domingo, 31 de mayo de 2009

LA CICATRIZ (STEVE SEKELY - 1948)


Aunque los amigos que siguen mis disquisiciones cinematográficas, no demasiado convencionales y en la línea "my way" (a mi manera, La "voz" dixit) saben que no acostumbro a desvelar los argumentos de las películas que comento, esta va a ser una de las excepciones que confirman la regla. ¿Porqué? se preguntarán. Lo difícil no está en la pregunta sino en la respuesta. Ciertamente no lo sé. Tal vez porque me apetece (coyunturalmente) o porque quiero evitarles sufrimientos inútiles. O muy probablemente para que nadie pueda decir que yo recomendé esta película. Que todos somos mayorcitos y responsables de las decisiones que tomamos.

Una película de cine negro, fotografiada por John Alton (Un americano en París, Los hermanos Karamazov o la obra maestra El príncipe estudiante de Lubistch) es un trabajo a considerar, siquiera sea por sus encuadres, sus luces y sus oscuridades. Y en justicia hay que decir que este apartado es, con diferencia el mejor. Luego están los actores. Paul Henreid y Joan Bennett. ¡Um! la cosa sigue pintando bien. ¿El director? Steve Sekely, un húngaro trotamundos poco conocido. Pero, ¡atención Houston, tenemos un problema!.

El guión chirría por todas partes. Ya sabemos que el cine es el arte de crear sueños. Pero, por favor, hasta los sueños exigen cierta lógica. Y aquí viene eso que técnicamente se llama spoiler. Así que cierren los ojos o viajen con nosotros, pero les anticipo que aquí los atractivos monstruos no sonríen sino que se descosen por todas partes.

Primer descosido: Una persona puede parecerse a otra. Pero que en 1948 ya hubiesen clones tipo oveja Dolly casi entra en el terreno de lo paranormal. Y que además la secretaria del sosías te plante, así de entrada un beso en los labios pues parece un poco postizo ¿No creen?.

Segundo descosido: El delincuente huido de la justicia y lo que es peor, del hampa, ve el cielo camuflador abierto pero... Houston, otro problema, (esto parece la loca historia de las galaxias) el original tiene una cicatriz en la mejilla y la copia no. (si la tuviese no estaríamos hablando de una película sino de una churrería). Fácil arreglo: Fotografía, escalpelo y tirita. Pero, los listillos del revelado cambian de lado la cicatriz ¡Para qué luego digan de las fotomatón!. (nunca mejor dicho, foto y matón).

Tercer descosido: Con la cicatriz cambiada de lado y el original roto en la trituradora de papeles, el susodicho espabilado se presenta en sociedad. Y ¡manda web! nadie se da cuenta ni siquiera el circulo intimo de amistades que, dicho sea de paso, muy "íntimo" no parece, ni del cambio de ubicación de la cicatriz ni de otras intimidades accesorias. Rectifico: La mujer que friega la escalera tenía alguna duda sobre la ubicación de la cicatriz.

Cuarto descosido: Parece un tanto traído por los pelos que la totalidad del hampa omnipresente e incansable que anda a la caza y captura del nuevo "scarface" sea reducida a la nada por las fuerzas de la ley y por un problemilla de impuestos.

Quinto descosido: Escapar de Herodes para caer en Pilatos. El honorable doctor (el genuino y original) tampoco era trigo limpio, le gustaba el juego y tenía más agujeros financieros que un calcetín después del camino de Santiago. Los chicos del coro, es decir los "matones - 2" cansados de esperar el día de pago, deciden cobrarse la deuda en especie, ya saben en fiambres, y tampoco ¡qué cosas! se fijan en la ubicación cicatricera.

Cuando acabé de ver la película cogí mi revista de crucigramas y me puse a buscar las 10 diferencias. Pero se trataba de un paisaje rural y no había cicatrices.