martes, 25 de agosto de 2009

LA LEYENDA DEL INDOMABLE (STUART ROSENBERG - 1967)


Si. Esta es la peli de los huevos duros. 50, eso si bien pelados y dispuestos para ser engullidos. No confundir con aquella máxima marxiana (que no marxista, creo) de “…y dos huevos duros”. Por si alguno no la ha visto aún, además de recomendársela, me reservaré el resultado de una apuesta gastronómica con opciones de record Guinness aunque como supondrán al bueno de Paul Newman le salían los huevos hasta por los ojos, eso si teñidos de azul.

¿Puedo beber agua, jefe? Un traguito de líquido elemento nunca viene mal y mucho menos cuando se ejerce de presidiario alquitranando carreteras a pleno sol. ¿Puedo quitarme la camisa, jefe? El jefe siempre tiene razón. ¡Que bien dispara usted, jefe!. Y George Kennedy, buen secundario donde los haya (estatuilla incluida), compartiendo carreteras sin mantas con Paul “blue eyes” Newman (candidatura incluida). Buen tandem, un aspirante a domador y un indomable forjando leyendas. Y, al final de la escapada, ¿puede entenderse una película de prisiones, sin fugas?, la única capaz de doblegar las más férreas voluntades, esa que te dobla aunque no quieras. La innombrable.

Film que nos muestra como la supervivencia necesita de sonrisas, de ingenuidades, de algún que otro peloteo, de segundas intenciones pero sobre todo de una fuerza de voluntad al alcance de pocos. Magnífico Paul Newman. Sinceramente creo que con otro actor la película se hubiese quedado simplemente en buena, lo cual no es poco, pero el amigo Newman sin ser el de otros films (léase por ejemplo El buscavidas) está genial y la peli gana. Todos ganamos.

Stuart Rosenberg, especialista en prisiones (Brubaker - 1980) le mete el bisturí al sistema correccional. Lo hinca en las prepotencias, en los excesos de autoridad con buenos chorros de mala leche, en los incansables perros asesinos muertos de cansancio, en las desproporciones delito-castigo, en la carencia de sentimientos humanos que no favorecen en absoluto la finalidad rehabilitadora de las instituciones. Y mientras va deslizando escalpelos por esas gangrenas con gafas Rayban retrata al tiempo los instantes de una vida que se escapa al otro lado de las alambradas. ¿Puedo ponerme las gafas, jefe? Joy Harmon enjabonando voitures, instintos y desenfrenos. Joy, cual Hot Hot Hot Sabrina con sus “Boys” y nosotros metiendo la cabeza en el televisor. Memorable Joy, dando alegrías, como su nombre, Macarenas. Su momento de gloria cinematográfica. Acabó haciendo pastelitos en la vida real, otra forma de endulzar la vida.

Dean Stanton cantando Cotton Fields. También The Midnight Special. La evocación de los Creedence y Van Morrison en el ambiente. Múltiples alicientes que añadir al aliciente principal Paul Newman, vientre en estado de buena esperanza tras la ingesta ovípara y mente en estado de duda perpetua frente a la falta de respuestas divinas.

Imprescindible.


4 comentarios:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Qué grande película carcelaria. Y Brubaker también de Rosenberg!. Míticas las secuencias de los huevos, las partidas de poker o el combate de boxeo. Un relato antiautoritario encomiable.
Alguien de los presentes tiene un Almax? Es que después de la ingesta de tanto huevo... no se, me encuentro un tanto pesado. Vaya usted a saber el por qué.

Jack dijo...

Ahora que lo dices la escena de la apuesta con los huevos duros es antológica y la tengo como uno de los mejores momentos del cine. Un día tengo que sentarme a preparar una lista de cine que tengo que revisar y por supuesto repasando tu blog.

ANRO dijo...

Bueno, bueno....aquí no se puede poner un comentario incorrecto, pero cabría ¡a fé mía!....Maravillosa escena que no se como la encajarían los espectadores de la época.
Fenomenal película que junto con "El Buscavidas" y "Hud" forman una trilogía.....(bueno hay otras muchas)tremenda del "blue-eyes" más cojonudo de la historia del cine.
Hay que volver sobre el tipo, se lo merece.
Un abrazote.

Pepe del Montgó dijo...

Si es que cualquier película con Paul Newman dentro debe verse. Muchos críticos achacan su éxito a sus ojos azules y el tirón con las mujeres, pero a mi me parece que como intérprete es extraordinario.