Pearl Harbour no fue una frivolité de Preminger al servicio de la comercialidad de su película. No. En realidad lo dijo Billy. ¿Nostradamus revival? ¡Ahí queda eso!.





viernes, 23 de enero de 2009

EL TIGRE DE ESNAPUR (FRITZ LANG - 1959)


Ante todo, un consejo, vean primero El tigre de Esnapur y después La tumba india y no a la inversa (como hice yo) pues ambas películas y en ese orden, forman parte de un todo absolutamente indisoluble, Tanto que, podría decirse con propiedad que se trata de una película partida en dos.

La impresión que me dejó El tigre de Esnapur es prácticamente la misma que La tumba india, es decir, un retorno a ese cine que, de niños, nos llevaba, montados a lomos de exóticos elefantes a vivir maravillosas aventuras donde los buenos siempre acababan ganando y los malos nunca se salían con la suya. Y Oriente y la India como misteriosos escenarios con sus Budas, sus templos, sus frondosas selvas, su opulencia y su miseria y el río, siempre el río, ese Ganges sagrado que tan majestuosamente filmó Jean Renoir y que Lang eterniza entre los colores del ensueño.

Sin embargo no acabo de asociar a Lang con este género de aventureras películas. Probablemente lo tengo más encuadrado en un cine de expresiones, de luces y sombras igualmente inquietantes, de perversidades y de universos un tanto kafkianos y barrocos. Parece como que este cine no le pega demasiado. Y de hecho las críticas en su tiempo tildaron estos dos films de películas de entretenimiento infantil y juvenil. Algo así como poco serias. Incluso se puso en tela de juicio la calidad de los efectos especiales, sin embargo el trabajo del director alemán es muy interesante con una fotografía magistral en unos paisajes que seguramente inspiraron los cuentos de las mil y una noches y en cuanto a los efectos, evidentemente no son los que vemos en la actualidad, pero tampoco hay que ser demasiado duro con ellos.

De nuevo resaltar la sensualidad de Debra Paget especialmente en sus bailes en honor a la diosa del templo. El resto de actores, un tanto desconocidos, cumplen.

Para finalizar, les diré, que puestos a elegir, me quedo con la segunda parte, La tumba india, que a diferencia del refrán popular, resulta probablemente mejor.







lunes, 19 de enero de 2009

REGRESARON TRES (JEAN NEGULESCO - 1950)


En lo único que no estoy de acuerdo es con el título, Three Came Home, y es que, aunque la historia sea real, muchos de nosotros desconocemos el desenlace y, el título da, digamos, demasiadas pistas. Y es curioso, lo mismo me sucedió con otro film de Negulesco, De amor también se muere, aunque en este caso era plenamente imputable a los traductores patrios, dado que el original fue presentado en sociedad como Humoresque.

Por lo que hace al resto, se puede decir que estamos ante una obra más que digna de un director europeo, uno más de tantos como emigraron a los Estados Unidos para hacer grande el cine USA y el cine universal, de quien seguro recordamos Belinda o Como casarse con un millonario y que compone una gran película basándose en una historia real.

Es cierto que los tintes dramáticos son demasiado acusados, pero hay que tener en cuenta que el periplo de una familia occidental por los campos de concentración japoneses en Borneo no debió ser, en ningún caso, una excursión vacacional. O sea que podemos perdonarle, por real, ese tono dramón-dramón, al propio tiempo que celebramos algunos momentos de suspense francamente bien trabajados por Negulesco y bien conseguidos.

Del mismo modo que en Humoresque, el director cincela y traza con mano segura los caracteres de todos los personajes, occidentales y japoneses, y en este sentido Negulesco demuestra su habilidad y maestría, logrando una excepcional interpretación de Claudette Colbert, en un personaje donde las debilidades femeninas esconden a la mujer fuerte y a la madre coraje.

También son reseñables los aspectos sicológicos de los militares japoneses e incluso los percibimos como seres humanos, a diferencia de tantos films de cine bélico donde eran, poco mas o menos, bultos infernales de ojos rasgados o demonios de Tasmania. Aquí no. Aquí, son malvados, pero, seguramente, no más que sus enemigos, pero al propio tiempo sufren, pierden seres queridos o sienten interés por un libro.

Una obra semidesconocida pero más que notable.



sábado, 17 de enero de 2009

BESAME TONTO (BILLY WILDER - 1964)


Que una película sea de Billy Wilder no otorga patente de corso. Que sea de Wilder no significa que estemos ante una obra maestra. La diferencia entre Wilder y muchísimos otros directores hay que buscarla en un conjunto magnífico y superior de trabajos cinematográficos y no en el pleno al quince, por utilizar términos quinielísticos.

