lunes, 12 de octubre de 2009

FARAON (JERZY KAWALEROWICZ - 1966)



Cuando nos disponemos a ver un film que se llama Faraón es casi natural suponer que nos vamos a encontrar con las típicas superproducciones de Hollywood tipo Los Diez Mandamientos o Tierra de Faraones, con un “calvo divino” Yul Brynner en horas estelares, de Mille a la dirección, la montaña estrellada de la Paramount o el león de la Metro rugiendo en cabecera y cosas así. Pero no. Aquí, dos escarabajos peloteros nos sacan muy pronto de la confusión. Dos escarabajos simbolizando el conflicto Iglesia-Estado. ¡Esto no pudo imaginarse en América! Allí son muy listos pero para otras cosas. Allí son capaces de filmar un impresionante Moisés separando las aguas, lo cual no es poco. Esto en cambio es Europa en el estado puro de los profundos significados. Es Polonia. Podría haber sido Andrzej Wajda o Roman Polanski. No. Es Jerzy Kawalerowicz.

Tomando como referencia la inexistente vida dos faraones, Ramses XII y su ficticio hijo Ramses XIII, el realizador polaco construye una historia ambientada en el Egipto dinástico más real, con un faraón comprometido con un pueblo poseedor de grandes miserias y opuesto a las castas sacerdotales propietarias de ingentes riquezas. Este es el conflicto. Muy distinto a las típicas expulsiones del pueblo hebreo o a la construcciones mortuorias, donde antes de enterrar al rey adecentado para Anubis quedaban centenares de miles de muertos como pasto de los buitres. Y es un conflicto con salida. La única posible. La única filmable en una Europa real donde ni se echan margaritas a los muertos ni se hacen concesiones a la galería de las taquillas, aunque debo reconocer que se ayuda un tanto de las cadencias astrales. Una salida que dejo que descubráis por vosotros mismos.

No exenta de magnificencia y monumentalidad, la película de Kawalerowicz sorprende también por su impresionante fotografía en color con la omnipresente arena como marco eterno de unas pirámides reales y filmadas in situ así como por las caracterizaciones de los personajes. No existió Ramses XII pero de haber existido seguramente hubiese sido calcado al cinematográfico y lo mismo cabe decir del heredero, de los sacerdotes, las concubinas, la sacerdotisa de Astarthé los banqueros o los enviados asirios. Incluso, en este intento de acercamiento a la verdadera realidad de tantísimos cientos de años antes de la era cero, hasta las batallas son menos “gloriosas“, la muerte es más verdadera filmada en auténticos primeros planos y la sensualidad y la concupiscencia se sitúan en el rango de la normal cotidianeidad.

En resumen una película absolutamente necesaria y que hay que colocar en uno de los platos de la balanza de Osiris. En el otro, las Cecil B. de Mille pictures con sus méritos que también son muchos pero “culturalmente" distintas.


3 comentarios:

ANRO dijo...

No, te puedo asegurar que los dos escarabajos no sería secuencia de entrada en una de las espectaculares pelis americanas.
Yo asistí al estreno de la peli en Madrid y la gente salía confundida del cine. No se explicaban que iban a soplarles una peli con tantos entresijos como un laberinto en vez de hipnotizarlos con espectáculos visuales.
Tengo que decir, en honor a la verdad, que cuando mis amigos y yo nos sentamos en la sempiterna cafetería a discutir el film, tambien nosotros estabamos un poco confundidos.
Naturalmente volví a ver la película varias veces y cada vez ha ido escalonando su valor y asentarse como una gran película europea.
Un abrazote.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Una maravillosa película, que como ya le dije a Anro en su post sobre ella, merece ser más conocida de lo que es. Qué calidad de imagen y qué colores.
Saludos

Jack dijo...

Curiosamente acabo de revisar "Los diez mandamientos" del 56 y bastantes veces me ha venido a la memoria "Faraón" que considero una película extraordinaria y a la que también hay que situarla en el tiempo que se rodó.