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jueves, 27 de diciembre de 2012

JENNY (MARCEL CARNÉ - 1936)



La importancia innovadora de la nouvelle vague en el cine mundial ha minimizado muy injustamente otras manifestaciones del arte de los Lumière en el país galo. El realismo poético y directores como Marcel Carné sufren un cierto ostracismo a nivel internacional y películas como Hotel du Nord, ya comentada en este blog o esta Jenny son un exponente de que allá por los 30-40 en Francia se intentaba hacer buen cine, a pesar de las extremas dificultades, en su tiempo, derivadas de la ocupación alemana.

Quiero romper una lanza, evidentemente virtual, a favor de Carné que no gozaba de los “favores” de un Truffaut quien llegó a calificarlo como “un alma confusa y un cineasta obstinado” pero que, juntamente con el escritor Jacques Prèvert, supieron encontrar puntos comunes entre la dura realidad cotidiana y una lírica poética que parecía flotar sobre las basuras diarias como resistiéndose a desaparecer y a dejar sin sueños a una sociedad demasiado maltratada, Probablemente en su cine la poesía sea obra de Prevert, pero Carné supo aprehender, con técnicas expresionistas y de cine noir, una realidad complicada en tiempos de paz y extremadamente difícil en tiempos de guerra y ocupación.

Jenny es su primer largometraje y por ello no estamos ante su mejor trabajo. La dualidad poesía-melodrama se decanta claramente a favor de éste último, lo cual es consecuencia de una cierta y natural bisoñez tanto del director como del tandem que formó con Prèvert y que dejaría posteriormente trabajos muy notables. Aún así, estamos ante una obra correcta donde se entremezcla el mundo del hampa, de la alta sociedad de vicios caros y privados y de los clubs nocturnos que ofrecen diversión y algo más a quienes puedan permitírselo, con una historia de amor, forzada en exceso, entre el amante de la madre y la propia hija. Todo ello en un marco propio de las comedias de enredo donde Jeanne la madre oculta a su propia hija su verdadera ocupación de directora del local más frecuentado de París “Jenny” donde los millonetis de turno se mueven a sus anchas con el “taco” en el bolsillo, comprando favores femeninos.

La película cuenta con un momento especialmente logrado, aquel en que Jeanne la madre descubre que es su propia hija Danielle quien le está robando a su amante. La forma en que oculta su dolor y como rehuye el encuentro frontal a tres bandas con su hija y su amante son momentos de una hermosa dureza lírica ejemplarizante de este género o subgénero que se conoció como realismo poético y que dejaría otros grandes films que espero comentar aquí.

Puntuación: 6,70



lunes, 13 de junio de 2011

HOTEL DU NORD (MARCEL CARNÉ - 1938)



Al conocer que este film de Carné se situaba entre los más representativos del “realismo poético” me interesé por conocer que se entendía y englobaba en tal concepto. A priori me desconcertaba la aparente contradicción entre realismo y poesía y no acababa de encontrar conexiones entre ambos. Rebuscando en esta fuente inagotable que es Internet encontré una idea que me resultó válida y que espero lo sea también para aquellos lectores que, como yo, puedan andar desubicados en estas cuestiones:

La búsqueda de representar una realidad lúgubre a través de un equilibro de veracidad y belleza estética, la atención a cualquier detalle, cuanto más insignificante incluso mejor, la creación de un lirismo visual que no niegue el pragmatismo de las imágenes y de las ideas propuestas, se anteponen a cualquier cuestión genérica, y eso que en las historias del realismo poético subyace en todo momento un gran sentido de tragedia, cotidiana pero con pretensiones más generales.” http://www.miradas.net/2009/09/estudios/realismo-poetico.html .

A diferencia de lo que ocurre con el neorrealismo, donde la realidad pura y dura era la nota dominante llegando en ocasiones al punto de prescindirse de actores profesionales, aquí la realidad se muestra pura pero el lenguaje lírico le resta dureza aunque, bajo mi punto de vista, no mengua su fuerza.

Hotel du Nord me ha interesado. Es cierto que no es una película fácil, especialmente si en el horizonte seguimos teniendo como referencia esas producciones USA  donde lo importante no es la realidad sino lo que la altera. Aquí no. El tiempo en que se desarrolla el realismo poético ( 1930-1947) es un período crudo y difícil de la Europa de entre guerras y no es casual que naciese en una Francia sobrada de crisis y siempre en el pleno centro de los conflictos continentales. Incluso se ha comentado que en muchas películas los conflictos y situaciones de los personajes tienen una lectura mucho más profunda y entroncada con la realidad histórica y social.

Esta puede ser la razón última de las intenciones suicidas de una pareja de enamorados, cansados de buscar salidas en una sociedad donde todas las puertas se cierran. La elección del Hotel du Nord como lugar para consumar sus ideas terminales permite mostrar a los espectadores un panorama muchos más amplio de la realidad francesa y parisina acercándonos a personajes ciertos y de carne y hueso. La prostituta y su chulo, el niño adoptado, el confitero homosexual, el marido confiado y la esposa ligera, y otros ejemplares de una fauna urbana en tiempos de crisis y supervivencia.

El cine de Carné bebe de las fuentes expresionistas alemanas. Esta circunstancia, que es notoria en los juegos de luces y sombras en las paredes de la escalera del hotel, confiere un plus artístico a esta película e invita a revisar otros trabajos suyos como Quai des brumes o Le jour se léve. Respecto a los actores destacar la presencia y el trabajo de Arletty como prostituta y de Louis Jouvet como su chulo, ambos inigualables y muy por encima de los teóricos actores principales: Annabella y Jean-Pierre Aumont.

Un film que resulta un magnífico ejemplo de lo que antes definíamos como realismo poético y donde se demuestra la dificultad del trabajo de directores como Carné, Renoir o Duvivier que conseguían ponerle galas a la realidad sin impedir que esta nos siga sobrecogiendo.

Puntuación: 8,75