domingo, 17 de junio de 2012

SUEÑO DE AMOR ETERNO (HENRY HATHAWAY - 1935)



El arte cinematográfico, como las demás disciplinas artísticas, es como un ser vivo cuyo desarrollo, en una especie de teoría darwiniana, ha ido pasando por diferentes fases o estadios evolutivos. Desde aquella llegada del tren a la estación de La Ciotat (villa cercana a Marsella) hasta el cine actual (pongamos que hablo de Cannes 2012) el arte de los Lumière ha zigzagueado entre los distintos géneros en busca de su identidad. Y no es casual que fenómenos como el naturalismo, el expresionismo o el surrealismo encuentren eco en las pantallas. A mi parecer todas las identidades son válidas y unas u otras alcanzan su plenitud en función de los momentos históricos y sociales que vive la sociedad, porque no podemos olvidar que el cine siempre es reflejo del mundo en que se desarrolla.

Tanto prolegómeno para comentarles el film “Sueño de amor eterno” (Peter Ibbetson) de Henry Hathaway, un director que, como se suele decir, tocaba todos los palos: aventuras, western, cine negro o drama, entre otros, y que en esta película adapta una novela de George du Maurier (abuelo de Dafne). La versión de Hathaway fue considerada por André Bretón como una de las obras magnas del cine surrealista e incluida por el propio Luis Buñuel entre sus 10 películas preferidas.

Reconozco que me acercé a ella desde la purísima casualidad. Es caprichoso el azar, que dice Serrat, “ni te busqué ni me viniste a buscar” pero ahí estaba, con la esplendorosa fotografía del gran Charles Lang Jr. Y una banda sonora, nominada al Oscar por méritos propios y de Ernst Toch. Y con un argumento que nos coge por el cuello en sus duros instantes iniciales y no acaba de soltarnos del todo, produciendo incluso cierto cosquilleo, días después del aparente The End.

Podemos decir, poniéndole música... “es la historia de un amor como no hay otro igual”. Un amor infantil que ni la separación ni el tiempo consiguen apagar y que a pesar de la distancia, los inconvenientes y la crudeza de la vida misma, sobrevive y se hace material en el mundo de los sueños. Un mundo onírico construido por aquella pareja de niños, hoy adultos, que la vida y la muerte separaron, en donde se reencuentran y viven su amor, relegando la vida misma, para entendernos: la realidad pura y dura al plano de la irrealidad. ¿A qué se les aparecen ante los ojos las imágenes de Dalí?

Estamos ante una película magistral e impresionante que sorprende por su ausencia de las consabidas listas 100, seguramente penalizada por un realismo fantástico que une a nuestros protagonistas en un sueño eternamente compartido por lo que acabamos agrupándola junto a películas como Portrait of Jenny, (William Dieterle) o El difunto protesta (Alexander Hall) en un género de puertas abiertas a lo presuntamente imposible. Sin embargo, si consultan en Google (yo lo hice) “Dreams Telepathic” tal vez se sorprendan.

El cine es un arte maravilloso capaz de conmover nuestras neuronas más dormidas con películas sobre el Alzheimer y al mismo tiempo estimular nuestra capacidad de soñar con películas como esta. Un arte que admite en su seno películas aparentemente tan dispares, aunque con la vida como elemento común.

Dos detalles finales:

Gary Cooper está inmenso. Realmente lo borda.

En una de las secuencias del film, la del almuerzo del matrimonio con el arquitecto (Cooper) una frase marca toda la película.

Tras unas frases previas, reflejo del estado de ánimo de los personajes, el marido pregunta de forma clara, directa y sin ámbages a Peter Ibbetson:

¿Desde cuando está usted enamorado de mi esposa? “

En la respuesta va resplandeciendo poco a poco la verdad:

- Crick
- Crack
Desde siempre.

(lo del crick, crack, dejo que lo descubran por ustedes mismos?

Puntuación: 9,30 

 

7 comentarios:

Mara Miniver dijo...

Ausente en las listas de 100 y en las de 1000 (acabo de mirar ese libro de las 1001 películas y no, no está), tan ausente que yo no la conocía y vista la notaza que se lleva lo voy a tener que remediar pronto.

Y con el Cooper encima... ains

Un abrazo

Roy Bean dijo...

Lo que me costó a mi ver esta película, Father..., yo le daría hasta ese 0.70 que le falta para llegar al 10. Aclamada por los surrealistas en su momento, gente como André Bretón o Buñuel,que demuestra que el amor es más fuerte que cualquier convicción. Simplemente maravillosa.

Saludos
Roy

Mario Salazar dijo...

Una película que se ve muy interesante, suena atractivo que le guste tanto a los surrealistas y a Buñuel, me gustan eso de estas pequeñas joyas que a veces extrañamente no figuran como dices pero que otros las denominan como obras maestras, sobre todo por el peso de quienes gustan de ese tipo de cine, esa especialización. Un abrazo.

FATHER_CAPRIO dijo...

Un comentario general para todos mis amigos:

El verano, el calor, el fútbol, la familia y una neuronas sudorosas que no estaban por la labor, son las causas de este breve lapsus. Prometo beber mucho líquido y seguir con vosotros.

No se si el aplatanamiento es una enfermedad pero tiene todos los síntomas.

Un abrazo para todos y gracias por vuestra comprensión

FATHER_CAPRIO dijo...

Mara:

Yo también soy de los que buscaban en libros de 1001 o de 100 las películas que necesariamente hay que ver. Y son buenas películas que duda cabe. Pero el cine como la vida te da sorpresas, y esta película es un buen ejemplo. Ahora me decanto más por los directores y un poco de arqueología cinéfila

Efectivamente Cooper está muy bien

Saludos

FATHER_CAPRIO dijo...

Roy: Probablemente me faltó osadía para el 10. Tal vez tantas casualidades, necesarias para que el film avance, frenaron mi calificación, pero es un gran film y sobre todo una maravillosa sorpresa.

Si lo de los surrealistas es significativo no lo es menos el saber que existen fenómenos estudiados de sueños compartidos. No me considero crédulo sino abierto a lo que no conozco.

Un film tan excepcional como desconocido.

Saludos (y agradezco tu comentario)

FATHER_CAPRIO dijo...

Mario:

Lo primero, retomar esa amistad nunca perdida.

Lo segundo coincidir contigo en lo de las pequeñas joyas un tanto desconocidas. Este es un ejemplo de libro.

Por ello, cuando la casualidad, el azar o el destino me pone frente a alguna de ellas quiero seguir compartiendola con los amigos, del mismo modo que valoro y asimilo sus consejos.

Un abrazo.