martes, 27 de marzo de 2012

IRMA LA DULCE (BILLY WILDER - 1963)



Basándose en un musical francés representado también, con muchísimo éxito, en Londres y Broadway, el gran Billy Wilder consigue sacar de su chistera una comedia genial. Su varita mágica hace prácticamente desaparecer los números musicales que habían sido claves en el excelente resultado de la obra y se queda con las líneas maestras de una historia original y francamente divertida. El estudiante francés con apuros económicos de la versión original se trueca en un gendarme parisino apartado de sus funciones por exceso de celo profesional, en razón de las ideas cinematográficas de Wilder quien, por lo demás, se ajusta bastante al resto de la trama.  

De «flic» (policía) a chulo proxeneta no hay más que un paso, un dulce paso con nombre de mujer: Irma. Una prostituta del barrio de Les Halles, donde se localiza el mercado de carne de la capital gala, expresión cuyo doble sentido se ajusta como anillo al dedo a una historia donde don Carnal vence por goleada a doña Cuaresma para escándalo de los comités moralistas norteamericanos de la época: «El tono chabacano y sórdido de la historia la hacen inaceptable como producción cinematográfica» fueron las declaraciones de Geoffrey Shurlock, Vicepresidente y Director de The Production Code Administration of the Motion Picture Association,es decir, uno de los jerifaltes del sistema censor vigente entre los años 1930 y 1968.

Sin embargo, tal consideración no amilanó a Wilder, quien llegó a decir: «No hay orgías, ni homosexuales ni canibalismo», en clara alusión al film de Mankievicz, De repente el último verano, basado en una obra de Tennessee Williams que había superado la censura de Shurlock. Por su parte, el productor Walter Mirish también creyó en las posibilidades que ofrecía el guión para realizar una «sofisticada comedia para adultos».  

Así las cosas, el proyecto sale finalmente adelante. Wilder, poco satisfecho de su experiencia de rodaje en Berlín (Un, dos, tres) prefiere rodar en estudios, salvo unas pocas tomas en el Sena y una visión general del barrio de Les Halles, cuenta con una pareja consolidada como Jack Lemmon y Shirley MacLaine (El apartamento) y un secundario de lujo como es Lou Jacobi quien nos regala una interpretación excelente como Moustache el tabernero, «pero esta es otra historia...»

Muy bien Lemmon. Maravillosa MacLaine, en uno de los papeles de su carrera. Irma la Dulce es un film imprescindible de un director imprescindible cuyas películas han hecho del cine un auténtico arte.

Puntuación: 8,15



miércoles, 14 de marzo de 2012

LA ROSA PURPURA DE EL CAIRO (WOODY ALLEN - 1985)



Seguramente serán las capacidades hipnóticas de Woody Allen pero siempre he sucumbido ante su cine. No voy a presumir de haber visto todas sus obras porque no ha sido así pero puedo decir que la gran mayoría de las películas que de él he visto me han cautivado y al resto he sabido reconocerles su originalidad y su mérito y ese punto tan característico suyo donde se mezclan el humor, el sexo, la religión y el psicoanálisis en proporciones tan justas como efectivas.

Pero La Rosa púrpura del Cairo tiene un ingrediente especial con el que Allen no solo nos cautiva sino que nos enamora, y ese no es otro que la fantasía. Una fantasía que junto a esa necesidad imperiosa de evasión y de sueños, hace que la protagonista, Cecilia, sea de algún modo el reflejo de todos nosotros, espectadores de ese mundo de ilusiones tan lejanas pero al mismo tiempo tan próximas que es el cine.

Una vez que Cecilia compra una entrada tan solitaria como ella misma, al ritmo y fanfarria de un “Its in heaven” se abre la caja de los sueños y en una suerte de “Viaje con nosotros” de la Orquesta Mondragón, Cecilia, que somos todos, cambiamos realidades grises por ficciones maravillosas, al tiempo que el explorador Tom Baxter, “de los Baxter de Chicago”,  trueca aventuras vestidas de celuloide por ropajes reales. Y la felicidad de quien sueña fantasías es la misma felicidad de quien sueña realidades.

Dejen la lógica en el guardarropas. No les va a servir para nada. Acepten ese papel moneda con el que juegan los niños. Hagan el amor bajo un fundido en negro. Cenen en el Montecarlo todas las noches. Conduzcan ese automóvil siempre dispuesto para usted. Disfrute de “la amistad de sirenas y de serpientes de mar…” 

Y por encima de todo, disfruten de un Woddy Allen, absolutamente genial.

Puntuación 9,35.


 

sábado, 10 de marzo de 2012

EL POLAR EXPRESS (ROBERT ZEMECKIS - 2004) )





Se intenta hablar de cine y se acaba hablando del espíritu de la Navidad. Parece inevitable en películas como esta, presuntamente dirigidas a un público muy, pero que muy infantil, pero que, a poco que levantemos la guardia, se nos acaba llevando por delante. Y es que, muchas veces, identificamos la madurez con una capa espesa de positivismo anti-sueños sin darnos cuenta que en la capacidad de soñar está nuestro futuro como personas y como especie.

No miren el calendario. No, no es Navidad. Estamos en Marzo ventoso esperando que por fin Abril traiga las refraneras lluvias. Pero es cierto que acaban ustedes de leer un preámbulo donde intento perdonarme a mismo el hecho de que El Polar Express me haya gustado. Les aseguro que no soy un pardillo chiripitifláutico creyéndome en el mundo feliz de Huxley. Sé muy bien que el hombre es un lobo para el hombre, que la humanidad es nuestra asignatura pendiente, que la crisis y Papá Noel se llevan a mal traer y que el espíritu navideño fenece entre cuerpos que se desangran en Siria y cuerpos desnutridos en el cuerno africano. Todo eso lo sé. Pero aún así me gusta el film ¿Qué le hago?.