Dicho esto y mencionando una vez que Wilder es uno de los genios de mi lámpara cinéfila, hay que añadir que Bésame, tonto es una entretenida película con muchos elementos que identifican a su director, pero un par de escalones por debajo de dos comedias superiores como fueron El apartamento y Con faldas y a lo loco. Incluso, si me apuran, en el escalón inmediatamente superior, se apelotonan 1,2,3, ¿Que ocurrió entre mi padre y tu madre?, En bandeja de plata y Primera plana.

Resulta curioso que en casi todas las citadas intervenga Jack Lemmon y en cambio no lo haga en Bésame, tonto, pero yo no buscaría por ese lado la razón del descenso en cuanto a calidad se refiere. Ray Walston no lo hace mal. No. Ese no es el problema. La causa de este ligerísimo fracaso hay que buscarla en un guión donde, a diferencia de sus grandes comedias, se cae mucho más en elementos demasiado socorridos (por ejemplo las bromitas en las duchas) y abundan menos los originales gags a los que estamos demasiado acostumbrados.

Todo ello sin contar la polémica que originó la película en los estamentos más puritanos de la sociedad USA y en los grupos ultradefensores de la moralidad. La cosa no estaba para frivolidades y mucho menos para intercambios de parejas. De ahí que la tijera hiciese su agosto e incluso, resulta sorprendente que la escena de la roulotte fuese eliminada en la exhibición americana y no en la europea.

Dean Martin no convence ni como autorretrato de si mismo, todo lo contrario de Kim Novak que derrocha belleza y calidad en una "desbordante" interpretación. Buena aparición de Felicia Farr.

Estoy de acuerdo en que amar el cine y ser algo así como fan de Billy Wilder viene a ser lo mismo, pero ello no nos debe llevar a confusión. Wilder, como todos, tiene obras maestras, muy buenas, buenas y regulares, (malas, probablemente no) y Bésame tonto está entre las buenas. No es poco.




viernes, 16 de enero de 2009

SEIS DESTINOS (JULIEN DUVIVIER - 1942)


Como afirmé en mi comentario a otra película de Duvivier, Flesh and Fantasy (Al margen de la vida), no soy demasiado amante de las películas-sketch porque suele suceder que las historias breves por buenas que sean no son doblemente buenas. Pero Duvivier le tiene cogido el truco a esto y nos ofrece una colección de historias unidas por un hilo conductor, donde la duración individual de cada sketch guarda proporción directa con el interés para los espectadores, de forma que las historias más anodinas no resultan pesadas, gracias a su brevedad.

En torno a un frac que efectúa su entrada triunfal en los aposentos de un afamado actor (Charles Boyer) se tejen y se desgranan una serie de acontecimientos hábilmente contados por el director francés, bien acompañado de un excelente conjunto de actores, algunos de los cuales le volverán a acompañar en Flesh and fantasy. Así, tenemos a Charles Boyer, Rita Hayworth, Charles Laughton, Edward G. Robinson, Henry Fonda y mi admiradísimo Thomas Mitchell entre otros.

Es cierto que hay sketchs excelentes y otros no tanto, pero en su conjunto la película es un acierto. Destacaría la historia del vagabundo abogado acudiendo a la cena de ex-alumnos universitarios, con un Edward G. Robinson genial. Pero, como sucede en todas las películas donde interviene, estando Charles Laughton debemos quitarnos el sombrero. Ya lo hice muchas veces. Bien, pues una más.

La película destila humor, ironía, cierta moralina y bastante imaginación, y en su conjunto resulta agradable de ver y a pesar de una duración algo excesiva para la época (118 minutos) no resulta pesada.



martes, 13 de enero de 2009

DOBLE SACRIFICIO (GEORGE CUKOR - 1932)


El centro del universo cinematográfico de George Cukor es, como cualquier aficionado conoce, la mujer y la sensibilidad femenina, sensibilidad que el director nacido en Nueva York de orígenes húngaros podemos decir que compartía, dada su abierta homosexualidad de la que no renegó en ningún momento. Y en ese universo, como estrella fulgurante, Katharine Hepburn protagonista de títulos míticos: Mujercitas, La costilla de Adán o Historias de Filadelfia. Y también una de las protagonistas principales de esta película sobre la abnegación femenina donde Cukor no ha derivado todavía hacia la "nueva mujer" que reclama su sitio en la sociedad, un tanto a costa de los lugares tradicionales asociados a los valores masculinos, como sucederá en obras posteriores, sino que se detiene en valores más tradicionales, mas fordianos, para entendernos, como la capacidad de sacrificio y el soporte del peso de la familia. El sacrificio de la hija recuerda más a aquellas mujeres irlandesas retratadas por John Ford que a modernas abogadas de La costilla de Adán.

