viernes, 3 de agosto de 2018

BAJO LA MASCARA DEL PLACER (GEORG WILHELM PABST, 1925)




Película para adultos. Y no lo digo por ese barniz, mezcla de supervivencia y sexualidad que impregna todo el film, sino por la madurez que, como el valor, se le supone a los adultos para entender y valorar situaciones reales como las de la Viena post bélica años 20 que nos muestra Georg Wilhelm Pabst.


Porque por encima de las luces y las sombras tan propias del expresionismo alemán y entre las que Pabst se mueve con la habilidad de un maestro artesano a pesar de ser solo su tercera película, "Bajo la máscara del placer" es una obra absolutamente realista. Fija su dura mirada sobre una sociedad desfigurada por los efectos de aquella "gran guerra" y donde conviven el exceso y la escasez, la saciedad y el hambre, la avaricia y la miseria absoluta. Y en ese fresco de la sociedad austríaca, generalizable al conjunto de la germánica, la prostitución como escalera de Jacob por donde alcanzar las orillas de una supervivencia bajo la máscara de un placer efímero que en muchas ocasiones nace muerto y se entierra todos los días al despuntar el alba.


Pabst, sin duda uno de los maestros del cine alemán de todos las épocas, no se limita a mostrarnos la inexorable brutalidad de la vida cotidiana sino que, las colas nocturnas para comprar un escuálido trozo de carne, la languidez de los débiles cuerpos frente a semivacios platos de coles, la calle Melchior donde conviven la miseria, la orgia y el derroche, o la propia muerte de una familia cuyo único ascenso en su existencia ha sido pasar de vivir en un establo a un desván gracias a la benevolencia de su propietario, se incardinan en la trama de un asesinato por resolver, donde el director se mueve con  maestría emulando por momentos a otros realizadores especializados en filmes policíacos y de suspense posteriores en el tiempo.


Destacar la presencia y la belleza exótica y felina de una jovencísima Greta Garbo en un papel inolvidable para sus admiradores entre los que me cuento. A su lado palidece hasta la mismísima Asta Nielsen, actriz de nacionalidad danesa, reconocidisima en el cine alemán.

Puntuación: 8,30 





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