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sábado, 14 de mayo de 2011

NONE SHALL ESCAPE (ANDRÉ DE TOTH - 1944)

Entre los tuertos ilustres del cine mundial existen genios de la talla de Ford, Raoul Walsh, Nicholas Ray o el mismísimo Fritz Lang. Sirva este comentario para reivindicar la figura de otro tuerto con menos renombre: André de Toth. De origen húngaro, los avatares bélicos de una Europa convulsa le obligaron a exiliarse a Inglaterra donde colaboró con Zoltan Korda en producciones como El libro de la selva y posteriormente a los Estados Unidos donde se consagró como un buen artesano cinematográfico. En este blog ya he comentado algunas películas suyas por lo general con calificación alta. Esta “None shall escape” es la confirmación a una regla de espléndidos trabajos y la excelsa guinda de una filmografía a la que no le vendría mal un repaso por nuestra parte.

Resulta curioso que la película se estrene en 1944, antes de la finalización de la 2ª Guerra Mundial, y se centre al más puro estilo Vencedores y Vencidos en un proceso donde se juzgan los crímenes de guerra del oficial alemán Wilhelm Grimm, anticipando lo que luego será conocido como el Juicio de Nuremberg. El preámbulo del juicio, su desarrollo mediante flashbacks cinematográficos y su coherente final, traen a la memoria películas como Esta tierra es mía, La noche de los generales o incluso Los verdugos también mueren (ambientada en Praga) de Fritz Lang. Evidentemente existen diferencias entre ellas, pero todas tienen en común el conflicto bélico y las aberraciones y el fanatismo de la ideología nazi.

Película dura donde las haya. Desgraciadamente la guerra y la violencia son compañeras de camino, pero el genocidio, la maldad y la falta de los más elementales sentimientos humanos no precisan de razón que los justifique. La dureza no está tanto en la imagen de los cuerpos acribillados sino en la barbarie absoluta de sus asesinos. En ese oficial  que manda a su hermano y al que además debe su propia vida, a un campo de exterminio. En ese mismo militar que viola por despecho y mata por venganza. Y en ese monstruo que incluso llega a matar a su sobrino casi hijo por renegar del ideario nacionalsocialista. Y yo me pregunto ¿Qué más hubiese podido añadirse cuando meses después las tropas aliadas mostraron a la humanidad los campos de exterminio y las cámaras de gas?.

Estas películas siempre tienen mucho de doctrina, de enseñanza a las generaciones presentes y futuras, para que nunca se olviden y así se eviten hechos como los que aquí se narran. Los crímenes de la Alemania hitleriana llevaron a la especie humana a su escalón histórico más bajo. No valen argumentos de raza ni de orgullo herido. No valen patentes de corso en nombre de estrellas gamadas y Valhallas soñados. Esta es la conclusión que debe sacarse de un film donde Toth hinca con todas sus fuerzas el dedo en aquellas uniformadas gangrenas. Y el título lo dice todo “None shall escape”.

Puntuación: 8,5




jueves, 7 de agosto de 2008

EL OTRO AMOR (ANDRE DE TOTH - 1947)


Breve sinopsis:

Una afamada pianista aquejada de tuberculosis ingresa en un sanatorio alpino. Allí deberá optar entre recuperar la salud al amparo de un amor tranquilo ó vivir otro amor agotador y pleno de derroches.

No es la primera vez que confieso mi “enamoramiento” por esa gran señora de la pantalla que fue Bárbara Stanwyck. Bien cierto es que hay películas como Perdición que te impactan más pero, en cualquier caso, allá donde ella actúa deja su impronta. Y este es el caso de El otro amor, melodrama basado en una obra de Erich Marie Remarqué, con dirección de André de Toth y música de Miklós Rózsa, tres elementos que parecen suficientes para conseguir el aplauso del público y sin embargo, es ella, nuestra Bárbara, la que, con la magistral interpretación de una famosísima pianista aquejada de tuberculosis, confiere un valor a la película del que, probablemente, hubiese carecido con cualquier otra actriz.


