El
arte cinematográfico, como las demás disciplinas artísticas, es
como un ser vivo cuyo desarrollo, en una especie de teoría
darwiniana, ha ido pasando por diferentes fases o estadios
evolutivos. Desde aquella llegada del tren a la estación de La
Ciotat (villa cercana a Marsella) hasta el cine actual (pongamos que
hablo de Cannes 2012) el arte de los Lumière ha zigzagueado entre
los distintos géneros en busca de su identidad. Y no es casual que
fenómenos como el naturalismo, el expresionismo o el surrealismo
encuentren eco en las pantallas. A mi parecer todas las identidades
son válidas y unas u otras alcanzan su plenitud en función de los
momentos históricos y sociales que vive la sociedad, porque no
podemos olvidar que el cine siempre es reflejo del mundo en que se
desarrolla.
Tanto
prolegómeno para comentarles el film “Sueño de amor eterno”
(Peter Ibbetson) de Henry Hathaway, un director que, como se suele
decir, tocaba todos los palos: aventuras, western, cine negro o
drama, entre otros, y que en esta película adapta una novela de
George du Maurier (abuelo de Dafne). La versión de Hathaway fue
considerada por André Bretón como una de las obras magnas del cine
surrealista e incluida por el propio Luis Buñuel entre sus 10
películas preferidas.
Reconozco
que me acercé a ella desde la purísima casualidad. Es caprichoso el
azar, que dice Serrat, “ni te busqué ni me viniste a buscar”
pero ahí estaba, con la esplendorosa fotografía del gran Charles
Lang Jr. Y una banda sonora, nominada al Oscar por méritos propios y
de Ernst Toch. Y con un argumento que nos coge por el cuello en sus
duros instantes iniciales y no acaba de soltarnos del todo,
produciendo incluso cierto cosquilleo, días después del aparente
The End.
Podemos
decir, poniéndole música... “es la historia de un amor como no
hay otro igual”. Un amor infantil que ni la separación ni el
tiempo consiguen apagar y que a pesar de la distancia, los
inconvenientes y la crudeza de la vida misma, sobrevive y se hace
material en el mundo de los sueños. Un mundo onírico construido por
aquella pareja de niños, hoy adultos, que la vida y la muerte
separaron, en donde se reencuentran y viven su amor, relegando la
vida misma, para entendernos: la realidad pura y dura al plano de la
irrealidad. ¿A qué se les aparecen ante los ojos las imágenes de
Dalí?
Estamos
ante una película magistral e impresionante que sorprende por su
ausencia de las consabidas listas 100, seguramente penalizada por un
realismo fantástico que une a nuestros protagonistas en un sueño
eternamente compartido por lo que acabamos agrupándola junto a
películas como Portrait of Jenny, (William Dieterle) o El difunto
protesta (Alexander Hall) en un género de puertas abiertas a lo
presuntamente imposible. Sin embargo, si consultan en Google (yo lo
hice) “Dreams Telepathic” tal vez se sorprendan.
El
cine es un arte maravilloso capaz de conmover nuestras neuronas más
dormidas con películas sobre el Alzheimer y al mismo tiempo
estimular nuestra capacidad de soñar con películas como esta. Un
arte que admite en su seno películas aparentemente tan dispares,
aunque con la vida como elemento común.
Dos
detalles finales:
Gary
Cooper está inmenso. Realmente lo borda.
En
una de las secuencias del film, la del almuerzo del matrimonio con el
arquitecto (Cooper) una frase marca toda la película.
Tras
unas frases previas, reflejo del estado de ánimo de los personajes,
el marido pregunta de forma clara, directa y sin ámbages a Peter
Ibbetson:
“ ¿Desde
cuando está usted enamorado de mi esposa? “
En
la respuesta va resplandeciendo poco a poco la verdad:
-
Crick
-
Crack
Desde
siempre.
(lo
del crick, crack, dejo que lo descubran por ustedes mismos?
Puntuación:
9,30
8 comentarios:
Ausente en las listas de 100 y en las de 1000 (acabo de mirar ese libro de las 1001 películas y no, no está), tan ausente que yo no la conocía y vista la notaza que se lleva lo voy a tener que remediar pronto.
Y con el Cooper encima... ains
Un abrazo
Lo que me costó a mi ver esta película, Father..., yo le daría hasta ese 0.70 que le falta para llegar al 10. Aclamada por los surrealistas en su momento, gente como André Bretón o Buñuel,que demuestra que el amor es más fuerte que cualquier convicción. Simplemente maravillosa.
Saludos
Roy
Una película que se ve muy interesante, suena atractivo que le guste tanto a los surrealistas y a Buñuel, me gustan eso de estas pequeñas joyas que a veces extrañamente no figuran como dices pero que otros las denominan como obras maestras, sobre todo por el peso de quienes gustan de ese tipo de cine, esa especialización. Un abrazo.
Un comentario general para todos mis amigos:
El verano, el calor, el fútbol, la familia y una neuronas sudorosas que no estaban por la labor, son las causas de este breve lapsus. Prometo beber mucho líquido y seguir con vosotros.
No se si el aplatanamiento es una enfermedad pero tiene todos los síntomas.
Un abrazo para todos y gracias por vuestra comprensión
Mara:
Yo también soy de los que buscaban en libros de 1001 o de 100 las películas que necesariamente hay que ver. Y son buenas películas que duda cabe. Pero el cine como la vida te da sorpresas, y esta película es un buen ejemplo. Ahora me decanto más por los directores y un poco de arqueología cinéfila
Efectivamente Cooper está muy bien
Saludos
Roy: Probablemente me faltó osadía para el 10. Tal vez tantas casualidades, necesarias para que el film avance, frenaron mi calificación, pero es un gran film y sobre todo una maravillosa sorpresa.
Si lo de los surrealistas es significativo no lo es menos el saber que existen fenómenos estudiados de sueños compartidos. No me considero crédulo sino abierto a lo que no conozco.
Un film tan excepcional como desconocido.
Saludos (y agradezco tu comentario)
Mario:
Lo primero, retomar esa amistad nunca perdida.
Lo segundo coincidir contigo en lo de las pequeñas joyas un tanto desconocidas. Este es un ejemplo de libro.
Por ello, cuando la casualidad, el azar o el destino me pone frente a alguna de ellas quiero seguir compartiendola con los amigos, del mismo modo que valoro y asimilo sus consejos.
Un abrazo.
Leí el libro cuando era joven, y la impresión que me causó ha durado décadas.
No sabía que existía la película.
En cuanto a que siendo tan excelente no figure entre "las 100" o "las 1000", no me asombra. Es más, me reconforta, pensando que entre estas hay basuras oprobiosas como "Vértigo", o "La vida es bella".
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