lunes, 19 de mayo de 2008

LOS ÚLTIMOS HOMBRES DUROS (ANDREW V. MCLAGLEN - 1976)

Una pareja de grandes actores como Charlton Heston y James Coburn pueden suplir parcialmente las deficiencias de un endeble guión, pero de ahí a hacer milagros va un abismo. Ni solos ni conjuntamente pueden arreglar el desaguisado de Andrew V. MacLaglen que no hace honor a la sangre cinéfila que corre por sus venas y nos "deleita" con un western ramplón y anodino, absolutamente previsible y con la dureza un tanto recargada en consonancia con el título del film.


Como queda dicho, el trabajo de Heston y Coburn es cuando menos digno y profesional, lo cual pone si cabe más en evidencia las carencias de una película donde los defensores de la ley tienen facultades adivinatorias en el más puro estilo Rappel y los forajidos el dedo índice con más tembleque del debido.


La presencia de Barbara Hershey se queda en algo puramente testimonial, aunque el papel, quizás el mas díficil desde un punto de vista dramático, daba para muchísimo más. Pero no es culpa de la Hershey que es buena actriz y lo ha demostrado en otras muchas obras, sinó del cocinero Mclaglen que, con buenos ingredientes, sirve un puchero que, aunque se puede comer, resulta bastante soso y pesado de digerir.


Para valorar el buen cine, de vez en cuando hay que darse una vuelta por este tipo de cosas. Para saber apreciar la originalidad de algunos trabajos míticos hay que descender a estos abismos de mediocridad. Es algo así como el "busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo...". Pero cuesta. Hay que ser un "hombre duro" para resistirlo.