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viernes, 12 de junio de 2009

MAGIC FIRE (WILLIAM DIETERLE - 1955)



Comentar el cine de Dieterle y acabar hablando de las "licencias" cinematográficas ya se está convirtiendo en costumbre. En mi crítica acerca de su película Salomé, que pueden consultar en este blog, ya me cuestioné la fidelidad de la historia a unos textos sagrados dogmáticamente aceptados. Sin embargo, conforme se avanza del tiempo bíblico al histórico, las biografías son más contrastables y los hechos menos presuntos, con lo que los intencionados deslices con propósitos generalmente taquilleros se evidencian con facilidad.

Digo esto, al respecto de Magic Fire, biografía de Richard Wagner llevada al cine por el maestro alemán. El fuego mágico es una relativamente clara referencia al músico germano, por las llamas conjuradas por Wotan para proteger a su hija Brunilda en La valquiria. Pero,
antes de seguir adelante, quiero romper metafóricamente una lanza (aunque no estén los tiempos para romper nada) a favor de Dieterle por su apuesta clara por la cultura. Llevar al cine las biografías de europeos insignes como Zola, Pasteur o Wagner merece nuestro total reconocimiento especialmente si los nombres y los hombres no son fáciles. Y Wagner no lo es, sin duda. Pero ello no justifica pitadas no contrastadas en las representaciones de sus óperas.

Aparcando un poco este debate, que, si bien condiciona parcialmente mi valoración del film, es más propio de otros foro
s, les diré que Dieterle consigue una obra que entretiene. Se nota poderío presupuestario. Se rueda en palacios, en exteriores y en teatros, con un elevado número de extras vestidos completamente de época. Filmada en color y producida por una compañía (Republic Pictures) mas acostumbrada a géneros como el western y el cine de aventuras que a las grandes superproducciones, la película cuenta con la belleza algo decadente de Ivonne de Carlo, los buenos trabajos de Rita Gam y Valentina Cortese así como la excepcional interpretación de Carlos Thompson como Franz Liszt. Un aparte para Alan Badel (Richard Wagner) cuyo quinto lugar en los títulos de crédito parece más consecuencia de cachés taquilleros que de relevancia del papel interpretado.

Con un parecido físico bastante conseguido Badel ofrece una versión del genio wagneriano que, sin ser expertos en la materia, se intuye algo descafeinada y obviando aspectos poco populares de su vida, tales como su antisemitismo.

Como curiosidad decirles que, llegado el momento del rodaje de las escenas operísticas, con el teatro absolutamente abarrotado de extras vestidos perfectamente para la ocasión, el actor que debía interpretar al director de orquesta Hans Richter, (un persona
je claramente insustituible) no compareció. Por ello, el afamado compositor Erich Wolfgang Korngold, quien supervisaba los arreglos musicales, debió tomar la batuta y ponerse al frente de la cinematográfica orquesta.

En resumen, interesante película, especialmente si somos amantes de la música clásica pero con un punto de irrealidad
que resta algún que otro voto, aunque no disminuye mi interés por la filmografía de Dieterle.






lunes, 18 de mayo de 2009

ROPE OF SAND (WILLIAM DIETERLE - 1949)


Un mismo productor (Hal B. Wallis) y bastantes de los actores que contribuyeron al éxito de Casablanca (Paul Henreid, Peter Lorre, Claude Rains) no consiguen lo que logró la película de Curtiz. Bogart, el café de Rick, el “tócala otra vez, Sam”, Ingrid Bergman y aquel “siempre nos quedará París” son irrepetibles y ni siquiera Wallis, dinero en mano pudo conseguirlo.

Dicho esto, que era inevitable decir dado la identidad de perfumes entre ambos films, hay que darle al Cesar lo que del Cesar es, y reconocer que el trabajo de Dieterle es francamente interesante contando con actores de excepción a los que si añadimos un genial Burt Lancaster, un profesional Sam Joffe y una francesita, descubrimiento del productor, Corinne Calvet, estamos rozando el “rien ne va plus”. Plus que se consigue con la excelente fotografía de Charles Lang, uno de los grandes del oficio. Los sobornados, La conquista del Oeste, Los siete magníficos, Sabrina o Con faldas y a lo loco, son algunos de los títulos que le avalan.

