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domingo, 16 de febrero de 2014

TOVARICH (ANATOLE LITVAK - 1937)






El hábitat natural de la realidad histórica con toda seguridad no es el cine. Puede estar en la literatura, especialmente en los anales de los hechos ocurridos o incluso en documentales especializados y con toda seguridad la hallaremos en las tradiciones orales, pero el cine es un medio generalmente parcial o, cuando menos, distorsionador. Dicho esto, estaré de acuerdo en que algunos films tratan de reflejar la verdad histórica casi religiosamente. Excepciones que confirman la regla que se dice.

Tovarich es una película que, nos sitúa frente a la revolución rusa, desde el punto de vista de una aristocrática pareja exiliada en París. Los casi 500.000 exiliados que se refugiaron en Francia huyendo de la revolución bolchevique, seguro que no serían todos aristocráticos. También habría campesinos, cosacos adeptos al régimen zarista y otros colectivos no tan favorecidos. Pero las vicisitudes para sobrevivir de una aristocrática pareja de rusos “blancos” no debe confundirnos e imaginar que las cosas fueron distintas. Esto es una película de entretenimiento y no más. Para quien busque crudezas históricas le recomiendo “El Don apacible” una epopeya histórico-literaria inmensa en todos los sentidos convertida en una excelente película de Sergei Gerasimov.

Los actores y el director tienen en común su procedencia europea, Litvak, ruso, quien recientemente había emigrado a los EEUU, y por otra parte tanto Claudette Colbert como Charles Boyer, franceses de nacimiento. Así mismo, resulta curioso un film sobre emigrantes rusos en París, con diálogos en inglés y subtítulos (si es el caso) en español. Esto es cine, y las cosas son así. Nada que decir en cuanto a la elección de Claudette, aunque se rifaron otros nombres como Miriam Hopkins, Kay Francis o la mismísima Bette Davis, pero uno de esos intercambios entre “majors” posibilitó la presencia de una actriz en el cenit de su carrera después de haber protagonizado films tan importantes como Cleopatra de Cecil B. de Mille y sobre todo Sucedió una noche de Frank Capra. Por su parte, Charles Boyer era todo un actor de garantías que venía de realizar junto a Marlene Dietrich, “El jardín de Alá”. La química entre los dos es uno de los puntos fuertes del film y contribuyó a su éxito.

Por último, mencionar o, si lo prefieren, recordar como en aquellos años las productoras trataban de jugar sobre seguro haciéndose con los derechos de musicales de éxito en Broadway para sus películas. El Olimpo del espectáculo no estaba tanto en Hollywood como en Broadway. En este caso no solo hubo musicales previos sino que incluso por los años 60 hubo otra incursión, no tan exitosa, en el mundo del musical con la participación de Vivien Leigh. Esto nos da una idea del tirón de esta historia donde la aristocracia zarista acaba en el servicio doméstico de la clase capitalista y financiera parisina.

En resumen, película de entretenimiento, que cumple lo que promete. Bien interpretada por los actores mencionados y también por un Basil Rathbone, pre Holmes, cuya imagen nos cuadra con la de un comisario bolchevique. Consigue sonrisas, lo cual, en el cine de nuestro salón es mucho, tiene un toque a My Man Godfried (Al servicio de las damas) de Gregory La Cava  y en conjunto no defrauda.

Puntuación: 7,95


domingo, 15 de marzo de 2009

ANASTASIA (ANATOLE LITVAK - 1956)




Para muchos, Anastasia será siempre aquella película de la factoría Disney (donde dije Disney digo FOX) que vieron de niños y quizás para algunos otros sea el nombre de una leyenda. Pero también es el título de esta película de Litvak que, adaptando un trabajo teatral de Marcelle Maurette trata de acercar al gran público la figura de Anna Koreff, presunta,con muchos interrogantes, Anastasia, heredera de la fortuna del imperio Romanov.


Litvak es un director excelente que por sus orígenes había bebido de las mismas fuentes de que se nutría su historia y que conduce el film por la estrecha línea de lo posible pero dejando en todo momento esa sensación de duda razonable. En ese sentido, Litvak se ajustó a unos hechos ocurridos en unos años donde las pruebas de ADN o la modificación evolutiva de los rasgos por ordenador ni siquiera entraban en el terreno de las palabras comprensibles. Es por ello que su película juega con los espectadores al "quien es quien" meciéndonos entre el tal vez si y el tal vez no al son de la excelente partitura de Alfred Newman Y, precisamente por la misma razón tampoco ofrece conclusiones dejando que seamos nosotros quienes elijamos el final de la historia.