Porque, no nos engañemos, David Niven, es buen actor pero demasiado británico para mi gusto y por ello, más frío que el paisaje alpino donde se ubica el sanatorio que dirige en la ficción. Y similar cabe decir de Richard Conte ó de Gilbert Roland, que aunque están bien y creíbles en sus roles, no dan “puntos” a la película. Pero Bárbara, sí. Su actuación es sobresaliente y dentro de esa línea de suma profesionalidad y buen hacer al que nos ha acostumbrado.

No quiero desmerecer a André de Toth, director atrevido del que ya comenté algo en Los crímenes en el museo de cera y del que también había visto Furia del Trópico con Richard Widmark. De las tres películas y analizando únicamente su faceta de realizador, me quedo con este trabajo donde la música de Rózsa es todo un lujo. Pero al final, lo que queda en nuestras retinas es ella y sólo ella.


martes, 22 de julio de 2008

LOS CRÍMENES EN EL MUSEO DE CERA (ANDRÉ DE TOTH - 1953)



Breve sinopsis:

El provocado incendio de un pequeño museo de cera supondrá para su creador un vuelco en su vida personal y profesional.


Siempre me gusta contrastar mis propias opiniones con las de otros espectadores y en el caso de esta realización de André de Toth estoy comple
tamente de acuerdo con la crítica publicada por Jeffrey M. Anderson que podrán encontrar en la página web “Combustible celluloid”.


Traduciendo del inglés, el señor Anderson dice algo así: “ House of wax no es particularmente espeluznante ni tiene mucho suspense pero resulta muy entretenida y crea una atmósfera de terror partiendo de colores vivos y de sombras...” Un resumen de lo más acertado al que no le resta más que añadir la interpretación excelente y profesional de Vincent Price así como la atrevida incursión por parte de Toth en el universo 3D, sin perder de vista que estamos en el inicio de los 50 y aunque la versión visualizada por mi se limite a las dimensiones de un único plano, se reconoce la novedad óptica de ciertas secuencias como las del paddel-animador, ó las bailarinas del can-can.



Es cierto que los años no pasan en balde y que aquellos terrores hoy incitan más a la sonrisa que al escalofrío pero hay que ser justos y reconocer el mérito de este trabajo del director húngaro que tuvo la osadía de rodar en tres dimensiones con parche en el ojo incluido y que, además, dio a Price su primer papel en un género que acabaría siendo suyo: el del terror.

 
Si buscan atmósferas inquietantes pero absolutamente inocuas para el corazón y además sin tanto ketchup de ese que ahora llaman gore, esta es una magnífica opción.


lunes, 25 de febrero de 2008

FURIA DEL TROPICO (ANDRÉ DE TOTH -1949)





Para resumir: La película trata de trópicos furiosos ó ventosos, como prefieran, y de hombres del tiempo. Pero no de esas anodinas figuras postreras de los informativos sino de sus pioneros, auténticos héroes que se jugaban la vida buscando ojos a los huracanes.

Esta producción de André del Toth tiene su valor como homenaje a estos valientes chalados en sus locos aviones-cacharros gracias a los cuales se salvaron muchas vidas humanas. Pero los homenajes mezclados con melodrama pasional y moralina redentora no suelen tener mucho futuro y esto es lo que sucede con Furia del trópico que ya andaba por las fechas de su estreno un tanto justita de fuerzas ó sea que imagínense ustedes...

La trama: Amigos de la guerra, casualidades cinematográficas, se enamoran de la misma mujer. Ya saben, yo la vi primero, infidelidades y despechos, aderezadas con golosinas y otras hierbas tipo marijuana y como culminación del pastel la guinda redentora del amor, donde los seres mas abyectos y miserables alcanzan el reino de los justos por el amor de una mujer.

No doy mayores explicaciones por si les interesa visionarla.

¿Destacable? Poquito. Pongamos que hablo de Richard Widmark, un buen actor, de la segunda fila pero bueno. ¿Linda Darnell? Prefiero recordarla en Pasión de los Fuertes. ¿Veronika Lake? Sosa, sosita, sosa. Eso si, esposa de del Toth.

En resumen, una curiosidad sobre el tema de la aviación meteorológica y poco mas. Probablemente no he elegido el mejor trabajo de André del Toth. En otra ocasión habrá mas suerte. Espero. Y ustedes que lo vean...