Un magnífico
western. ¿El mejor de la historia? No lo sé. Esto no es una competición
atlética con un tal Usain Bolt corriendo los cien metros en un tiempo inferior al
de cualquier ser humano que figure recogido en los libros y otros anales.
Haberlos, hay otros. Pero este es bueno, muy bueno.
En este género existen trabajos
convencionales ajustados al muerde la bala, tu perdonas, yo no y otros tópicos
al uso, donde los indios son crueles y malvadísimos y los americanos tienen un
arsenal balístico inagotable. Suelen ser películas con presupuestos moderados y
medianamente entretenidas. Junto a ellas, encontramos films estilo Arguiñano es
decir, con fundamento, donde tras los revólveres, las venganzas, las fiebres
del oro, los duelos, los linchamientos o las persecuciones implacables, existe
y se palpan, la vida y los sentimientos. Siempre puse como ejemplo los westerns
de Jacques Tourneur. En este grupo de westerns con más profundidad se incluye
sin ningún género de dudas Solo ante el peligro, cine psicológico donde los
haya y estudio inmejorable de las reacciones humanas.
El tránsito inexorable de los
minutos en un omnipresente reloj, el sentido del deber y la constatación de la
ruindad humana, son algunos de los elementos de un excelente trabajo de Fred Zinnemann
donde por una vez el título español resulta, a mi parecer, especialmente
apropiado, porque si hay una palabra que lo defina magistralmente es esa: Solo.
Y la representación gráfica de la soledad la encontramos en ese plano
fotográfico aéreo de Gary Cooper en una ciudad tan absolutamente desierta que
mas que parecer muerta está realmente muerta, con el honor y la vergüenza
muertos tras los visillos de las ventanas.
De argumento tan simple como
intenso - un grupo de delincuentes esperan la llegada de su jefe, liberado anticipadamente de prisión, en el tren de las 12 (High Noon),
para vengarse del sheriff que lo encarceló - la película es un ejemplo de cine
comprometido. Incluso se ha afirmado que el hecho de que Carl Foreman, su guionista, fuese
“blacklistado” hizo del film una alegoría del maccartismo con paralelismos entre el mutismo miedoso de los testigos en estos
procesos de caza de brujas con el comportamiento cobarde de los habitantes de Hadleyville.
Desde todos los puntos de vista,
Solo ante el peligro es un film de visionado imprescindible donde la batalla no
se dirime entre un Marshall y cuatro forajidos – posible alegoría a los
cuatro jinetes del apocalipsis – sinó entre ese sentido del deber que
generalmente se ha magnificado en el cine de Hollywood y la falta de vergüenza
torera (símil muy hispano) de unos vecinos literalmente “acogotados”.
Una estrella sobre el polvo es el amargo resumen de una victoria.
Una Grace Kelly discreta en su
primer papel principal, una Katty Jurado inmensa y un Gary Cooper ganador de un
Oscar supermerecido ponen gestos y rostro a una auténtica obra de arte. La música: Una joya imperecedera.
Puntuación: 9,50
