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sábado, 2 de abril de 2011

LA NIEBLA (JOHN CARPENTER - 1980)


Encuadrable en el género de ficción La niebla es una película correcta de calidad algo superior a la media acostumbrada en un tipo de cine donde, con la excusa de las posibilidades ilimitadas de la ficción y los balbuceos de la ciencia en determinados terrenos, vale todo o casi todo. Por lo general las obras que en este género han sobresalido suelen mantener coherencias a pesar de lo increíble que puedan ser sus argumentos. Recuerden El hombre invisible o La invasión de los ladrones de cuerpos por poner tan solo dos ejemplos. Evidentemente un buen guión ayuda y un director que sepa lo que se hace, también.

En este caso el guión es del propio Carpenter quien lo escribió conjuntamente con Debra Hill, basándose en una idea que nació en su visita a Stonehenge un día donde la niebla lo abarcaba todo. De aquella sugerente idea nace una película de bajo presupuesto, tan solo 1 millón de dolares que aunque no se rentabilizaron como anteriores trabajos de Carpenter-Hill, léase Halloween, consiguio la nada desdeñable cantidad de 21 millones.

La niebla es la historia de una venganza demorada en el tiempo. A bordo de un buque fantasmal escondido en una extraña y luminosa niebla, los cadáveres de una tripulación pirata que naufragó frente a Antonio Bay de forma no casual sino con la premeditación y alevosía de los costeños, se toman por su mano la justicia y la vendetta larvada durante siglos, a golpe de garfios afilados y oxidadas hachas. Por ello, el día que se cumple el aniversario de tal naufragio y que coincide con la festividad fundacional de la pequeña comunidad costera, la niebla envuelve desde un barco pesquero hasta la iglesia, pasando por el faro donde está instalada la emisora de radio local y que por su elevada posición sirve de alerta a la ciudadanía de lo que está ocurriendo.

Un detalle significativo es que, a diferencia de lo que suele ocurrir en esta clase de trabajos, la tomatina no es el condimento principal. La historia es buena y toma referencias de Poe y especialmente de H.P. Lovecraft (el puerto de Innsmouth) y en ella el suspense y los sobresaltos están adecuadamente bien medidos. Para los puristas del cine de terror La niebla no cumplió las expectativas dejadas por otros trabajos mas "duros" de Carpenter pero para quienes las impresiones excesivamente fuertes y el "gore" no nos van demasiado, es un trabajo perfecto en su inquietante sencillez. Obvia decir que se ha convertido en un film de culto.   

Con un look años 60, que cuenta con la presencia de una jovencita Jammie Lee Curtis (niña progre autoestopista) y de su madurita y veterana madre, que tuvo y retuvo, Janet Leight, enfrascada en otro tipo de psicosis. También intervien Adrianne Barbeau, esposa por aquel entonces de Carpenter, junto a otros rostros menos identificables pero conocidos.

Cuando comenté en este blog Asalto a la comisaría del Distrito 13 ya dije que Carpenter era un buen director para el que la imaginación superaba al presupuesto. Pues eso mismo...






miércoles, 23 de enero de 2008

ASALTO A LA COMISARIA DEL DISTRITO 13 (JOHN CARPENTER -1976)




Película de culto donde las haya. Serie B, pero con B de buena. ¿Obra maestra? Bueno, yo no diría tanto, pero en cualquier caso, excelente película y mucho mejor que su remake.


El género cinematográfico de las bandas violentas callejeras nos suele ofrecer una serie de bodrios repetitivos. Vista una, vistas todas. Mucho ketchup, moteras y moteros, interminables carreteras en desiertos de Arizona ó similares, pero dentro de esa miasma nauseabunda de actos violentos y enajenaciones mentales, en ocasiones encontramos rosas púrpuras del Cairo. Así, a bote pronto se me ocurre la primera de Mad Max, desiertos australianos incluidos ó esta de John Carpenter, donde la violencia no tiene ni origen ni motivo ni, por supuesto, pretende tener justificación. Y Carpenter filma hechos, no moralidades. Y los filma con tensión y con la fuerza necesaria como para que nos impacte, para que no nos quedemos impasibles. No juzga la violencia. Únicamente la muestra como fruto de una sociedad, la americana, en la que no todo son sueños y genuinos estilos de vida.


Buena música y excelentes diálogos. Buen diseño de los personajes, con rasgos definidos de humanidad por encima de apariencias canallescas. En definitiva, un muy buen trabajo de un director para el que la imaginación superaba al presupuesto.