sábado, 3 de mayo de 2014

EL HOMBRE PERDIDO (PETER LORRE - 1951)




Una voz en off nos introduce en la película asegurándonos que está inspirada en distintos casos reales. Es cierto que las vivencias de la población alemana en una situación posbélica ofrecían argumentos para muchísimos films. Un país derrotado y dividido, donde muchos individuos disfrazan con falsas máscaras su verdadera identidad mientras esperan que el transcurrir del tiempo enfríe los odios y restañe heridas.

Este es el panorama al que se enfrenta un grandísimo actor metido en tareas de dirección, una vez retornado a su Alemania natal. Un hombre que se convirtió en uno de los imprescindibles del cine USA de su tiempo y que junto a actores de la talla de Bogart, Gable, Boyer o el propio Cary Grant participó en obras imprescindibles de la filmografía mundial. La presencia de Peter Lorre y sus ojos saltones ha conferido un plus de calidad a cualquier film que contase con su presencia. Sin embargo en su vuelta a su país de origen, tratando de sobrevivir al demonio de la morfina que llevaba tiempo pisándole los talones, no consigue el éxito merecido con esta excelente película. Podría hablarse de la maldición de los actores que se meten en tareas de dirección (valga el ejemplo de Charles Laughton)o incluso podría decirse que la sociedad alemana no aceptó que quienes abandonaron el barco volvieran buscando el reconocimiento y el aplauso. Su “go home” a Marlene Dietrich fue toda una declaración de sentimientos. Sin embargo, a mi parecer la causa principal del fracaso de una película que resistió únicamente diez días en las pantallas germanas fue que habían pasado demasiados años desde la derrota y de la euforia de una liberación se había pasado a un goteo persistente de humillaciones que no podía por menos que minar la capacidad de aguante de un pueblo. Daba igual la calidad del film de Lorre, los viejos trapos no debían removerse.


El film narra en clave de flashback la historia de un médico alemán cuyas investigaciones secretas son transmitidas a las fuerzas aliadas a través de su secretaria y a la vez prometida. Informado de tal circunstancia por los agentes nazis que controlan sus trabajos, pone fin a la vida de su novia y descubre en él la existencia de sentimientos asesinos. Los miembros del espionaje alemán le ayudan a esconder su crimen y le permiten continuar con sus investigaciones biológicas. De todos modos, este hecho marcará su vida especialmente, cuando años después se reencuentre con uno de sus ayudantes.


Un film negro, género tan propio de Lorre, expresionista de pura cepa alemana y sobre todo valiente por el tema que encara. Y es que a mi juicio Lorre es algo así como el hombre perdido que se reencuentra, en su regreso desde el exilio dorado del cine USA, con sus propios orígenes sin que sea casual un guión donde se entremezclan , en sabias dosis, historias tipo “M el vampiro de Dusserlof con el cine de espionaje y contraespionaje ubicado en la II WW. El reencuentro con el cine de Fritz Lang también parece evidente…

¡Ah, se me olvidaba! Sería conveniente que dispusieran en su salón de un ambientador anti tabaco.


Puntuación: 8,40