jueves, 23 de julio de 2009

DESFILE DE PASCUA (CHARLES WALTERS - 1948)

Soy consciente de que cuando se afirma haber visto un film musical con Fred Astaire y, en este caso, Judy Garland, automáticamente se genera una oposición frontal. No quiero generalizar, evidentemente, que el mundo es amplio y cabemos todos, pero creo que algo de razón llevo en mis afirmaciones. Y si además se lo califica con buena nota, pues poco menos que cometemos un pecado mortal.

El musical, como género cinematográfico, tiene sus seguidores más fervientes y sus opositores frontales. No me gusta situarme sistemáticamente ni en un lado ni en el otro del espectro, pero me satisface decir la verdad de mis sentimientos. Y Easter Parade me ha gustado. Ya sé que suena a topicazo, pero Fred Astaire fue un bailarín absolutamente irrepetible. Seleccionen la escena de la tienda de juguetes y enmárquenla. Sientan el ritmo de las canciones del gran maestro Irving Berlin, sabia mezcla de innovación y tradicionalidad. Disfruten de una belleza como Ann Miller y de una Dorita que aún cambiando la búsqueda del mago de Oz por los escenarios Ziegfield sigue llenando por completo la pantalla.

He leído algo al respecto de un director "en decadencia" Charles Walters. Bien, pues este coreógrafo, cinco años después nos regaló Lilí, con Leslie Caron. Sí, aquella de los muñequitos y la canción ñoña. Entono todos los mea culpa que ustedes quieran, pero después de entonarlos con el mismo estribillo "Hi Lili, Hi Lili, Hi Lo... " sigo empecinado en que me gustó. Probablemente es que no tengo remedio.

Mis descarados coqueteos con el cine musical no presuponen mi desarraigo de otros géneros cinematográficos. Todo lo contrario. Sigo con apasionamiento el cine negro, el western, el thriller y hasta el cine silente. Probablemente lo que sucede es que me gusta el cine sin demasiados encasillamientos. Y Desfile de Pascua es cine y del bueno