Estamos ante una obra interesante que sabe retratar con una creíble fidelidad la magnificencia decadente de la aristocracia rusa en el exilio parisino y danés así como sus todavía intactas esperanzas de recuperar los paraísos perdidos a manos de un pueblo, el ruso, harto de hambres y miserias. Y Litvak es un excelente retratista que sabe utilizar de forma conjuntadamente perfecta color y decorados. Pero todo ello, historia, color, música y decorados se hubiese quedado en simple bisutería sin ella, sin una Ingrid Bergman regresando de su exilio italiano y europeo para enfrentarse a la misma sociedad enfermizamente puritana que le volvió la espalda cuando abandonó los Estados Unidos para unirse extramaritalmente a Rossellini y que ahora, auspiciada por David O. Selznick´s la otorga el máximo galardón cinematográfico por su trabajo.


Junto a ella, actores de la talla de Yul Brynner, Helen Hayes o Akim Tamiroff. Excelentes, especialmente los dos primeros. Claro que la actuación de Ingrid Bergman tiene mucho de eclipse por lo que hace al resto del reparto. Eclipse que sin embargo no impide admirar un buen trabajo cinematográfico de un director del que ya hablé bien en La noche de los generales o en Voces de muerte y que sale reforzado de esta empresa.


Francamente interesante y recomendable .


martes, 25 de noviembre de 2008

VOCES DE MUERTE (ANATOLE LITVAK - 1948)


En el mundo de las críticas cinematográficas encontramos, como no podía ser de otro modo, la misma división de opiniones que en la fiesta (¿Qué fiesta y para quién?) de los toros. Unos abuchean y otros piden el rabo. Viene a cuento porque leo en "Combustible celluloid" la siguiente valoración al respecto, "Stanwyck was too strong to play this simpering role", (traducción libre: Stanwyck era demasiado dura para interpretar papeles tan amedrentados), mientras que por otra parte se propuso su trabajo para el Oscar de la Academia.

Ambas cosas tienen su razón de ser. Es cierto que Bárbara Stanwyck se caracterizó, entre otras virtudes, en llevar dos cosas: Una, a los hombres a la "perdición", otra, los "pantalones". Actriz de carácter donde las haya, incluso en sus múltiples trabajos al lado de la "abuelita" Capra y sus cuentos, probablemente será mas recordada por como maneja las pulseras tobilleras que por como se aferra desesperadamente a un teléfono.


Y sin embargo, en esta aparente contradicción, radica el secreto de su éxito. Tal vez un rol más "apropiado" no le hubiese otorgado el preciado Oscar, pero a una Stanwyck débil... ¿quien podría negárselo?. Pero voy más lejos. Al principio, los espectadores conociendo las "virtudes" de Bárbara, casi esperamos que se levante de la cama hecha una furia, se cure de sus complejos y resuelva el problema en un quítame allá estas pajas. Pero no. La cosa va en serio. "Houston tenemos un problema"... Y nos enganchamos sin darnos cuenta al sufrimiento de la señora Stevenson, que de la cinematográfica leona devoradora solo conserva contradictoriamente el nombre.


Anatole Litvak, a quien valoré merecidamente en La noche de los generales consigue crear un clima francamente interesante, mezcla de suspense y desequilibrio psicológico. Hablando de suspense, es probable y así se ha dicho, que el film inspirase al mago del género en uno de sus míticos trabajos. Sea o no sea, es un índice de que las cosas se hacen con profesionalidad y acierto.


Por último, referirme a Burd Lancaster, actor que por aquellos años estaba en el inicio de su carrera. Es cierto, y se ha dicho, que en Forajidos estaba muy bien. Yo añadiré que en El abrazo de la muerte, del mismo año 48, también tuvo una interpretación señera. Pero hay algo que se llama química. Y la química entre Lancaster y Ava Gardner, o entre el propio Lancaster e Ivonne de Carlo, no es la misma que con Bárbara Stanwyck. La combustión no es completa. Y eso, cuando estamos hablando de una de las actrices más "incendiarias" de Hollywood es casi un pecado. Un pequeño lastre con el que debe apechugar una película más que notable.





viernes, 29 de febrero de 2008

ACTO DE AMOR (ANATOLE LITVAK - 1953)



Anatole Litvak es uno de esos cineastas europeos que, como los toreros, hicieron las Américas pero que sus últimos muletazos los dieron en esta su vieja Europa, maltratada en exceso durante el siglo XX y la segunda gran guerra. Litvak, además, nacionalizado estadounidense, formó parte del ejercito USA, circunstancia que ha dejado una clara impronta en su filmografía como resulta notorio en La noche de los Generales ó en Acto de Amor, filmada por el ucraniano en escenarios europeos y cuyo argumento se desarrolla en la Francia liberada por las fuerzas aliadas.


