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domingo, 25 de enero de 2009

PASION EN LA SELVA (ZOLTAN KORDA - 1947)



De nuevo la perversidad de Joan Bennet, riéndose no a escondidas, como en la película de Lang, sino frente a frente, de su marido (Robert Preston) por su pusilanimidad y su cobardía. Y es que la chica parece haberse especializado en este tipo de papeles de mujeres fatales de mortales carcajadas. Porque, miren, la burla es muchísimo mas letal que la bala y una carcajada a tiempo, o a destiempo según se mire, puede ser peligroso para la salud, de los otros evidentemente.


Porque por mucho que se intente que el meollo de la película sea " ¿Pero, quien mató a Francis? " la cosa no va por ahí. La cosa destila mucha mas psicología. No en vano la novela de partida proviene de un tipo machista, misógino y complicado como Ernest Hemingway y el quid de la cuestión estriba más en las carencias femeninas que en las abundancias masculinas. La unica abundancia es el dinero y claro, el lecho nupcial no es precisamente para ocuparlo simplemente con dinero. La locura del dolar unicamente tiene un tratamiento eficaz para recuperar la razón perdida por el dinero y esto lo sabía hasta Bocaccio cuando escribió su Decamerón. Pobres pero "honrados",que en sentido figurado viene a ser algo así como bien dispuestos a la doma de gacelas, panteras y gatas mimosas. Y siguiendo con los tópicos cinegéticos, el verdadero safari de la Sra. Macomber pretendía otro tipo de piezas, leones o búfalos, da lo mismo al propio tiempo que dejaba bien expuestos en las vitrinas unos espléndidos cuernos de antílope africano.


En el terreno de la psicología la película resulta interesante. No tanto en lo que se refiere a la intriga o al romance. Incluso en el aspecto pasional, sabemos que entre mosquiteras algo debió ocurrir entre el guía y la insatisfecha señora por alguna frasecita caída como al azar y porque en la selva hace mucho calor. También porque la película en castellano se rotuló Pasión en la selva. O sea que algo debió pasar, aunque los censores patrios o los extraños se encargaron seriamente de cuidar nuestra salud, no sucediese que el personal devoto de María se escandalizase y se apuntasen a la devoción de Frascuelo.


En resumen la cosa queda en un trabajo digno de Zoltan Korda, especialista en cine de exotismos varios (Sahara, El libro de la selva, Tempestad sobre el Nilo ) apuntalado por una buena aunque corta historia de Hemingway llena de guiños al espectador para que leyese entre líneas aquello que no era social ni politicamente correcto decir.


viernes, 14 de diciembre de 2007

SAHARA (ZOLTAN KORDA - 1943 )



La importancia del cine como medio difusor de todo tipo de ideas es algo innegable. Probablemente la historia del siglo XX se hubiera escrito de forma muy distinta si los hermanos Lumière no hubiesen inventado el cinematógrafo. Esto es evidente en el caso de la mayor conflagración de la historia de la humanidad: La segunda guerra mundial, sobre cuya campaña africana trata este film de Zoltan Korda con un carácter propagandístico evidente dirigido por una parte a un público ávido de victorias aliadas y por otra a los espectadores de un país, Italia, cuya campaña de liberación se estaba ventilando por aquellas fechas.

El tratamiento dado al pueblo alemán, representado por sus soldados es totalmente distinto, al culpabilizarlo, entre muchas comillas, de comulgar con las ideas nacional-socialistas de Adolf Hitler. Al contrario de los italianos a los que un dictador como Mussolini ha colocado, a la fuerza, en el “mal camino” los alemanes son algo así como diablos con el entendimiento perdido y sin perdón posible. Y yo, haciendo lecturas como ésta me pregunto que hubiese sucedido, cinematográficamente hablando, si el resultado de la conflagración hubiese sido otro. ¿Cual hubiese sido la versión “oficial” de los acontecimientos?... Gracias a Dios esta pregunta nunca tendrá respuesta.

En el terreno puramente cinematográfico hay muchos elementos destacables y positivos en la obra de Korda. Por una parte, la fotografía, más que notable, en paisajes difíciles de filmar como los desérticos, por otra el guión que a pesar de su tono general propagandista y enaltecedor de todo lo aliado y degradador de lo nazi (fíjense sino en la ruindad de los alemanes en los “alto el fuego” solicitados con bandera blanca) contiene elementos absolutamente originales ó al menos todo lo original que pueda ser negociar en pleno desierto y en plena guerra, con ese líquido más valioso que el oro ó el dinero: el agua, y en tercer lugar, una más que interesante actuación de Humphrey Bogart, de las que encajan con la imagen de duro sensible y un poco a vueltas de todo que nos hemos ido forjando de él.

En resumen una película que hay que ver y sobre todo situar en su contexto histórico para darnos cuenta de la gran importancia que en el desarrollo de nuestra sociedad ha tenido y sigue teniendo el séptimo arte.