Claro que eran otros tiempos y la formación evolutiva de un director, por muy Cukor que sea no surge de la noche al día. Y, podemos asegurar que esta película se encuadra en un proceso de crecimiento fílmico donde Cukor no era Cukor sino un aspirante aventajado que demostraba buenísimas maneras y que contó con la presencia absolutamente profesional de una Katharine Hepburn que se estrenaba en el oficio que la encumbraría a lo más alto. Es ella la que saca adelante un proyecto algo sepia, como de otra época y un tanto trasnochado, con actores que al provenir de un cine con más expresiones que sonidos, tienden a la sobreactuación.

Resulta interesante desde la óptica del estudio del cine de Cukor o incluso si nos queremos regalar un personal ciclo sobre Katharine Hepburn, pero más allá de todo esto, desprende un cierto tufillo a rancio dejando además la sensación de obra inacabada con terrenos insuficientemente explorados, especialmente el de las enfermedades mentales hereditarias.

John Barrymore y Billie Burke, correctos, Elizabeth Patterson como la tía Hester, francamente bien, pero el notable alto se lo lleva nuestra querida Katharine prometiendo lo que luego llegó a ser, una excelente actriz.






domingo, 11 de enero de 2009

EL CAMPEON (KING VIDOR - 1931)


Hay películas que son como una infusión de gases lacrimógenos. Y no es casual. Nada de eso. Existe una técnica de preparación. Se coge niño, preferiblemente rubito y angelical y se mezcla con padre jugador, borrachín o, mejor, ambas cosas. Se le añade conflicto familiar, ya saben, padres mal avenidos, disputas y divorcios... Kramer contra Kramer, para entendernos y después de mezclarlo bien y cocer al punto, le añadimos un chorrito de enfermedades incurables o de algún lamentabilísimo deceso, preferiblemente justo antes de servir acompañado de esperanzadoras gotas de un futuro que, desgraciadamente, se cercena por designios divinos incomprensibles para espectadores mortales. Servir, preferiblemente caliente y ya está, a sorber lagrimones.

Menos mal que El campeón de Vidor nos deja, a diferencia del de Zeffirelli, una soberbia actuación de Wallace Beery y otra performance magistral de Jackie Cooper, actor infantil que ya tenia en su poder el record de haber sido el nominado al Oscar al mejor actor más joven (9 años) por Skippy de Norman Taurog. Su trabajo conjunto, de la mano de King Vidor, es mas que notable y entre todos ellos componen una buena y lacrimógena película que también estuvo nominada a los académicos premios.

Película y director, se quedaron simplemente en nominados (lo cual no es poco) pero faltaba algo, no sé bien qué. Tal vez una madre (Irene Rich) menos veleidosa, más convincente y sobreactuando menos. La intensidad del drama familiar se rompe por ese lado. Y eso lo acusa la película.

Un poco de desahogo sentimentaloide siempre viene bien. Es absolutamente necesario para descargar tensiones y esas cosas. No obstante no acabo de congeniar demasiado con esas películas que, desde que son un pequeño proyecto en la mente de sus realizadores ya se están haciendo predicciones, no de los futuros ingresos en taquilla sino de los pañuelos que se van a utilizar. No obstante, en este terreno, la de Zeffirelli gana a los puntos, nunca mejor dicho.









sábado, 10 de enero de 2009

LA PICARA PURITANA (LEO McCAREY - 1937)


No es de Lubitsch pero podría serlo. Con ello, creo que estoy elogiando a un excelente director, Leo McCarey y a una magnífica comedia, La pícara puritana, película que, a pesar de los años transcurridos desde su estreno consigue una amplia sonrisa de los espectadores gracias sobre todo a unos diálogos tan oportunos como inteligentes, a un ritmo que no decae en ningún momento y a unos actores (Cary Grant e Irene Dunne) cuya relación cinematográfica irradia esa química imprescindible en toda comedia que se precie.

No es cuestionable el Oscar de 1938 al mejor director de Leo McCarey y muy merecidas las nominaciones de Ralph Bellamy e Irene Dunne. Si a todo ello le sumamos la nominación a mejor película, mejor montaje y sobre todo mejor guión, pues agua tan bendecida tiene que tener algo y aunque a veces los premios no guardan relación con los verdaderos méritos contraídos, en este caso sí.


Y quiero detenerme en lo que hace referencia al guión, porque miren ustedes, hacer reír al espectador nunca ha sido tarea fácil y los guionistas con escasez imaginativa han recurrido ( y lo siguen haciendo) a las tartas en la cara, a los tropezones y similares. Y eso está demasiado visto. El espectador busca un humor que no sea un atentado contra su inteligencia. Y ese humor lo encontramos en Lubitsch, también en Billy Wilder y en esta película de McCarey.


