viernes, 8 de mayo de 2009

NACIDO PARA MATAR (ROBERT WISE - 1947)


Por partes. Despacito y buena letra, que se dice.

De Lawrence Tierney se destaca su parecido con George W. Bust y sin embargo a mí me recuerda también a Ben Affleck cuyas cualidades expresivas son las de una estatua de la isla de Pascua. Por ello está " perfecto" en su papel de psicópata asesino al que le da lo mismo ocho que ochenta. Seguramente no debió esforzarse mucho. Su rostro tenía la hierática suficiente para el papel.

Punto y aparte para el resto:

Excelente Claire Trevor de quien aún conservo el impacto que me produjo su actuación en Cayo Largo de Houston, en su papel de esposa de mafioso, alcohólica hasta las cejas, vendiendo la vergüenza por un trago. Merecidísimo Oscar. Aquí lo hace bien, muy bien, en un papel difícil, de los del "oremus" perdido entre el dinero, la maldad, las conveniencias sociales y los deseos inconfesables. Buena nota también para Elisha Cook Jr. ese secundario imprescindible en todo film noir que se precie y cuyo aspecto débil y aniñado esconde más retorcimientos que un sacacorchos. Y, superando la prueba, Walter Slezak como detective cuyo despacho son los bancos del parque y cuyas probabilidades de mejora profesional pasan por afianzarse alguna "bufanda" que abrigue lo suficiente.

Todo ello se quedaría simplemente en buenas intenciones sin un argumento consistente. Llegados a este punto hay que decir que la historia puede resultar creíble en la medida que seamos capaces de liberarnos de nuestra visión oxidada de una realidad donde las cosas suceden por motivos, confesables o no. Aquí la maldad es "per se". Visceral. Ya me entienden. Ajustadísimo el título: Born to kill. Algo así como incorporar al lobo en una sociedad de suculentos corderos dispuestos al degüello. Una propuesta cinematográfica dura, no tanto en las formas como en los fondos para la sociedad de su tiempo, y que se disfraza de dramático cine negro con los roles cambiados. La mujer fatal deviene hombre. La pulsera tobillera de la Stanwyck se hace apostura masculina.

Trabajo y más trabajo para Robert Wise, quien saca al tema un excelente partido. No lo hace creíble. Los milagros solo lo son en la medida de su escasez. Pero lo hace interesante y absorbente, ayudado por un magistral B/W y una banda sonora que acompaña a la perfección. Nosotros, los espectadores, seguimos siendo incrédulos pero absortos.