domingo, 18 de mayo de 2014

MAIGRET, TERROR DEL HAMPA (GILLES GRANGIER - 1963)



Dar vida cinematográfica a las novelas negras de George Simenon con el inspector Maigret como protagonista es una tarea complicada. Cada uno de nosotros hemos puesto facciones a los distintos personajes, hemos regado por la noche las calles de París, hemos dibujado sombras en sus paredes, hemos sido asiduos de los nights clubs, hemos amueblado las comisarías y hasta, si me apuran, hemos subido un Pernod a Monsieur le commissaire desde el bar de la esquina, en pleno interrogatorio. Trasladar todo esto a la pantalla grande, condensarlo en hora y media de cine y además contentarnos a todos los lectores es misión imposible. Gilles Grangier no sale mal parado del intento y desde luego Jean Gabin es el mejor Maigret que conozco.

La línea divisoria con el polar francés es tenue. Es cierto que en otros films de Grangier con Maigret como figura estelar (ej. Le desordre et la nuit) la inclusión en el género negro es más acertada, sin embargo otras veces como sucede en este caso los gangsters no son suficiente argumento para modificar un aroma a policial francés con el inimitable estilo Simenon.

Basada en la novela, Maigret, Lognon y los gangsters, “Maigret voit rouge” (Maigret terror del hampa, aka) es un trabajo que consigue mantener la atención de los espectadores. La historia gira alrededor del intento de asesinato y posterior secuestro de un hombre, por unos gángsters llegados a Francia desde Saint Louis en América. La agresión al inspector Lognon  lleva a Maigret a tomar las riendas del caso personándose en el club Manhattan regentado por un italo americano propietario del coche que utilizaron los pistoleros.

Algunos críticos de la película echaron de menos un dialoguista como el habitual en los films de Grangier: Michel Audiard.  Sin restar méritos a nadie los diálogos son correctos, directos e incisivos. Entre lo que caracteriza a Maigret aparte de una excepcional percepción sicológica de los distintos implicados están las frases concisas, justas y en el momento y con la fuerza apropiadas. Con ellas no consigue ser literalmente el “terror del hampa” pero los hampones saben con quién se están jugando los cuartos…

Puntuación: 7,15