viernes, 4 de marzo de 2016

SAIGON (LESLIE FENTON - 1948)




Saigón es, por encima de todo, Alan Ladd y Veronica Lake. Podemos hablar de muchas cosas: argumento, dirección, ambientes exóticos, secundarios excelentes. Lo que ustedes quieran, pero seguirá siendo una película Ladd-Lake.

Participaron juntos en siete películas pero, hablando con propiedad, únicamente en cuatro de ellas podemos hablar de “pareja cinematográfica”. Una de las parejas míticas de este cine de nuestros amores. El público los encumbró al pedestal de los elegidos de donde acabarían cayendo no se si tanto por la maldición de Hollywood o por su afición desmedida a la bebida.

El caso es que rodaron juntos excelentes películas como El cuervo o La llave de cristal. No eran obras maestras pero la química entre la pareja era tal que el público no permaneció impasible. Y además de la química estaba la imagen que irradiaba Veronica Lake y que la hizo convertirse en una de las actrices míticas del cine. Su peinado, sus vestidos, su sensualidad, su mirada y ese toque de mujer libre y decidida la elevó a los altares como si se tratase de la princesa del pueblo americano de los 40. Y ellas la imitaban, especialmente su peinado, y ellos la deseaban.

Y como cosa curiosa, las autoridades militares prohibieron su peinado porque las operarias de las fábricas de armamento sufrían accidentes debido al campo visual limitado por el mechón de pelo que les cubría un ojo. Tal era el fenómeno imitativo que originó y que, como sabemos, se reflejó en películas mucho más actuales, tal como L.A.Confidential.

Por todo ello digo que Saigón es una película cuyo valor principal está en su pareja protagonista. Más alla de esto, estamos ante un film de aventuras entretenido y donde el valor de la amistad marca todo el desarrollo de la acción. Tres pilotos y amigos excombatientes en lugar de regresar a sus hogares americanos, aceptan pilotar un avión por la bonita suma de 10.000 dólares. Dos de ellos quieren dar al tercero la mejor vida posible en el poco tiempo que le resta de vida y que él desconoce. Al vuelo se incorpora casi por accidente la secretaria del promotor con un maletín cargado de dinero cuyo origen no parece demasiado claro. La relación entre la chica y el piloto enfermo y una historia de amor no correspondido son las pautas básicas de esta película.

El cine negro en ambientes exóticos vende bastante bien. Saigón no es Macao (Mitchum-Russell) pero a pesar de ello y de todo lo “B” que ustedes quieran, nos deja un buen sabor de boca. Claramente inferior a las películas antes citadas, pero con alicientes suficientes para degustarla con espíritu cinéfilo, tanto para conocer a una de las parejas míticas del cine (quienes no la conozcan) como para recrearse y disfrutar de esa electricidad que desprenden juntos.

Entre las sorpresas que la vida da, saber que Veronica Lake acabó como camarera en un hotel de Manhattan sirviendo hamburguesas produce un pasmo morrocotudo, especialmente si consideramos que había sido una de las mujeres más imitadas de América y quizás del mundo.

Puntuación: 6,55