Todo sería nada, sin una historia atrayente. Y se dispone de ella. Un coctel, mezclado no agitado, de codicia, bajos instintos, sensualidad, hipocresías, amistad y sadismo, servido en copa de diamantes y aderezado con un buen chorro de desierto, arena y sol, que interesa lo suficiente para atraparnos y, a pesar de algún que otro giro que se enrevesa y retuerce más de lo conveniente para la salud mental de un espectador medio, nos deja plenamente convencidos de las cualidades artísticas y profesionales tanto de Dieterle, al mando, como de Lancaster, Rains, Lorre y hasta de la “nena” que promete…

Una aviso para navegantes: Hay que currárselo en Internet para hacerse de una versión inteligible para quienes no dominamos el inglés salvo que sea muy muy pequeño y se deje, pero se consigue. También he visto una traducción del título Rope of sand como La Incitadora, lo cual no es mentira pero tampoco es del todo cierto. No se confundan, la cosa tiene sus provocaciones pero no tantas como para llenar los rótulos del neón.

Mi interés por la filmografía de William Dieterle creo que resulta evidente en este blog. Y no decae, más bien todo lo contrario.





jueves, 1 de mayo de 2008

SALOME (WILLIAM DIETERLE - 1953 )





Probablemente sea cuestionable la fidelidad de la historia narrada en los textos sagrados a los acontecimientos tal y como sucedieron en realidad.. En cualquier caso el cine no parece ser el medio más adecuado para abrir nuevas vías de investigación histórica y por ello, esta Salomé de Dieterle diseñada a mayor gloria y lucimiento personal de Rita Hayworth acaba desconcertando al personal hasta el punto de ser precisa la consulta de los viejos manuales escolares de religión para rememorar la versión oficial de los acontecimientos.

Rita Hayworth encarnó el sueño americano de los 50 y ¿Por qué no? el sueño mundial, pero ni siquiera hipnotizados por su danza de los siete velos acabamos de creer lo de una Salomé al borde de la beatificación. Por no colar, ni cuela lo de las exigencias del guión que ¡con la Iglesia hemos topado! que diría Forges. Si querían a una Rita Haywarth buena e inmaculada que le hubiesen ofrecido el papel de María madre de Jesús ó el de María Magdalena que, en versiones oficiales, tenía más pros que contras, ya me entienden… Pero Salomé tenía muchísimas virtudes, la mayoría oculta tras los velos y claro es que hacía perder la cabeza a más de uno…



Salvando estas “veleidades” histórico-religiosas, la película resulta interesante en cuanto a fotografía,
color, interpretación del auténtico number one de los actores, como es Laughton y también, como no, por la belleza y sensualidad de la diva, pero todos estos aspectos positivos no son suficiente para deshacer el desaguisado. Un dislate que no resultaba creíble ni adjudicado a una de las malas por excelencia del cine, Judith Anderson y que no sirvió ni para incrementar la taquilla. Un absurdo…

No se si a Dieterle se le llevó al huerto con este guión, al de los Olivos, naturalmente, pero tiene toda la pinta...









sábado, 8 de marzo de 2008

EL PRINCIPE MENDIGO (WILLIAM DIETERLE -1944)




Con anterioridad he comentado y valorado en las páginas de Filmaffinity así como en este blog, algunos trabajos de William Dieterle. Recuerdo: La senda de los elefantes, Jennie, Vida de Émile Zola y por encima de todo, Esmeralda la Zíngara. 

Me pregunto que tienen en común todos estos títulos, evidentemente sin contar a Dieterle. Es complicado. Yo me inclinaría por cierto aroma exótico (zíngaras y elefantes) y ese peculiar estilo narrativo de cuentos con final feliz. Películas divertimento, para resumir. Claro que, la vida de Zola tiene registros mucho más graves y debe considerarse en otro plano. Y absolutamente en común en todas sus obras: La fotografía más que notable.

