jueves, 17 de diciembre de 2009

QUO VADIS (MERVIN LEROY - 1951)


Probablemente la inmensa mayoría de quienes se asomen a este comentario se retirarán a toda velocidad. No está la vida como para detenerse en lecturas de antiguas películas de romanos como es el caso de Quo Vadis. Las legiones de Tarantino y otros procónsules arrollan las Galias cinematográficas. ¿Dónde va el menda este con Quo Vadis?. Y tienen razón. Si es que no voy a ninguna parte, muy al contrario me quedo.

Me quedo en un cine donde se curraban los guiones y donde ser actor significaba algo más que ponerse al frente de una cámara y si lo exige el guión despelotarse. Me quedo con un cine donde la música transportaba el sueño y donde el tiempo se detenía. Donde la sangre y las vísceras no subían necesariamente la nota de la película. Donde los efectos especiales eran casi propios de Merlin el encantador.

Y eso es Quo Vadis, una historia del mundo que se entrega al espectador para que la deguste. No lleva etiquetas de "veracidad contrastada". Quien quiera realidades "carbono-14" que se apunte al Canal Historia. La historia de Nerón, de Petronio, de Lucano y de tantos otros pudo ser así o de otra manera. A mí me da igual. Pero lo que me cuentan me agrada, en sus fondos y en sus formas. No es una fotocopia del pasado pero tampoco ciencia ficción. El incendio de Roma allí estuvo, los cristianos también como una afrenta a la gloriosa Roma de los dioses paganos, el Coliseo estuvo y está para que los incrédulos pisen su arena y sientan aún el olor de los leones embalsamando el aire del siglo XXI. Y el cine, y en este caso LeRoy, me lo acerca hoy hasta esa ventana donde se asoman las maravillas que en el cine han sido.

Quo Vadis es de esas películas que uno no sabe cuantas veces se ha visto. Que no puede explicarse porque casi todos saben de que va. Pero que están ahí aunque las modernidades se empeñen en echar tierra encima a estos clásicos y ya ni siquiera las cadenas televisivas se acuerden de ellos. Tal vez me obstine en no darme por vencido y seguirla recomendando a quienes la vieron, porque recordar es volver a vivir y a quienes no la vieron para que puedan hablar y juzgar con conocimiento de causa.

Al final sin contarles nada, creo habérselo dicho todo.




5 comentarios:

ANRO dijo...

Amigo Father, has tocado la fibra más sensible de mi cinefagia, o cinefilia, según se mire.
Con todo lo que rodea a esta película, con respecto a mis propias vivencias, podría escribir varias docenas de páginas. No exagero ni un ápice al decirte que gracias a esta película conservo uno de los detalles más cariñosos y en cierta forma más trascendentales de las relaciones con mi padre.
En otro orden de cosas representó mi primer acto de rebeldía contra cierta autoridad que pretendía controlarme y gracias a esta peli comencé a leer los clásicos griegos y latinos, que sirvieron de gran puerta a mi amor por la literatura. ¡Se puede pedir más a una película!
Por consiguiente, no solamente no voy a huir, al contrario, me hermano a tí y si alguien no comprende ésto me la repamplinfa (como dicen en mi tierra)
Un gran abrazote.

Crowley dijo...

Viva el Peplum! Qué grande esta historia y el que no quiera mirar, pues peor para él, que esto es cine de verdad y bien hecho.
Ave Father, los que la vamos a visionar de nuevo te saludan

JAVI dijo...

Hola Father, qué curioso que pongas esta película porque esta semana acabo de ver esta misma obra pero en una versión que hasta ahora desconocía: la del director polaco Jerzy Kawalerowicz. La compré porque también tenía grandes recuerdos de la de Leroy.

De ese director solo había visto una película algo más lejana en el tiempo como Faraón (1967) una obra maestra pero resulta que su Quo Vadis es de 2001, la última que hizo antes de morir.

Me gustó bastante aunque las críticas la ponen obviamente muy por debajo de la antes comentada y de su otra obra maestra Madre Juana de los Ángeles. En comparación con la clásica es un poco más cruda y menos colorista pero me sorprendió en aire de peplum que todavía conservaba a pesar de ser una obra ya de este siglo XXI. Las escenas del circo me parecieron tan reales que todavía me pregunto si los leones se comieron a los actores.

Si te gusta tanto aquella película (como a mí) seguro que puedes conseguir esta en algún sitio. No me acuerdo donde vives pero yo la encontré baratísima, creo que a 6 euros, en Media Market de Barcelona y es de una colección actual o sea está muy disponible. También queda siempre la otra posibilidad que no hace falta mencionar pero bueno... a estos precios.

Ver un peplum reconforta hoy en dia con tanta historia de un par de personajes encerrados en un lugar pequeñoo drogándose en una habitación. Un poco de fantasía de vez en cuando va bien para curarse de tanto tremendismo social. Por cierto, ¡qué decir del colorido de esta maravillosa Quo Vadis! ¡y de los pedazo de actores! ¡y vestuario! y...

Jack dijo...

Es una auténtica película de romanos y el que quiera saber de interpretación que se fije bien en Peter Ustinov. ¡Que opulencia de actor! Si, de verdad, película para ver. ¿Cómo serán las uvas este año?

Salvador Sáinz dijo...

La película polaca es muy sosa, prefiero la de Mervin Le Roy.
Hay otra versión italiana creo y una muda. No valen gran cosa.