domingo, 19 de agosto de 2012

SUEÑOS DE JUVENTUD (GEORGE STEVENS - 1935)



Una película llamada, en España, Sueños de Juventud, (“allá” Alice Adams), del año treinta y tantos, en B/W y protagonizada por una jovencita llamada Katharine Hepburn, parece una propuesta cinéfila ochocentista para paladares rancios y acaramelados. Y es que “Sueños de Juventud” nos suena a Mujercitas, a Shirley Temple y a la Dorita de El Mago de Oz. Su visionado en estas calurosas noches estivales presagia empalagamientos máximus y viajes al frigorífico en busca de bebidas frías con las que acompañar el evento. Sin embargo, si somos persistentes y capaces de resistir el primer envite nos acomodaremos en el sillón y nos deleitaremos con una comedia que, teniendo sus defectillos, que los hay, supera en algunos momentos, otras más afamadas de su tiempo.

Alice Adams está basada en una novela del año 1921 escrita por Booth Tarkington y ganadora del prestigioso premio Pulitzer. Cuenta la historia de una familia que, en una era de bonanza económica previa a la gran depresión del 29, se sitúa en un status social de clase media baja, con los consiguientes problemas de relación e inclusos sentimentales para su hija Alice, cuyas “amigas” pertenecen a una especie de “jet set” que ha obtenido dinero del ferrocarril y otros prósperos negocios. La situación se agrava por la enfermedad del padre y los reproches de la madre a éste, al que acusa de poca iniciativa para la explotación de un pegamento de su invención, que les hubiese proporcionado un mejor nivel social y económico.

La oferta de la película es variada. Por un lado tenemos una buena interpretación de Katharine Hepburn quien estuvo nominada al Oscar a la mejor actriz de aquel año, Oscar que le fue arrebatado por la gran Bette Davis, aunque la propia Bette reconoció los sobrados méritos de Katherine para la estatuilla. También es meritorio el trabajo de Fred Stone como padre de familia, aunque es de recibo reconocer que es en la segunda mitad del film cuando alcanza su mejor registro. Y si nuestro paladar es exigente, se sentirán satisfechos con una de las escenas cómicas mejor conseguida de la historia del cine, la de la cena con que la familia Adams (nada que ver con los Monsters) agasajan al pretendiente de su hija (un también jovencísimo Fred McMurray) y es que la presencia de una Hattie McDaniel (a la que recordamos por Lo que el viento se llevó) no solo no nos deja indiferentes sino que nos arranca jocosas carcajadas.

Es cierto que lo escrito por Booth Tarkington antes del 29 era difícil de trasplantar al año 1935 De hecho el rápido lanzamiento de un negocio de “superglus” no parece demasiado viable trás el martes negro de Wall Street, pero cine es cine y así lo aceptamos y disfrutamos. Por otra parte la moralina del libro se encaminaba más a la liberación de la mujer por el trabajo y la película por obra y gracia de su productor Pandro S. Berman buscó un final taquillero y feliz.

Cuentan que el propio George Stevens, harto de críticas sobre un final tan distinto (piensen que la novela era suficientemente conocida en su tiempo) llegó a rodar un final nuevo con Mary perdiéndose entre la bruma pistola en mano. Como dicen por aquí: ¡ Ni corto, ni cortijo! ¿Recuerdo de Gun Crazy? Tal vez...

Puntuación: 7,80

6 comentarios:

abril en paris dijo...

Pues no la he visto y tengo por aqui unas cuantas de la Hepburn en sus primeros pasitos por el cine pedientes de revisar..¡ ay como se nos va el tiempo entre siesta y siesta y el calor sofocante de éste verano..
De todos modos me la apunto. ( je je)

Saludos Father

Javier Simpson dijo...

Creo que no la he visto, pero por la actriz, y algo menos su director (creo que es el de Raíces profundas) merece la pena tenerla en cuenta. Las comedias de esa época solían estar todas por encima de la media, actual me refiero :-D

Un saludo, FATHER. Estupendo blog.

Mara Miniver dijo...

Estoy en busca y captura de esta cinta, Father!!

Mujercitas, Dorita y Shirley Temple, jajaja... sé que me va a encantar!!

Un saludo empalagoso

FATHER_CAPRIO dijo...

Abril:

¡Que bien suena tu nombre en este mes de Agosto!

Te entiendo, hasta los dedos sobre el teclado se quedan pegados y las neuronas viajan a playas caribeñas y brisas marinas y no hay quien las haga regresar a la dura realidad.

Claro que, una película como ésta encuentra siempre un hueco en un estío donde hasta los mapas del tiempo se nos volvieron morados.

Un beso.

FATHER_CAPRIO dijo...

Javier:

Bienvenido al blog y al club de los que creemos que las comedias actuales o bien retoman argumentos de antiguas y exitosas películas o carecen del más absoluto sentido. Los gurus del sexo, las licencias para peinar y otras lindezas por el estilo me han ido empujando cada vez más a películas de los 50-60 y de ahí hacía atrás. No lo tenía pensado así cuando empecé con este blog, pero a medida que lo he ido conociendo el viejo cine y aquellas estrellas auténticas me han ganado para su causa.
Agradezco tus palabras de elogio. Son un estímulo para seguir. Aunque en realidad si el blog es estupendo lo es por dos cosas: Por los amigos que lo visitan y de los que aprendo y porque son películas estupendas. Yo solo soy el pregonero de un cine realmente bueno.

Un abrazo.

FATHER_CAPRIO dijo...

Mara:

Estoy seguro que cuando veas esa escena de la cena a la que invitan a Fred McMurray las carcajadas que voy a oir serán las tuyas.

Y, en confianza, en los tiempos que corren, unas tapitas de fantasía y sueños, tipo Mago de Oz, bajo toldos protectores, eso sí, son muy recomendables.

Un beso.