Acto de amor es una película de segundo nivel. De esas que alcanzan un cierto grado de interés pero que acaban dejando una sensación de vacío. No estamos hablando de ceros absolutos sino de pequeñas carencias que impiden que la obra impregne la sensibilidad de los espectadores. Para ser justos, la película no es mala, pero podía ser mejor. Es algo así como una sinfonía inacabada ó como una novela que pasa de puntillas sobre cuestiones que podían dar mucho más juego. Por ejemplo, resulta interesante, pero insuficientemente tratado, el malestar del pueblo francés frente a las tropas liberadoras, tragándose su orgullo y sintiendo la humillación de quienes andan absolutamente faltos de bienes de capricho, léase chocolate, café, cigarrillos, etc., frente a los Papa Noel americanos.


También el melodrama amoroso daba para más juego y en cambio resulta algo light. ¿Dónde está la pasión? La película merodea en amores y soledades. Los personajes de Robert y Lisa, interpretados por Kirk Douglas y Dany Robin, son claros exponentes de vidas insatisfactorias que reinaron por un día, pero en las que el destino se ceba con perpetuidad, nocturnidad y alevosía. Pero Litvak únicamente esboza, diseña y traza. No hinca el cincel para construir una realidad vital y apasionada. Y por ello el film carece de la cafeína necesaria para estimularnos. Es un trabajo discreto que en su virtud lleva su pecado: La mediocridad.


Anecdótica la aparición de Brigitte Bardot, en una de sus primeras películas.









viernes, 22 de febrero de 2008

LA NOCHE DE LOS GENERALES (ANATOLE LITVAK - 1966)



El cine europeo tiene rasgos perfectamente definidos. Entre ellos su propia historia. La historia de la vieja Europa contada y retratada por directores europeos que, por sus propios orígenes, confieren una credibilidad especial a este tipo de propuestas cinematográficas a la par que las impregnan de una sensibilidad especial propia de quienes, por si mismos ó por sus raíces, han estado cerca de los acontecimientos. Traigo a colación aquí a directores de la talla de Polanski con su maravilloso El Pianista ó al propio Paul Verhoven con El libro negro, películas ambientadas en el mismo período histórico que La noche de los generales y filmadas por directores europeos originarios de los mismos lugares donde se desarrolla la acción. Incluso podemos incluir en el mismo lote a Los verdugos también mueren de Fritz Lang.  

Claro que aquí la historia real no es más que el marco donde se desenvuelve la ficción y los generales no son sólo obedientes máquinas de destrucción masiva sino también individuos criminales de bajos instintos. En este sentido la película se desmarca un tanto del cine bélico-histórico europeo para encuadrarse en el género policíaco, pero eso sí, más a lo Hercules Poirot que a lo Marlowe, retomando así nuevamente la idiosincrasia europea de que les hablaba. Quizás esta sea su virtud pero también su defecto, porque lo del coronel Grau en plan Poirot ó miss Marple da a la película un tono más folletinesco del deseado. Es por ello que la obra no obtiene mejores valoraciones a pesar de las interpretaciones espectaculares de sus actores, Sharif, Pleasence, Noiret y superlativamente de Peter O,Toole, uno de los mejores actores que en el mundo han sido, nominado hasta 8 veces a los Oscars, de la excelente música de Maurice Jarre,de la más que notable fotografía y de su cuidada ambientación, tanto en vestuario de época, localizaciones, mobiliarios, vehículos y objetos varios que nos sumergen claramente en la Europa bélica del siglo XX.

Concretando, una buena película europea, enmarcada en la Europa del conflicto bélico mundial, bien dirigida y magistralmente interpretada, pero con un cierto tufillo a Asesinato en el Orient Express que le resta demasiada cafeína.