Ahora voy a añadir un nuevo título a la colección: Kismet (El principe mendigo) ambientada en la Bagdad de califas y visires, de palacios y miserias... Y de nuevo Dieterle nos cuenta un cuento pleno de exotismo oriental. Un cuento maravilloso para las mentes infantiles y un cuento increíble para nuestras mentes "experimentadas". Porque de eso se trata. Nada se sostiene desde un punto de vista mínimamente lógico. Pero tiene mágia. Claro que es una mágia de burdos trucos cinemátográficos insostenible desde la aparente cordura de la madurez. Pero quisiera imaginarme a esos niños del 44 ó siguientes, con los ojos abiertos como platos y la boca sonriente. Conseguir eso es un premio para Dieterle. Por ello, aunque Kismet, siempre desde el punto de vista de la madurez, tiene evidentes puntos débiles que resquebrajan y debilitan el conjunto (por ejemplo, lo del truhán de día y señor de noche, y viceversa, no acabo de asumirlo) tiene y así debemos reconocerlo su valor como carroza donde van los sueños, especialmente los de los limpios de corazón, o sea los niños.

Para los mayores, un atractivo especialísimo: Marlene Dietrich, en un papel más breve de lo deseable pero absolutamente seductor. Y en resumen una obra entretenida, filmada en aquel Technicolor de los orígenes, un tanto llamativo, con unos decorados más que decentes, que nos invita claramente a comer palomitas. La verdad es que resultan apropiadas.





martes, 4 de septiembre de 2007

LA SENDA DE LOS ELEFANTES (WILLIAM DIETERLE- 1954)



Esta película suscita odios enconados y amores extremos. En Reel Film Reviews leemos: “La senda de los elefantes es un melodrama asombrosamente malo y completamente aburrido”.

Brian Koller en Epinions.com afirma: “La senda de los elefantes es una no intencionada comedia y es una buena manera de emplear dos horas.” En Cine Escondido (blog interesante) leo : “imágenes que parecen animadas de vida propia, que justifican el visionado de la película por sí solas, y que componen algunos de los instantes más electrizantes de la historia del cine” refiriéndose a las secuencias finales, si bien previamente el comentarista nos había regalado lo siguiente : “Tiene a unos chicos que no se creen demasiado sus papeles de marido atormentado por el espíritu de papi, el uno, y de seductor fracasado, el otro (Peter Finch y Dana Andrews, respectivamente)... ¿Qué puede quedar de la película después de asistir a tamaña exhibición de insustancialidades cinematográficas?”.

Bueno, pues en esta marabunta de opiniones absolutamente extremas, les dejo la mía por si les sirve:

Cuando ví Esmeralda la zíngara, afirmé que Dieterle era un director para revisar. Y eso es lo que he hecho y aunque de una a otra película pasaron nada mas y nada menos que quince años, la sombra de Dieterle es alargada y llena completamente la película. Y si me apuran el trabajo de dirección es mucho mas meritorio al no contar con la interpretación de un auténtico monstruo en todos los sentidos, el del jorobado Quasimodo y el del probablemente mejor actor del mundo mundial: Charles Laughton. Aquí se las tiene que ver con Peter Finch, Elizabeth Taylor y Dana Andrews que, aunque buenos actores, dignos, creíbles y profesionales no “llenan” la pantalla como Laughton.

Comulgo con la ideas recogidas en el post de Cine Escondido al respecto de las escenas finales que, aunque predecibles, y no tan electrizantes, nos dejan ese buen sabor cinematográfico y esa magia que algunas películas consiguen transmitir. Evidentemente los 103 minutos no son así, que si lo fuesen no estaríamos aquí comentando la película sino reverenciándola.

¿Película dirigida al público femenino?: Esto se afirma en algunas críticas leídas. Bueno, a mi me gustó y les aseguro que estoy libre de toda sospecha. ¿Dirigida al público infantil y juvenil?: Evidentemente no, por su contenido melodramático y triangular, pero estoy convencido que los ojos de los chavales se abrirían como platos ante el desfile inexorable de los paquidermos en busca de su destino.

Por ello, con absoluto respeto a los reconocidos críticos americanos, les digo que todos se equivocan, que sin ser la octava maravilla es una película con sus defectos pero también con sus virtudes. Con un William Dieterle que deja su impronta en todo el film y especialmente en las memorables secuencias finales y con tres actores que lo hacen bien, bastante bien.

¡Ojalá pudiésemos decir esto de muchas películas!.