jueves, 22 de mayo de 2014

LA CORONA DE HIERRO (ALESSANDRO BLASETTI - 1941)



La mezcolanza de referencias encontrada en esta película es de lo más variopinta.  Por un lado tenemos  el drama shakesperiano focalizado principalmente en Hamlet, por otro la evidente  similitud con los orígenes del personaje de Tarzán cuidado de niño por las fieras salvajes y, no son menos claras, las referencias a la figura libertadora de Robin Hood. Quizás algo menor la relación con La Bella y la Bestia, simbolizadas por la princesa Elsa y su padre el rey Sedemondo, pues si bien el rey parece humanizarse en la relación con su hija incluso ofreciendo todos sus tesoros por su felicidad, finalmente la sordidez de la real bestia vuelve a aparecer y precipita los acontecimientos.

La película narra en clave de cuento o fabula la historia del rey de Kindaor quien tras asesinar a su propio hermano al final de una batalla con un pueblo rival, toma el poder y se proclama rey.  En aquel tiempo una comitiva extranjera transporta, con dirección a Roma y al Sumo Pontífice, una corona de gran valor conocida como la corona de hierro por estar revestida del metal de los clavos de Cristo. Esta joya tiene el poder de  detenerse en aquellos lugares donde domina el mal y la injusticia y no retomar su camino hasta que estos son vencidos. Los esfuerzos del rey Sedemondo por desembarazarse de ella son inútiles y además  debe escuchar la profecía de una vieja mujer del bosque cuyos augurios hablan de la muerte de su hija (que aún no ha nacido) por amor al hijo de su propio hermano. El rey toma todas las medidas posibles para burlar el destino, pero este sigue inflexible su devenir.

Film de elevado presupuesto para la época, con espectaculares escenas  de acción, grandes movimientos de masas y un buena elección de  paisajes y construcción de monumentales decorados. Una obra que, realizada durante la  segunda contienda mundial fue recompensada con la copa Mussolini (mejor film italiano en el Festival de Venecia de 1941) a pesar de lo cual la crítica que se realiza al poder despótico del rey Sedemondo no fue bien vista por las autoridades nazis quienes llegaron a afirmar que de haber sido dirigida por un alemán, este habría sido inmediatamente fusilado. Ciertamente tanto Blassetti como alguna de las actrices militaban con mayor o menor relevancia en el “lado oscuro de la fuerza”  pero, sinceramente, no he notado en las críticas al film que este hecho fuese un condicionante importante en su valoración.

No quiero con ello decir que estemos ante una obra magistral. Nada más lejos de la realidad. Esta mezcla de drama shakesperiano y fábula infantil se queda a mitad camino de ambas cosas y no acaba resultando. El príncipe Arminio medio Tarzán medio Robin Hood se nos vuelve ridículo con esa especie de honda con la que efectúa malabarismos circenses. La bruja del bosque con su rueca y sus premoniciones  y esa hija del rey asesinado por Sedemondo tras matar a su propio hermano que promovía una relación en paz, se nos vuelve una Blancanieves del bosque liberando hermosos ciervos.

Si en Venecia se premió el dinero invertido, la dirección de grandes masas o la espectacularidad (hoy algo limitada especialmente por el deterioro de las copias que normalmente se visualizan) pues se entiende. Si se premió otra cosa,  la justicia no parece haber sido ciega como está mandado…

Acreditadas firmas han valorado el film. En líneas generales coincido plenamente con ellas. Sin embargo, a diferencia de otras  opiniones leídas el argumento no me parece confuso sino que, a mi entender, se queda en una peligrosa tierra de nadie por lo que hace al espectador de destino. Es probable que, en su día, los niños no abriesen desmesuradamente los ojos (e incluso algunas escenas fuesen inapropiadas para ellos) y los adultos luchasen por mantenerlos abiertos. En el presente, ambos dormirían a pierna suelta.

Puntuación: 6.05