Me gusta formalmente. Una técnica innovadora llamada “performance capture” permite trasladar la acción a la pantalla gracias a trajes de neopreno y puntos reflectantes. Los paisajes son magníficos, con efectos 3d espectaculares aunque mi televisor no les haya sacado el partido debido. La presencia básica de Tom Hanks impregna positivamente la cinta. En definitiva, espectacularidad en estado puro.

En sinopsis estamos ante la historia de un niño, en ese punto crucial entre la inocencia infantil y la incredulidad adulta, con un pie en cada uno de esos dos escalones, que asiste en Nochebuena a la llegada del Polar Express con destino al Polo Norte, donde se ultiman los preparativos para que Papá Noel cumpla con la tradicional visita de la noche mágica del año.

Esa es la principal línea argumental, practicamente perfecta. La cuestión estriba en el resto de apartados que dan vida al conjunto: El guión, la música o incluso la moralina. Ellos completan un todo, para el que no puedo mantener el sobresaliente que técnica y formalmente merece. A partir de un sencillo y breve libro navideño el guión construye una historia para la taquilla exagerada y magalómana que se olvida de la sencillez literaria dando paso a efectos visuales sin trasfondo alguno. El baile de los camareros sirviendo chocolate, las peripecias bailarinas de un billete de tren o de un pasador de la locomotora, e incluso la trasformación del nevado techo del expreso como deslizante Partenkirchen son escenas tan espectaculares como innecesarias. Algunas moralinas se notan decididamente impuestas, como la niña de color… Todo ello emborrona un poco mi calificación.

Quizás este desenfocando algo la cuestión. Aunque no estemos en Navidad me siento predispuesto a la generosidad y me digo:

Lo accesorio no puede sobreponerse a lo fundamental. 

Como dice el propio revisor:

- No es importante dónde va el tren. Lo que verdaderamente importa es que deseemos subir a él.

Creo que esta frase resume un film claramente navideño pero que tampoco está mal que se vea fuera de tiempo. Especialmente, si somos coherentes con aquello que siempre decimos, de que el espíritu navideño debería dudar 365 días, o incluso en este 2012, uno más.

Puntuación: 8,00


sábado, 3 de marzo de 2012

ASTUCIA DE MUJER (GREGORY LA CAVA - 1931)


Su título original es "Smart woman" y en ese sentido me parece agudo el comentario leído al respecto de este film en NY Movies. Nancy hubiese sido verdaderamente smart (inteligente) si hubiese aprovechado la circunstancia para deshacerse de un torpe marido que prefiere las rubias bobaliconas e interesadas y así poder casarse con un millonario que además de dinero parece tener la cabeza en su sitio. Porque en el fondo el film es un dibujo caricaturesco de cierta condición humana que no sabe distinguir lo que tiene delante de sus ojos y pierde el oremus por lo “bueno por conocer”.

Y conste que Nancy (Mary Astor) es la esposa perfecta, enamorada, fiel, inteligente, agradable y presumiblemente astuta, lo cual desmantela cualquier propósito de solidaridad de los espectadores con Donald su marido. Entre Nancy y Donald la audiencia se decanta claramente por la primera encontrándo poco justificables los devaneos y las canitas al aire del esposo. Habemus pues comedia que podemos encuadrar en el género “enredo” en la medida que Nancy finge un romance con Sir Guy quien a su vez finge otro con la rubia Peggy para al final acabar todos descompuestos y sin novia que se dice, salvo el matrimonio que se libra del divorcio, como mandan los cánones cinematográficos más ortodoxos.

Gregory La Cava se mueve como pez en el agua en este tipo de films entretenidos, no demasiado trascendentes pero cargados de sátiras moralizantes. Una especie de novelas ejemplares entre cervantinas y quevedescas cuyos consejos,un día certeros, se han quedado obsoletos y hasta ridículos con las modernidades de una sociedad cuyos parámetros de hoy nada tienen que ver con los que se aceptaban en los años 20 o 30, hipocresías incluidas. Su cine, visto en la actualidad exige una puesta en situación siendo recomendable una especie de túnel del tiempo que ubique al espectador actual casi un siglo atrás. Y tampoco viene mal cierto conocimiento de aquella crisis económica que conmovió la economía USA y mundial que convirtió al cine en una máquina para luchar contra la depresión financiera y moral y seguir soñando. Por si a alguno se le escapa, La Cava es el director de “Al Servicio de las Damas” donde desde la óptica de un mendigo ascendido a mayordomo se cuestiona a una sociedad ociosa, improductiva e inútil.

No quiero finalizar mi comentario sin citar a uno de esos secundarios de auténtico lujo: Edward Everett Horton. Sin estar entre sus interpretaciones más reconocidas pone las mejores notas de humor en un film correcto que se deja ver con interés y que ratifica una vez más el buen hacer de La Cava para la comedia. En este orden de cosas, aprovecho para romper una lanza a favor de un cineasta bastante controvertido y que haciendo honor a su apellido tuvo sus más (muchos) y sus menos (pocos) “with the bottle”, pero que siempre acreditó condiciones excelentes tanto para la animación, la dirección de actores y la comedia, atreviéndose incluso con el género dramático donde obtuvo resultados muy positivos.

Puntuación: 7,00