jueves, 28 de marzo de 2013

STANLEY Y LIVINGSTONE (HENRY KING - 1939)

Oir Stanley y Livingstone y a algunos - serán las canas- se nos dispara automáticamente el »¿Doctor Livingstone, supongo?», una especie de frase hecha que parece investirnos, y hablo exclusivamente por mi, de un aire de superioridad cultural que en el fondo oculta un desconocimiento supino de estos dos personajes históricos. Con esta película de Henry King y un poco de información adicional encontrada en esta misericordiosa Red que enseña al que no sabe, he conseguido reparar, siquiera en parte, mis profundas carencias en la materia. Y es que Stanley y Livingstone fueron mucho más que una frase.

David Livingstone fue médico, explorador y misionero. También botánico y geógrafo. Pero, por encima de todo un hombre ávido de saber y amante del mundo. Un ser humano al que Africa robó el corazón hasta el punto de que su cuerpo descansa en la Abadía de Westminster pero cuyo corazón está enterrado bajo un árbol africano. Por su parte Henry Stanley era un reputado periodista de un rotativo neoyorkino (New York Herald) de lo que hoy llamaríamos periodismo de investigación y que se caracteriza por no esperar la noticia sino ir a buscarla allí donde se encuentre. Y la noticia era el paradero de un explorador mundialmente conocido al que un periodico londinense había dado por muerto. Un reto suficientemente atractivo para un ambicioso Stanley.

Sobre esta historia real, se construye una buena historia adaptada. Una película que exalta la figura de dos hombres a los que Africa hizo distintos. Sin embargo por lo que hace a Stanley, personaje interpretado por Spencer Tracy, el film corre un tupido velo sobre sus tropelías con los nativos en un postrero viaje al continente negro para, presuntamente, continuar la labor de Livingstone. Ya sabemos que en muchas ocasiones los intereses comerciales y un cierto paternalismo respecto a qué debía ofrecerse a los espectadores, ocultaban aspectos importantes y significativos de la realidad. En cualquier caso la pelicula demuestra coherencia en toda su integridad y su ocultación de esta verdad no resulta significativa en ningún modo ni desmerece un gran trabajo de Henry King.

Y es que a King parecía atraerle no solo el desconocido continente africano sino que otorgaba a éste poderes regeneradores y con capacidades casi catárticas sobre los seres humanos. Ahí queda también su versión de la obra de Hemingway Las nieves del Kilimanjaro. El cambio que experimenta Stanley es comparado por Eve Kingsley (Nancy Kelly), su frustrado amor, con el experimentado por el propio Doc Livingstone, e incluso por el propio padre de Eve, avejentado en extremo por una tierra dura donde las haya, donde la malaria, la disentería, el canibalismo, el tráfico de esclavos y las propias fieras, ponen a prueba dia a dia el temple del que estan forjados quienes se atreven a adentrarse en ella.

En esta transformación espiritual del hombre está, pues, uno de los grandes activos del film. Pero hay otros. La grabación de exteriores en las propias tierras donde se desarrollaron los hechos, con sus escenas de safaris e incluso de luchas es otro elemento a considerar. Por descontado los actores, con Spencer Tracy en su línea de actor con buenos fundamentos, Walter Brennan como guia del salvaje oeste desubicado en una ignota Africa y poniendo unas notas de humor tan excelentes como su propia categoría como profesional y Charles Coburn como editor del periódico de la competencia poco interesado en el éxito de la empresa del New York Herald. Por encima de ellos, lo cual es decir mucho, Sir Cedric Hardwicke en su papel de Livingstone, un actor al que ya celebré hace poco por su papel de obispo en Los miserables de Boleslawski.

Todo es mejorable, pero les aseguro que estamos ante un film que no deja impasible a nadie, con planos fotográficos soberbios (mención especial para la despedida de Stanley y Livingstone en la vuelta de este al mundo civilizado), con diálogos notables (el discurso de Stanley ante el Colegio de Geógrafos) y en general un desarrollo sin apenas fisuras de un film que mezcla aventura, amor y sobre todo el poder y la fuerza de dos voluntades inquebrantables.

Puntuación: 8,10


8 comentarios:

Roy Bean dijo...

La he visto no hace mucho repasandome la filmo de King y me gustó mucho. Es una pena que King no sea reconocido como uno de los maestros de la época, creo que su cine es sublime, rodando cuatro décadas con películas de gran calidad.

Saludo.
Roy

Mara Miniver dijo...

Pues ni idea, Father. Me la apunto, que un 8.10 no es para tomársela a broma ;)

Un abrazo

El Despotricador Cinéfilo dijo...

Magnífica crítica Father. Me ha gustado mucho. Hará unos meses la vi y lo cierto es que me gustó mucho, y al igual que tú era un total ignorante sobre la vida de estos dos legendarios personajes más allá de la célebre frase que les hizo famoso. Destaco sobre todo a todos los secundarios y en especial a Spender Tracy que está bastante convincente en su papel (aunque bueno, ¿cuándo no está convincente Tracy?). Un abrazo

Jack dijo...

No puedo opinar sobre la película que no he visto (seguro que la veré) pero puedo comentarte que esta Semana Santa he estado, no por Africa, sino por Almería y descubriendo y disfrutando los yesos de Sorbas, alguna flor endémica, de la central de Tabernas y por supuesto, de largas caminatas por las playas de Los Escullos, Los Muertos, y todas las de alrededor de San José. Almería está por descubrir. Mira que si me hubiera encontrado contigo. Hubieramos podido repetir la famosa frase.

FATHER_CAPRIO dijo...

Juez: Es uno de los directores que vengo repasando con mas interés y en verdad no defrauda. Saludos

FATHER_CAPRIO dijo...

Mara: Como verás no soy el único en valorar bien el cine de King. Harás bien si puedes verla. Saludos

FATHER_CAPRIO dijo...

Gracias DC. Viniendo de ti, me halagan mucho tus palabras. Y es verdad, cuantas cosas creemos que sabemos hasta que nos damos cuenta de nuestra ignorancia supina. Un buen film sin duda. Saludos

FATHER_CAPRIO dijo...

Respecto al film, es muy recomendable. Respecto a Almería es una gran desconocida, pero más allá de los poblados del Oeste, tiene escenearios naturales como los que has visitado que merecen su rescate. Y es que no hace falta irse demasiado lejos para disfrutar. En Semana Santa estuve en Almería pero en la capital, disfrutrando de algo igualmente maravilloso como es la familia. Pero hubiese sido una pasada y una alegría: "Mi amigo Jack, supongo..."
Un abrazo