Las "salidas" de la tía Patsy son magistrales:


El marido y el profesor de canto abandonan corriendo la habitación de Lucy (Irene Dunne)

El rico pretendiente (Bellamy), a la vista del paño, exclama: "He aprendido a conocer a las mujeres"


La tía Patsy le entrega la carta de despedida de Lucy que ya tenía preparada: "Aquí tiene el diploma".


Y muchas más.

Hasta nos reímos con Cary Grant de patoso en el concierto. Y les aseguro que no soy de risa floja.


Habrá quien diga que este tipo de comedias se quedaron anticuadas, que la sociedad ha cambiado mucho, que los roles masculino y femenino son muy diferentes. Y tendrá razón. Pero miren, lo mismo me digo yo a mí mismo, pero no sé bien lo que me pasa, me sigo riendo
.




SUCEDIO MAÑANA (RENE CLAIR - 1944)


Después de haber regresado al futuro no una sino tres veces y de haber tenido el tiempo en nuestras manos como Rod Taylor, no me negarán que nuestra capacidad de sorpresa ante Sucedió mañana ha de ser necesariamente mínima. Incluso aquel Déjà vu con Denzel Washington ya nos inmunizó para este tipo de cosas. Sin embargo, no me interpreten mal, Sucedió mañana es infinitamente mejor y hasta más creíble que el superbodrio de Tony Scott donde lo único digerible son las palomitas.


René Clair nos vende su proyecto de la única forma posible, como una mezcla entre los cuentos de la abuelita Capra y los relatos con moraleja de Rohmer. Sus realidades virtuales y sus universos paralelos no pretenden engañar al espectador. El desaparecido abuelo se sabe que forma parte de un cuento con moraleja que nada tiene que ver con fuerzas esotéricas u ocultas. Y todo lo que sucede es una historia tierna (tal vez demasiado) pero muy apropiada para ser contada a los niños antes de dormir.


Echamos en falta a Cary Grant. Es cierto. Esta es una de las suyas. De esas comedias a las que hay que darle el toque de distinguido cinismo que le caracterizaba, pero Dick Powell está correcto. Lo mismo que Linda Darnell que siempre parece como que no está pero que acaba estando. El resto del elenco bien. Y la batuta directora del realizador francés conduce de forma excelente una obra que en otras manos hubiese, probablemente, acabado en el baúl de la ramplonería.


Si no buscan obras maestras, la verán con mucho agrado.



viernes, 9 de enero de 2009

MURMULLOS EN LA CIUDAD (JOSEPH L. MANKIEWICZ - 1951)


Después de haber visto tres películas como Eva al desnudo, La huella o La condesa descalza, todas ellas de Mankiewicz, Murmullos en la ciudad se me antoja una obra menor. Y ello a pesar de la interpretación mas que notable de Cary Grant que destroza nuestros iniciales reparos con una excelente interpretación del Dr. Praetorius.


Hablar de Cary Grant es hablar, casi siempre, de comedias. Y de comedia se califica esta película. No obstante, la línea divisoria entre la sonrisa y la cruda realidad es, a veces, demasiado sutil. Y este es el caso. Un intento de suicidio en una comedia, encaja bastante mal y lo mismo puede decirse de un cadáver sobre una mesa de laboratorio presto a ser diseccionado en aras de la ciencia. Claro que, gracias a su innegable aroma humorístico, la película, para sorpresa del propio Mankiewicz, fue aprobada por la tristemente famosa Comisión Hays a pesar de sus críticas al pacatismo de una sociedad que antepone el "que dirán" a la vida humana y de las alusiones más que explícitas a la caza de brujas del senador MacCarty.

A pesar de que todas estas circunstancias le dan un valor adicional al film, este presenta muchas deficiencias no tanto en sus historias básicas (la exaltación de la práctica médica y la perdida de consideración familiar y social de las madres solteras) sinó en esas otras historias que deberían sostener el conjunto de la trama. Hay mucha endeblez en la historia del amigo inseparable Shunderson e incluso poca solidez en los cargos imputados al enjuiciado doctor. Y esta debilidad argumental no se salva siquiera con una excelente interpretación de Cary Grant más en la línea Kildare, para que me entiendan, que en la de los acartonados galenos que solían aparecer en el cine de aquellos tiempos.

Para concluir. Resulta interesante, sobre todo si queremos darle un repaso a la obra de Mankiewicz. Cuenta además con buenos diálogos, marca de la casa, pero tal vez no sea suficiente o es que este director nos tiene mal acostumbrados...