jueves, 24 de septiembre de 2009

LA NOCHE DE LA IGUANA (JOHN HUSTON - 1964)


Tennessee Williams fue declarado no apto para el Ejercito durante la 2ª Guerra Mundial debido a su expediente psiquiátrico, su homosexualidad, su alcoholismo y sus problemas cardíacos y nerviosos. Desconozco si se perdió un buen soldado pero estoy plenamente convencido de que se ganó un excelente dramaturgo. Y es que con ese curriculum personal es imposible, a poco que se den determinadas condiciones básicas, no parir obras maestras. Y La noche de la iguana es una obra maestra de la literatura y del teatro. Y también lo es del cine, porque toda la sensualidad, la fuerza y la pasión que asoman en sus paginas, John Huston las hace carne.

Y ahí están las carnes jóvenes de Sue Lyon, al más puro estilo Silvia Pinal tentando a Simón el Estilita, y las carnes sazonadas de una Ava Gardner cuya madurez consigue que nos creamos que el "animal más bello del mundo" está más que nunca a nuestro alcance. Y es que con esos calores y esas féminas de rompe y rasga ¿Cómo no se nos va a ir la olla?. Reverendo Shannon tiene usted toda nuestra comprensión. Y es que por si dos tazones de tal calibre no fuesen suficientes, el diablo Cojuelo le manda la tercera tentación en el cuerpo y forma de Deborah Kerr que, aunque modosita, seria y buena chica como siempre, se deja ver y querer, y hasta tiene su bagaje de fantasias eróticas.

Pero no solo de pan vive el hombre. El film es mucho más que un derroche de sensualidades varias. Es también un retrato de los conflictos personales íntimos de cada uno de los personajes. Instantáneas de sentimientos tanto en clave de humor como en clave de tragedia. Diálogos irónicos y chispeantes. Verdades amargas que no pueden ser silenciadas. Todo ello empapado en sudor. Esos sudores sureños en los que Tennessee se mueve como pez en las aguas de Puerto Vallarta.

Pero puestos a elegir prefiero, ( mi admirado paisano diría "un buen polvo a un rapapolvos" lo cual vendría también al caso en esta película), a un Richard Burton entre la teología y la vida loca y a una Ava Gardner esplendorosa, en mi opinión la veteranía superando por goleada a los shorts de Sue "Lolita" Lyon.

Y aunque muchos dirán que las escenas mas destacadas son las que se acompañan de bailes sensuales y baños nocturnos, servidor opina que esa parada del autocar sobre el puente, en respuesta a la pregunta turística de "¿Cómo puede haber personas que coman la carne de semejantes monstruos (las iguanas)?" para contemplar formas de vida humana en plena y hermosa comunión con la naturaleza, es un instante mágico de una película tan intensa como imprescindible.

¡Ah! Y el abuelo poeta, y su último poema. ¡Para enmarcar!





3 comentarios:

Jack dijo...

El agobio del calor en toda la película se hace sensual en el espectador por obra y gracia de un gran director que sabe lo que tienen que interpretar sus magníficos actores. Saludos

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Totalmente de acuerdo con Jack. El calor pegajoso se convierte en un personaje fundamental de la película. Una obra sensual y mítica.
Saludos

ANRO dijo...

¡Qué me dices de los baños de luna de la increíble Ava?. Totalmente de acuerdo en que la madurez gana por una goleada tremenda.
Hace muy poco desempolvé la obra de Tennesse al tiempo que leía su desenfadada autobiografía. Sin duda amigo mío, ganamos un gran escritor y afortunadamente el ejército tuvo un soldado menos.
De todas sus obras la que más me impresiona es el Zoo de Cristal. Es un grito que sale del mismo corazón del escritor.
Sin duda hay que volver a ver "La noche de la iguana" Huston estuvo soberbio y eligió bien la "carne" que puso en el asador.
Un abrazote.