sábado, 12 de junio de 2010

EL GRAN COMBATE (JOHN FORD - 1964)


Sí. Ya lo sé. Las localizaciones son erróneas. Los cheyennes, cuentan las crónicas, estaban confinados en Oklahoma y no debían atravesar Monumental Valley (Utah) para regresar a sus tierras. Pero, Monumental Valley es una hermosura como escenario. ¿La fotografía en color de William H. Clotter nominada al Oscar? Cantado. Y de no haber sido por Cukor y su My Fair Lady, que era mucho toro que lidiar, premio seguro. Porque al buen hacer de Clotter se le unía ese ojo mágico de John Ford que aún con 69 años entre sus párpados tenía una cámara en lugar del globo retiniano.

Si esto fuese un documental del Canal Historia pues me indignaría muchísimo estos cambios de entorno, pero cuando de un western y del genio Ford se trata, lo agradezco y me maravillo ante ese plano, o secuencia, o como se llame, de los militares lanzados al galope sobre las arenas desérticas y bajo un sol de justicia. Yo lo llamo: Belleza plástica.

Y puestos a hablar de justicia, chapeau por Ford quien, con el exilio de los Cheyenne, revindicó la figura de todos los indios. Y si esa reivindicación pasaba por deteriorar la imagen del hombre blanco, pues no pasa nada. El público es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que en todos los tiempos hubieron canallas de todos los colores de piel. Por lo general, en cine, los asesinos impíos y detestables son los pieles rojas, pero Ford, por eso (y otras cosas) era un maestro, puso su cámara en el extremo opuesto.

Excelente Richard Widmark. Discrepo de quienes lo comparan con John Wayne, aunque no dejo de reconocer que es una comparación inevitable. Bien Carroll Baker. Respecto a James Stewart resulta curiosa su presencia. Junto a otros dos grandes: John Carradine y Arthur Kennedy ocupan lo que podría denominarse el intermedio del film. O sea que Ford no dejaba ni a los caballeros acercarse al aseo ni a las damas a la toilette.

No es una obra perfecta. Tiene sus gazapillos, digámoslo así. Por ejemplo ¿Cómo pudieron encerrar a medio centenar de indios en barracones cerrados a cal y canto sin registrarles previamente y quitarles las armas? Se lo perdonamos porque es Ford y porque la película es maravillosa con momentos notables. Esa estoica formación inicial de los indios con su jefe a punto de desplomarse es una secuencia mágica de un cine mágico, el de un John Ford que mimaba cada plano con la meticulosidad de un orfebre.

En una ocasión tuvo al personal preparado y de pie durante más de tres horas esperando que la longitud de las sombras fuese la adecuada. Y es que la genialidad no es un don que se reparte caprichosamente al primero que pasa por ahí. No. La genialidad hay que currársela.

3 comentarios:

Clara dijo...

No he visto esta peli, pero sí otras varias de Ford; además este mes estaba dedicado a él en TCM (Latinoamérica) y en el documental "Mi nombre es John Ford" hablaba Maureen O'Hara sobre lo perfeccionista que era...ej: el velo que se eleva en "How green was my valley" cuando ella se casa y todas las tomas que debieron hacer con ventilador incluido para lograrla :) Qué bien encontrar gente fan del cine clásico en español; yo mi blog lo escribo en inglés pq pensé que no éramos muchos los blogeros en español sobre el tema:)

Saludos desde Chile.
-Clara-

FATHER_CAPRIO dijo...

Bienvenida Clara. Gracias por estar ahí. España, Chile y toda Latinoamérica estamos unidos por muchas cosas pero la lengua común es sinónimo de amistad y de comunicación lo cual en estos tiempos que corren es un valor necesario.

Este blog nació pensando en todo tipo de cine, clasico, moderno, actual, etc, pero a medida que he ido viendo cine, el clásico e incluso el silente me han enamorado y he encontrado en ellos valores que el cine actual (perdón por generalizar) ni siquiera sospecha.

Seguiré tu blog porque lo acabo de ver y me parece magnífico. Aunque deba echarle mano al traductor Google. Eso si, mis comentarios te los dejare en español, que es muy bonito.

De John Ford ¿que quieres que te diga? Un genio. Que verde era mi valle, Las uvas de la ira, El hombre tranquilo, genialidades y obras maestras

Saludos y aquí tienes tu blog.

ANRO dijo...

¡Qué bien se lo montaba el tuerto!...En absoluto de acuerdo contigo. Monument Valley se merece la inexactitud histórica. Las horas que estuve allí, en el mismo lugar donde se colocaba el maestro, han sido para mí una experiencia visual irrepetible.
"El Gran Combate", al margen de sus pequeños fallos, es otro gran trabajo de Ford.
Un abrazote.