domingo, 12 de enero de 2014

A MITAD DE CAMINO (DANIEL BIRT - 1949)


Film con fundamentos, a lo Arguiñano, pero quizás sin el tiempo de cocción necesario o sin la favorecedora ramita de perejil. Buenos ingredientes y una receta digna de los mejores chef (si lo desean, léase Hitchcock) pero que acaba sirviéndose al espectador algo crudo. La imaginación, por lo que a su final se refiere, no se ha elevado al poder precisamente, y el producto concluido deja ese sabor anodino de un si pero no o viceversa que no invita a transmitir nuestras felicitaciones al cocinero (léase Daniel Birt).

Resulta ciertamente curioso que esa cadena capaz de detener un tren en estado de emergencia esté al alcance de cualquiera, vista la facilidad de acusar al osado viajero que la utilice, de asesinato por descarrilamiento. Pero esto es cine y algunas flaquezas del guión se perdonan en orden al conjunto de la historia, así que no insistiré más en esta cuestión, a pesar de que su importancia en el conjunto del film es tan evidente que incluso motiva el propio título: The interrupted journey.

Por resumirles la historia, les diré que esta se centra en el viaje de dos amantes en fuga de sus respectivos conyuges. Recién iniciado el trayecto en tren, a John North (Richard Todd), el fugado marido infiel, le empiezan a acosar tanto los remordimientos maritales como un tipo con gabardina que parece seguirles, así que aprovechando que su amante y esposa infiel Susan Wilding (Christine Norden) se ha quedado dormida, tira de la cadenita siniestra y abandona el tren de noche, entre la humareda del ferrocarril, a dos minutos justos de su propio hogar donde le espera su abnegada esposa Carol (Valerie Hobson). Como les anticipé el tren descarrila y la policía busca al responsable de la catástrofe. La presencia de un investigador de la compañía ferroviaria actúa como catalizador y propicia la unión del matrimonio North, tras conocer Carol la verdad.

No me aventuro a contarles nada más. Y reconociendo que la película tiene su interés tampoco quiero que se creen más esperanzas de la cuenta. La correcta actuación de Richard Todd, al que recordamos en Pánico en la Escena junto a Marlene Dietrich, en un personaje hecho a medida, atormentado e inseguro o la presencia de una Valerie Hobson, quien como mujer del ministro inglés Profumo viviría estoicamente un caso público de infidelidad matrimonial con consecuencias políticas, son elementos favorecedores de esta producción inglesa de un desconocido Daniel Birt quien a pesar de considerarse un hombre de cine, no se prodigó excesivamente en labores de dirección.

Una sugerencia: Habría que catalogar a todos esos inspectores y policías, made in Britain, de irónica y amenazadora sonrisa, ceja levantada, pipa al uso y que parecen estar siempre pidiendo perdón a lo Colombo. Aquí tenemos a uno de ellos, el investigador Mr. Clayton (Tom Walls).

Una curiosidad; La presencia de Roger Moore en un segundo plano en el bar de la estación en plan “no puedo quitar mis ojos de ti”.



Puntuación: 6,35



4 comentarios:

Mara Miniver dijo...

Muy buenas, Father.

Me alegra verle por aquí y espero que este 2014 nos haga a ambos más activos en esto de la blogosfera. La película que trae hoy pinta muy bien, así que me la apunto. Pero sin muchas expectativas, tal y como nos advierte, jeje. Un abrazo.

FATHER_CAPRIO dijo...

Hola Mara: Espero que este retorno sea definitivo.La blogosfera exige mucho y a veces no estamos lo activos que nos gustaría. Pero sentir gente como tu ahí justo al lado, anima y mucho
Buen 2014

Las cosas que hemos visto... dijo...

Buenas, Father. Celebro que andes por aquí de nuevo. ¡Feliz año!

FATHER_CAPRIO dijo...

Amigo Welles un magnífico año para ti también. Espero darle continuidad al blog.
Un abrazo. Recibir a los amigos es un estímulo para mantener esto.