Con evidente aroma al Rick´s Cafe y a Casablanca, pianista y canción incluidos, el film pivota sobre dos ejes fundamentales, la relación de una antigua pareja de amantes a las que siempre les quedó Las Vegas, y un asesinato, elementos imprescindibles en un "noir" que de tal se precie. En derredor, toda una fauna de personajes con su historieta a cuestas: El jugador compulsivo, marido por más señas, el asegurador de collares en peligro, el hombre sentado al piano, el taxista, el jefe de policía y el mafioso dueño de garito. Todos ayudan a deslavazar en exceso una historia que, tal vez, hubiese dado para más, sin tanto McCarthy al acecho.
Robert Stevenson ya había demostrado sus habilidades y su compromiso en trabajos anteriores, pero el acoso a la RKO condicionó bastante futuras realizaciones donde la necesidad de comer venció a otras necesidades de realización personal y cinematográfica, hasta acabar siendo uno de los mejores realizadores de cine infantil. Ahí quedan La bruja novata y muy especialmente Mary Poppins.
Aunque no sobran los motivos para verla, existen: Las curvas de la Russell, en especial la escena de la ducha, Hoagy Carmichel al piano y su canción del mono y sobre todo la persecución final con helicóptero incluido. Reconozco que no es mucho para un "noir" que se quedó en gris en el intento, con pocas sombras y escasas luces, y donde ni los promocionados encantos de la Russell fueron suficientes para alegrar algo las taquillas.